PIRINEOS LABÉROUAT   por   Lescun   46131 visitas  
Distancia: 10,7 km Desnivel: 957 m % Medio: 8,94 % Altitud: 1442 m Coeficiente: 291
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Localización: Al remontar el Valle de Aspe en dirección a Somport por la N-134, pasado Bedous deberemos tomar a mano derecha la D-239 que nos lleva al bello pueblo de Lescun.

Especificaciones: Carretra con buen suelo y de unos 5 m de anchura hasta Lescun. Se estrecha a continuación y apenas encontraremos en algún momento la protección de la sombra. El tráfico es inapreciable.

Fuentes: Un par de ellas al paso por Lescun.

Descripción: La subida que comentamos es de una enorme dificultad y precisa de buenos desarrollos para afrontarla si queremos acabar con éxito nuestra empresa. Y es que estamos hablando de casi 11 km al 9% de pendiente media, con un tremendo muro de 1000 interminables metros al 14% y con rampas máximas de un 18%. Como veis, palabras mayores. Pero todo lo que antecede no debe echaros atrás si habéis decidido conocer pormenorizadamente el Pirineo, por cuanto constituiría una enorme equivocación que os quedarais sin admirar uno de los circos más espectaculares que podéis encontrar en ese sistema montañoso: el Circo de Lescun. Nada más abandonar la carretera nacional que nos lleva al Col de Somport y pasar el puente sobre la Gave d’Aspe podemos decir que empieza un auténtico coloso pirenaico al que deberemos dedicar cerca de hora y media para ver satisfechas nuestras ansias de gloria ciclista. Aún el primer kilómetro, por una zona de talleres, nos va a venir bien para ir reuniendo la mentalización necesaria para afrontar el monumental reto, pero nada más dejar a nuestra izquierda el cruce hacia Lhers –ruta que podremos seguir en una próxima visita y que también nos conduce a Lescun- la cosa se pone seria. Nos enfrentamos ahora a los siguientes 4 km de dureza constante y que apenas nos van a dejar gozar del espléndido panorama que va quedando a nuestros pies, mientras sorteamos más de diez herraduras que nos cambian continuamente la perspectiva y debemos vencer una rampa del 12% a la salida de una galería antialudes. Pero esto no es más que un anticipo de lo que nos aguarda a partir de Lescun, uno de los más bellos pueblos del Pirineo, instalado en los flancos de la montaña y que nos recibe con sus casas de los siglos XV y XVI, presididas por la iglesia de Santa Eulalia. Una fuente de generosas aguas nos va a invitar a darnos un último respiro antes de afrontar la segunda mitad de la escalada, que se inicia de manera impetuosa en la misma salida del núcleo urbano en las que ya vamos a encontrar una rampa al 18%. Es un buen aviso de que vayamos metiendo, si no lo hemos hecho anteriormente, el tercer plato para no vernos derrotados en la empresa. Los 5 km hasta el Refugio que deseamos alcanzar van a exigir un esfuerzo impresionante de nuestro organismo, no solamente de las sufridas piernas, sino especialmente de nuestra cabeza que va a ser la que más veces nos indica lo vano de nuestra osadía y del resto del cuerpo con el que deberemos impulsar la bicicleta para coronar con éxito. El primer tramo de estos cinco mil metros infernales va a permitirnos aún algún breve momento de descanso tras superar ya rampas por encima del 15%, pero lo que nos queda por delante no otorga ninguna posibilidad a quien no reúna las condiciones precisas de entrenamiento, mentalización, desarrollo y … suerte. Al pasar junto a un vado sobre el arroyo a la izda y el Chalet Arzako ya podemos tener suerte en abundancia para culminar la escalada sin echar pie a tierra en el tremendo muro de tres mil metros que ahí comienza. Que nadie se lo tome con excesiva confianza porque torres más altas han caído, si no en las continuas rampas del 15% sí en ese kilómetro mortal al 14% con tramos al 18%. Y es que cuando conseguimos alcanzar un paso canadiense podemos pensar que la dureza va a ir paulatinamente cediendo: vana ilusión, ya que nos hallamos en plena zona infernal. Y más vale que el sol no nos achicharre porque la tortura de sus rayos sería insoportable. Un “descanso” de apenas 20 m nos permitirá recuperar el último aliento que nos quede a fin de, concentrados de nuevo en el suelo para evitar mirar hacia lo más alto, seguir pedaleando como autómatas hasta llegar a un parking de automóviles. Desde ese lugar salen continuamente montañeros en dirección al Pico de Anie o a la Mesa de los Tres Reyes, aunque ellos suelen ser mucho más sensatos que nosotros y acceden hasta este punto en coche: así cualquiera. Ya sólo nos queda pasar una barrera y una rampa final al 13%, que no va a derrotarnos a estas alturas de la escalada. Ya está: lo hemos conseguido, nos hallamos en uno de los mejores refugios del Pirineo francés y ahora … a sentarnos, recuperar el aliento, beber y beber y, si no estamos totalmente desfondados, movernos unos 20 pasos para leer el cartel explicativo del entorno maravilloso que nos rodea, dominado por las moles pétreas del Grand y Petit Billare. ¿Y si nos invitan a subir ahora al Anie?

Mapa situación:



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