| Localización: El Alto del Robledillo se encuentra situado al sur de la provincia, en la vertiente meridional de los Montes de Toledo, en la comarcal CM-4017 entre Retuerta del Bullaque y el Molinillo. A 5 km de Retuerta, encontramos un cruce hacia San Pablo de los Montes, por el que entramos. Seguimos 800 m hasta un desvío a la derecha hacia Valdelaguas. Aquí situamos el inicio de esta escalada al Alpe D’Huez toledano. |
| Especificaciones: Carretera de 5 a 6 m, que en 2024 carece de señalización horizontal y presenta algunos baches incipientes hasta el pueblo El Robledillo. Curiosamente mejora a partir de ahí, pasando a tener línea central de separación de carriles y firme en buen estado. No hay sombras y el tráfico, prácticamente inexistente. |
Fuentes: Hay una, la Fuente del Tío Saturnino en la herradura del Km 4,7. Pero no estamos seguros que a finales de verano tenga agua. |
Descripción: Este pequeño Alpe d’Huez toledano es una de las subidas más difíciles que encontraremos en la provincia de Toledo, aunque su escasa longitud impide que se la pueda considerar como de 1ª categoría. Para empezar, y poco después de abandonar la CM-4017, nos encontramos con un tramo muy suave de casi 3 km, que nos lleva hasta Baños del Robledillo. Cuentan los lugareños que el beneficio de estas aguas se puso de manifiesto cuando una «guarra» (cerda), que casi no podía moverse, se cayó en una charca que estaba en lo que es el actual manantial. Al conseguir salir del pozo el animal recobró su agilidad y lozanía como por arte de magia. Desde entonces, este paraje fue conocido como «los Baños de la Guarra», nombre con el que también se denomina esta ascensión. Las propiedades curativas de las aguas de esta zona son conocidas desde siempre. Es posible que, como en tantos otros sitios, los romanos que habitaron estas tierras (prueba de ello son unas minas y distintos hallazgos de aras votivas) ya se beneficiaran de las aguas del lugar. En tiempos modernos este enclave ha sido lugar de reposo y cura para los vecinos de los Montes de Toledo, que han venido desde diversos puntos de la comarca y de la provincia -incluso de Madrid- a disfrutar de sus aguas y de su fresco ambiente estival. Las actuales instalaciones han ido evolucionando desde una simple charca donde la gente bebía y se bañaba, alojados en las casas particulares de la zona, hasta el actual Hostal-Albergue. Con motivo de la última reforma, se cambió el antiguo nombre de «los Baños de la Guarra» por uno más comercial: Baños del Robledillo. Pero la sabiduría popular no ha olvidado aquel hecho insólito que sanó a la afortunada «guarra» de los Baños. Si hemos tenido la ocurrencia de realizar esta escalada en verano, y a una hora poco prudente, probablemente dejaremos esta empresa para otra ocasión y preferiremos refrescarnos en sus piscinas y es que, ¡ojo, se pueden alcanzar los 45° durante los meses de verano! Aunque si conseguimos vencer la tentación, nada más salir del entorno del balneario una primera rampa al 11% nos avisa ya de que la ascensión ha comenzado. Durante los siguientes tres kilómetros la carretera traza una serie de curvas de herradura muy pronunciadas —siete en total— con un desnivel medio del 8% y alguna punta de dos cifras. Los continuos cambios de perspectiva nos permiten observar todo el recorrido de la ascensión y nos brindan unas magníficas vistas de las dehesas de los Montes de Toledo. A poco más de cuatro kilómetros desde el verdadero inicio de la subida se negocia la curva postrera a la derecha, con unas antenas al fondo y, tras pasar junto al cartel del puerto (ubicado bastante antes de la cima), se enfila una recta para coronar el auténtico Alto del Robledillo unos centenares de metros más adelante en ligera curva. Este último kilómetro es sensiblemente más sencillo que el anterior lo que nos permitirá seguir disfrutando del paisaje a nuestra izquierda. La parada junto al cartel explicativo de la Naturaleza circundante es el mejor término de una breve aunque intensa aventura «mini-alpina».


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