OIZ por Iurreta



Inicio en esta rotonda de la N-634, a su paso por Durango. Vamos a la izquierda.


Al de cien metros, giramos a la derecha. También podríamos seguir de frente por Goiuria. Ambos itinerarios confluyen en el barrio de Duña.


Tras pasar sobre la autopista, aumenta la pendiente.


Un detalle del primer tramo duro.


Viene luego un descenso por el barrio de Momoitio.


Una fuerte, aunque corta rampa, nos mete en la enorme rotonda de Milikua.


Acabando la rotonda, seguimos por fuerte pendiente.


Vistas hacia Durango, sus montañas y la carretera que vamos dejando atrás.


La ermita de San Juan de Momoitio.


En este cruce frente a la ermita de Santa Catalina, vamos a la izquierda.


Un tramo suave hasta el barrio de Duña que vemos al fondo.


Llegando al alto, tomamos esta carretera a la derecha, señalizada hacia Oiz.


Rodaremos un km por un bosque de hayas y robles, con el asfalto algo deteriorado en alguna zona...


...hasta llegar al área recreativa de Lasiar.


A partir de aquí, pista hormigonada, amplia y en perfecto estado, con el “tráfico” que podéis ver.


Desde esta curva debiéramos ver la cumbre en el centro, pero la niebla lo impide una vez más.


En esta bifurcación seguimos por la izquierda, por terreno llano. Por la derecha se va a Iturrizuri, cresta este del Oiz, pero no podremos llegar a su cumbre.


Después, por terreno un poco más abierto, la pendiente aumenta hasta el 6%.


Desde este paso se puede observar la cresta con sus aeoregeneradores como fantasmas en la niebla, a pesar de que en esta foto y en otras anteriores se aprecia que hay sol. Pero el Oiz es así.


Llegando a la cresta, junto a la ermita de San Kristobal.


Allí, un giro de 90º a la derecha y podemos ver la tremenda rampa que nos espera, aunque no la cumbre por impedirlo la niebla.


Pasamos junto a un dolmen y otros restos prehistóricos...


...para enfrentarnos a la rampa más dura con ese terrible rayado, que atenaza las ruedas como si de una zarpa se tratase.


Mediada la rampa, podemos apreciar que la ermita ha quedado bastante abajo...


...aunque aún nos queda un duro trecho antes de llegar al descansillo que precede a la rampa final.


A nuestra derecha vemos la zona por la que hemos ascendido, aunque es una pena que la calima no nos permita una panorámica lejana.


La última rampa vista desde el descansillo.


La última herradura y la antena, aún semicubierta por la niebla, donde acaba el hormigón.


Este fidedigno gráfico recogió en su día el accidente del avión contra la antena.