PIRINEOS SOULOR   por   Argelès-Gazost   77944 visitas  
Distancia: 20 km Desnivel: 1024 m % Medio: 5,12 % Altitud: 1474 m Coeficiente: 215
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Localización: Es la D-918 que partiendo de la localidad de Argelès-Gazost se dirige hacia el valle del Ossau a través del doble paso por este collado y su vecino el Aubisque.

Especificaciones: Carretera de unos 5 m con señalización horizontal y tráfico frecuente. Las sombras abundan en el primer tramo y también en el final.

Fuentes: Al paso por todos los pueblos del recorrido dispondremos de alguna. Se desaconseja beber agua de los arroyos porque pueden estar contaminados por los numerosos ganados de vacas y ovejas.

Descripción: Para acceder al renombrado Col de Soulor deberemos remontar el Val d’Azun, el “Edén de los Pirineos”, un valle salvaje y luminoso, el país de los molinos en pleno Lavedan, la “mano abierta” en sus siete valles, como lo citaba Víctor Hugo. Iniciamos nuestra ascensión en una rotonda a la salida de Argelès-Gazost en dirección a Lourdes, la capital de las peregrinaciones en Francia. Para cuando conseguimos alcanzar la plaza de la villa, presidida por su flamante iglesia, ya habremos superado los casi 40 m de desnivel sobre un total de más de 1000 a lo largo de los 20 km totales del puerto. Unidas han quedado así las dos villas que conforman desde el siglo XIX la ciudad de Argelès, villa abalconada en terrazas sobre el río y auténtico nudo de comunicaciones de los principales cols del Pirineo. Hemos abandonado a la altura de la Gave de Pau la estación termal con su parque, su casino y sus bellas mansiones para asomarnos a la villa antigua, de calles estrechas y pintorescas plazas. Pero no tenemos tiempo de admirar el encanto de esta bella población; será mejor que rápidamente nos pongamos manos a la obra. Vamos a por el Soulor.
Los primeros kilómetros nos van a resultar los más pesados tanto por su apreciable dureza como por el abundante tráfico que transita por esta ruta en toda época. Hasta Arras-en-Lavedan la pendiente se mantiene cercana al 8% con alguna rampa suelta de dos cifras pero, con la atención puesta en los coches que nos adelantan y la protección continua de la sombra del bosque, apenas notaremos el cansancio cuando nos adentremos en la zona intermedia del puerto, las praderas del Valle de Azun, que nos van a permitir un placer inusual en un puerto de esta fama: cuatro km de suave ascenso sin superar el 5% en ningún momento y, aún mejor, otros cinco más de paseo tranquilo y relajado entre praderas, campings, ganados pastando y preciosas vistas sobre las montañas que nos envuelven. Las posibilidades que se nos brindan a derecha e izquierda para disfrutar de algunos de los valles, lagos y collados más bellos del Pirineo se nos quedarán en la memoria para futuras ocasiones en que, prescindiendo de los nombres míticos, optemos por un cicloturismo de calidad visitando el Lago de Estaing o la presa de Tech, o los cols de Bordères y Couraduque: un verdadero placer en el Edén pirenaico. No echéis esta recomendación en saco roto.
Atrás van quedando las bellas localidades de Aucun y Marsous, con sus iglesias y construcciones típicas y, lo que es más necesario, sus refrescantes fuentes. Pero llegamos a Arrens, el centro del valle de Azun, donde nuestro agradable paseo por la amplia llanura intermedia que venimos de recorrer ha llegado a su final: el auténtico col empieza en esta población a la altura de su iglesia fortificada del siglo XV. Van a ser algo más de 7 km de verdadera entidad que le confieren, añadidos a la distancia recorrida hasta este punto, una categoría de puerto de primera muy serio. La sombra, que había desaparecido en las praderas del extenso valle anterior, vuelve a proteger nuestro esfuerzo y las curvas de herradura nos ofrecen continuos cambios de perspectiva, distrayéndonos así de las numerosas rampas por encima del 10% que, prácticamente sin excepción, se hacen notar en todos y cada uno de esos siete kilómetros finales. El momento de máxima tensión se halla justo antes de un puente metálico de color verde, que pone fin a una terrorífica rampa cercana al 17%: menos mal que es muy corta y no tiene tiempo de desmoralizarnos ante los cuatro mil inacabables metros que aún nos quedan para coronar. Cuando divisamos en lo alto el collado ya tenemos la plena certeza de que la victoria es nuestra, aunque aún deberemos emplearnos a fondo si no queremos vernos derrotados en el tramo final, también muy exigente. Al coronar tendremos varias opciones: continuar en dirección al Aubisque por el impresionante Circo de Littor, descender a la derecha hacia Ferriéres por la vertiente más dura y desconocida del Soulor, volver sobre nuestros pasos para descubrir alguno de los valles laterales que hemos dejado atrás o…¿por qué no?, sentarnos plácidamente en alguna de las terrazas de cualquier establecimiento para paladear una deliciosa cerveza o lo que cada uno prefiera. Que os aproveche.

Mapa situación:



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