LEÓN VIRGEN DEL VALLE   por   Llama de Cabrera   9789 visitas  
Distancia: 5,6 km Desnivel: 485 m % Medio: 8,66 % Altitud: 1035 m Coeficiente: 132
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Localización: Circularemos primero por la LE-164, para desviarnos luego por la LE-191, que es esa carretera inhóspita y descarnada que recorre toda La Cabrera hasta Nogar y Corporales.

Especificaciones: Suelo en buen estado para una carretera estrecha, de unos 4 m, sin señalización horizontal ni tráfico. Sombras en la primera mitad.

Fuentes: Hay una pasado Llama de Cabrera a la izquierda y otra junto a la ermita, aunque ésta con poca agua.

Descripción: La patrona de la Cabrera, como no podía ser de otra manera en esta región perdida, vive oculta en la montaña, alejada de cualquier resto de civilización. Sólo el antiguo “carril” romano que llevaba el agua necesaria para la extracción de oro en Las Médulas, permanece al lado de su ermita como queriendo mantenerla fuera de los tiempos que corren. Esta Virgen del Valle ostenta un nombre, cuanto menos, extraño: ¿se puede considerar valle el lugar donde se yergue, rodeada de montañas, esa vieja edificación del siglo XVII hecha de lajas y pizarra? A la Señora de la montaña. Virgen del valle, no creemos que le importen las mil y una advocaciones con las que se la conoce a lo largo y ancho de este mundo. Ella prefiere mantenerse escondida, solitaria, a la vera del arroyo Valdeolleras que busca en vertiginoso descenso el angosto valle del río Cabrera. Y acepta de mil amores la ofrenda que cada primer domingo después de Resurrección le hacen los cabreireses y bercianos que hasta allí peregrinan y la sacan de paseo al alto de la Cruz de Piedra. Cuentan que se les apareció en una gruta y que, al querer construirle su ermita, dedicaban toda la jornada a llevar piedra y madera a un lugar más cercano a Llamas de Cabrera, pero por las mañanas el aporte realizado se encontraba a más de 2 km, cerca de la gruta, por lo que decidieron no trabajar en balde: allí le levantaron su casa. Por eso está tan sola, tan tranquila, tan feliz. Si vas a visitarla te sentirás como ella: solo, tranquilo, feliz.
Otra cosa bien distinta será si esperas acercarte hasta allí en bici y pretender además estar descansado. Nosotros, por lo menos, no lo hemos conseguido y no se nos ha hecho raro al comprobar, ya en casa, la gran dureza de esa ascensión de menos de 6 km pero con cifras ciertamente interesantes, tanto de pendiente media cuanto de exigentes rampas. Todo comienza en lo más hondo del valle, en el mismo puente sobre el río que da nombre a la comarca, para afrontar desde el inicio un kilómetro durísimo, que en continuas herraduras nos hace ganar en perspectiva a velocidades de vértigo…para el que pueda. Superado ese tramo por la carretera que se dirige al Puente de Domingo Flórez, nos desviaremos a la derecha hacia una de las rutas más recónditas de la Península para iniciar un breve descenso en busca del aliento necesario si pretendemos seguir acercándonos a la ermita.
Y bien que nos va a hacer falta ese aliento, porque el kilómetro que iniciamos en un puente sobre el arroyo Valdecorrales y un Área Recreativa es de los que dejan huella: si no fuera por esa leve bajada que acabamos de aprovechar para respirar, podemos calcular, con los datos en el clinómetro, que en ningún momento baja del 11% y tiene varias rampas por encima del 15%. Luego la pendiente se hace más irregular y se siguen alternando zonas asequibles con nuevas rampas mortales que, en pleno verano, pueden hacerse insoportables.
El paso por el pueblo de Llamas será el último signo de civilización en muchos kilómetros y en él podremos encontrar la única fuente de toda la subida, porque la de la ermita es posible que la hallemos seca. Pedaleo relajado entre las casas, tampoco muchas, de la población y ahora sí, a por todas, porque en los siguientes mil cien metros, sólo tendremos un pequeño tramo de apenas cien para recuperar las cada vez más escasas fuerzas: menos mal que está justo en el medio. Cuando veamos aparecer de nuevo la sombra sólo nos quedarán unos centenares de metros para coronar. No se ve muy claro cuál es el final, porque iremos llaneando durante un buen tramo: nosotros apuntamos como referencia una placa metálica en la roca a nuestra izquierda. Y ya sólo nos queda dejarnos llevar primero hasta la Cruz de Piedra y luego, en franco descenso, hasta la misma puerta de entrada al recinto de la Virgen del Valle. Ha llegado el momento de honrar a la patrona y rogarle que nos siga acompañando durante toda nuestra larga vida cicloturista. Que así sea.

Mapa situación:



La mayoría de los mapas están obtenidos del MAPA DE CARRETERAS editado por el Ministerio de Fomento o de Google Maps