ALPES MADELEINE, LA   por   La Chambre   59705 visitas  
Distancia: 20,9 km Desnivel: 1543 m % Medio: 7,38 % Altitud: 1993 m Coeficiente: 363
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Localización: Abandonamos la N-6 y el valle de la Maurienne en la localidad de La Chambre, para tomar la D-213 que nos llevará al valle de la Tarentaise a través de este col alpino.

Especificaciones: Ruta en buenas condiciones de asfaltado, con algún tramo algo más irregular y señalización horizontal. Las sombras y el tráfico de camiones abundan en la primera parte del puerto para desaparecer totalmente en el final, cuando son las praderas expuestas al azote del viento las que llenan el paisaje.

Fuentes: Hay varias en los diversos núcleos de población que hallamos a nuestro paso: La Côte, Montougras, junto a la Ermita de Santa Ana pasado Le Planet, y también en L´Épalud.

Descripción: La orden de los hermanos de la Madeleine se constituyó en el siglo XII para jalonar las vías de peregrinación con albergues hospitalarios. Estos frailes abrieron hospicios en las vías de paso, especialmente en zonas difíciles de los Alpes, equipando esos caminos con muros de sujeción, rampas, puentes, escalas,...y acompañaban y socorrían a la gente en apuros. Muchos de esos lugares aún conservan el nombre de estos albergues, que dedicaban una capilla a María Magdalena, una santa muy popular en el vecino país. Ante el aumento del bandolerismo en el siglo XIV fue disminuyendo el número de peregrinos y la misma orden acabó desapareciendo a finales del siglo siguiente. También fueron cayendo los refugios por ella creados pero, sin embargo, el recuerdo de su tarea caritativa ha quedado en diversos topónimos del macizo alpino.
Nos hallamos en la Saboya, francesa desde mediados del XIX como fruto de un acuerdo entre Napoleón III y Cavour en plena lucha por la unificación italiana contra Austria. Va a ser en 1928 cuando en el lugar que ocupaba antiguamente el albergue de la orden se construya un refugio de montaña en el Col de La Madeleine y diez años más tarde unos republicanos españoles trazarían el camino de acceso hasta ese punto. La construcción del paso definitivo a la vertiente norte se finalizará en 1969 y es en ese mismo año cuando el Tour lo atraviesa por vez primera en su ya larga historia. Y qué mejor recuerdo para los españoles que el primer ciclista que consiguiera pasar en cabeza por su cima fuera Andrés Gandarias, de feliz memoria.

El Col de La Madeleine se halla en lo más alto del valle que ha formado con el discurrir de los siglos el torrente del Bugeon y se abre paso entre los macizos de la Lauzière y el Cheval Noir. La ascensión se inicia en la rotonda de entrada a La Chambre y los dos primeros kilómetros nos sirven para ir haciéndonos a la idea de lo que nos aguarda, mientras pedaleamos por el carril bici en ese tramo. A partir de St. Martin la cosa ya se pone seria y nos situamos ya hasta coronar y sin interrupción por encima del 7% y más normalmente en pendientes superiores al 8%. Se trata pues de un puerto de una tremenda dureza que requiere de nosotros un entrenamiento adecuado por cuanto van a ser prácticamente 21 los kilómetros que tenemos por delante. Con la molestia que causa la circulación continua de camiones en la primera parte del recorrido, iremos trazando continuas curvas de herradura siempre bajo la protección de la abundante sombra. De vez en cuando las rampas superan claramente el 10% alcanzando, ya cerca del Km 10, hasta un máximo del 14%, todo ello mientras seguimos avanzando entre árboles frondosos, galerías antiavalanchas y por un trazado tremendamente curvilíneo. No decae la exigencia de la subida pero, por lo menos, al paso por los múltiples núcleos de población iremos distrayendo nuestros pensamientos y olvidando así lo que aún nos falta. El ánimo se nos verá estimulado al atravesar las estaciones invernales de St. François, primero, y Longchamp finalmente para dejarnos ya solos ante el peligro, casi siempre en forma de fuerte viento, en el tramo definitivo de la ascensión, rodeados de praderas alpinas, lugar de hábitat de cabras y marmotas. No pensemos por ello que la dureza se va a ver mitigada, sino que ya nos van pesando cada vez los kilómetros cuesta arriba y la parte final se nos hará eterna, especialmente como nos hayamos empeñado en mantener un ritmo que no es el nuestro. Al coronar, muy próximos a los 2000 m de altitud que se muestran orgullosos aunque falsos en el cartel del alto, se nos brindará un panorama maravilloso que aparece presidido por la visión imponente del gigante alpino, el Mont Blanc. Pero tranquilos, que no se puede llegar en bicicleta hasta su cima. No hay mal que por bien no venga.

Mapa situación:



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