CANTABRIA COLLAO ESPINA   por   Bustablado   44245 visitas  
Distancia: 9 km Desnivel: 698 m % Medio: 7,76 % Altitud: 920 m Coeficiente: 242
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Gráfico realizado por Javi fuertes

Localización: Poco antes de la primera herradura del puerto de Alisas, partiendo desde Arredondo, tomaremos a mano izquierda un desvío hacia Bustablado. En un puentecillo sobre el arroyo y dejando la iglesia a la derecha, iniciaremos las primeras rampas de la ascensión. 800 m después y a mano izquierda, descenderemos hasta un puente, donde sólo nos quedará encomendarnos a todos los santos.

Especificaciones: Asfalto en buen estado hasta Bustablado. Ahí el suelo se estropea a la par que la ruta se estrecha enormemente. Luego alternaremos el asfalto con tramos de hormigón. Hay una zona de hayedo entre herraduras que nos vendrá de maravilla a pesar de su dureza. ¿Tráfico? ¿Alguien pregunta si hay tráfico? ¡Por favor…!

Fuentes: Una en la plaza de Bustablado.

Descripción: “Nunca es tarde si la dicha es buena”, dice el refrán y en este caso se confirma de manera evidente. Bueno, tal vez convenga matizar algo esta opinión: si eres un auténtico “loco de las cumbres”, estarás de acuerdo con nosotros; en cambio, si lo de subir paredes no va contigo, será mejor que dejes de leer en este mismo instante. Lo de que nunca es tarde quiere señalar que hace apenas 3 años que los habitantes de los valles del Asón y del Miera se pusieron en contacto motorizado por esta ruta ya asfaltada: hasta entonces no se libraban de una kilometrada si querían rendir visita a sus vecinos. Y eso que Bustablado es un barrio de “la capital del mundo”, Arredondo (¡para que luego digan que los de Bilbao vamos de faroles!): han tenido que esperar toda una vida para tener su “Metro” particular. Por aquí no se acercaban más que grupos de montañeros en busca del buzón del Porracolina (1.414 m) y algún espeleólogo con ganas de admirar las maravillas subterráneas de este macizo kárstico. Con todo, es muy posible que las cosas no cambien en demasía: el pavor que el nombre del Collao Espina provoca en los aficionados al pedal va en aumento de día en día. ¡Si sólo son 9 km!, dirá alguno: ¡ay, incauto! No sé por qué me da que pronto te va a pasar lo de San Pablo, sólo que tú te caerás impotente de tu bicicleta.
Bustablado es un pequeño pueblo ganadero integrado por varios barrios (Tabladillo, La Iglesia, El Avellanal, La Roza... ) que se asientan en las márgenes del río Bustablado, afluente del truchero y deportivo Asón. Sobre nuestras cabezas las laderas de las montañas aparecen cubiertas por hermosas praderías, cabañas y un variado arbolado autóctono. Partimos de un puentecillo junto a las primeras casas. Tranquilidad total junto a la iglesia mientras cargamos los botellines en la fuente dedicada a un indiano benefactor del pueblo, Antonio Trueba Barquín, nacido aquí y que financió la traída de aguas, la luz y la construcción de escuelas. Se lo agradecemos también nosotros; pero a lo que íbamos, que nos está entrando la pereza. ¿Estamos listos?...pues ¡vamos allá!
Nada más abandonar la fuente una primera rampa al 17% nos avisa de que la cosa va en serio. Vemos abajo a nuestra izquierda el barranco por donde discurre el río que lleva el nombre de la localidad y al que enseguida, por mejor asfalto, descenderemos para afrontar de inmediato la primera pared del puerto. Con máximas por encima del 25%, ese kilómetro que se inicia en un nuevo puentecillo supera el 14% de pendiente media: ¡casi ná! Ligero descenso en el que no nos da tiempo a recuperar el aliento, porque se nos ha helado el alma ante la terrorífica visión de una recta de más de 300 m en la que no bajaremos del 20%. Si te ves obligado a echar pie a tierra, no sientas desdoro: estamos seguros de que a más de la mitad de los “locos” que lo intenten les va a pasar lo mismo. Y ya sabes que…mal de muchos…
El siguiente tramo kilométrico discurre entre verdes e idílicas praderas alternando tramos empinados con otros en bajada: es el momento de recuperar las sensaciones y mentalizarnos para lo que aún nos espera. Tras atravesar sobre hormigón un paso de agua (seco cuando lo hicimos nosotros), afrontaremos un nuevo tramo de especial dificultad, con un par de rampas al 18% para, tras un nuevo descanso de apenas 200 m, adentrarnos en un magnífico hayedo en el que seis espectaculares herraduras nos volverán a poner a cada uno en el lugar que nos corresponde. Son nuevamente dos kilómetros al 12% y máximas del 18% los que se empeñan en hacernos desistir en nuestro intento, hasta que una borda a la izquierda nos da un respiro en forma de breve descenso antes de coronar un primer alto en curva derecha, otra vez tras fuerte rampa. Descenderemos, ahora sí, durante casi un kilómetro, admirando de fondo las preciosas praderas rocosas del puerto de Alisas a nuestra derecha. Ya sólo nos faltará un tramo final de 800 m al 10% de media para coronar en lo que algunos han llamado Paso de Porracolina, en los mapas aparece como Alto de Somo, pero que los lugareños denominan Collao Espina. El final de tal empresa no puede ser otro que sentarse en la hierba a admirar a lo lejos el Mar Cantábrico y la infinidad de montes, colinas y núcleos de población que pueblan la Montaña cántabra. Y si alguno quiere “más madera”, que se deje caer hasta Calseca por el Barranco del Paso Malo y que lo intente por la vertiente opuesta. Que Dios le pille confesado…

Mapa situación:



La mayoría de los mapas están obtenidos del MAPA DE CARRETERAS editado por el Ministerio de Fomento o de Google Maps