ALPES TÉLÉGRAPHE+GALIBIER   por   St Michel de Maurienne   125620 visitas  
Distancia: 35,25 km Desnivel: 1933 m % Medio: 5,48 % Altitud: 2645 m Coeficiente: 457
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Télégraphe: Distancia: 12,2 km Desnivel: 854 m PM: 7% Coef: 176 Altitud: 1566 m
Galibier: Distancia: 18,250 km Desnivel: 1245 m PM: 6,82% Coef: 276 Altitud: 2645 m
Localización: Abandonamos en St. Michel de Maurienne la N-6 para tomar la D-902 que nos lleva a Valloire ascendiendo el Col del Télégraphe para continuar luego con la ascensión al coloso alpino.

Especificaciones: El estado del suelo es bueno (se estaba reasfaltando actualmente la subida al primero de los dos puertos) y posee señalización horizontal. Las sombras no nos abandonan en toda la ascensión del Télégraphe y van a ir desapareciendo totalmente al dejar atrás la localidad de Valloire. El tráfico, en especial de camiones, es muy molesto en la primera de las dos ascensiones que comentamos, quedando reducida a vehículos de turistas y domingueros la subida definitiva al Galibier.

Fuentes: Hay una en el km 5 del Télégraphe, a mano izquierda. En Les Verneys, ya en el Galibier, tenemos unos servicios públicos con agua también a nuestra izquierda, junto al río. Hay además un caño con agua pasado el puente que atravesaremos en vaguada en Plan Lachat. Desde ese punto hasta el alto, 8 km, no encontraremos ya ninguna más, aunque sí algún bar que nos pueda sacar de un apuro.

Descripción: Con una altitud de 2645 m, se trata de uno de los mayores puertos de montaña que se pueden ascender. Pocos le sobrepasan en altitud en el macizo alpino francés (La Bonette, l'Iseran y l'Agnel). Se trata, por esta vertiente Norte, de una subida en dos tiempos en la que remontamos 850 m de desnivel en los 12 kms del Col del Télégraphe, a los que deberemos añadir los 1245 m del propio Galibier, lo que da un desnivel acumulado (sin tener en cuenta el descenso hasta Valloire) de 2100 m: ¿impresionante, verdad? Joseba Beloki decía en Ciclismo a Fondo que "subas por donde subas es un puerto muy bonito". Más nos vale quedarnos con esta opinión positiva que no cuando añade que "las dificultades vienen dadas por la longitud, la presencia de viento y la altura (se refiere a la altitud, le corregimos nosotros). Hay que regular mucho porque llega un momento en el que te asfixias ... es un puerto en el que todos los excesos se pagan". Metamos bien en nuestra cabeza esta última idea cuando demos inicio en el valle de Maurienne a la primera de las dos ascensiones que vamos a encadenar en los más de 35 kms que nos aguardan por delante. La subida al Télégraphe se hace muy agradable, totalmente envueltos por la sombra del tupido pinar y superando una tras otra sus más de diez curvas de herradura que nos van dando una perspectiva cada vez más amplia y variada sobre el valle que va quedando allí abajo. Se trata de un 1ª categoría de los serios, con rampas por encima del 10%, pocas, pero en el que conviene seguir el consejo del ciclista vasco. Tras la foto de rigor en el cartel del Col -no debemos olvidar que lo nuestro es el cicloturismo- disfrutamos durante 5 km del suave descenso hacia el núcleo turístico alpino de Valloire. Pero kilómetro y pico después, tras pasar sobre un puente, afrontamos una de las zonas más duras de la doble escalada con prácticamente 500 m al 10% mantenido que puede dejar nuestras piernas tan deshechas que el logro deseado de culminar con bien se nos vaya haciendo cada vez más dificultoso. Todo el paso por Les Verneys, en larga recta, nos va a venir de maravilla para retomar fuerzas, comer y avituallarnos de agua para lo que aún nos queda: son, hasta el reinicio de la escalada, tres mil metros que deberemos aprovechar para gozar del encanto del paisaje según vamos ascendiendo suavemente acompañados por el río a nuestra izquierda. Si nos atenemos estrictamente a los datos objetivos de la altimetría no se trata de un puerto complicado, ni por la pendiente media de cada uno de sus kilómetros ni por la dureza de sus rampas, que solamente superarán el 10% en las dos zonas de curvas de herradura que encontraremos en la ascensión hasta la cima. Vamos remontando la ladera izquierda del valle con praderas y el río a nuestra derecha hasta encontrarnos con una mole montañosa que separa dos nuevos valles, tomando nosotros el que va por la izquierda de esa montaña. Al pasar por el llamado Plan Lachat atravesaremos un puente cuya vaguada nos lleva a emprender la escalada de la vertiente opuesta que superaremos con arduos esfuerzos en las rampas de sus sucesivas curvas de herradura, sin quitamiedos, y que nos van a permitir dar vista por vez primera al Col del Galibier, que nos parece inalcanzable allí en el cielo. Todavía tendremos una última opción de reponer fuerzas en el bar de Les Granges, antes de iniciar el último y definitivo esfuerzo que nos llevará a la gloria o al fracaso, aunque llegados hasta aquí no va a haber nada que nos aparte de la primera de las dos opciones. Un nuevo tramo de herraduras y rampas fuertes, como hemos dicho, nos irán acercando a nuestro objetivo, casi inhumano ya por la altitud alcanzada y la escasez paulatina de oxígeno, que parece aún más inaccesible protegido como está por auténticas paredes de nieve y hielo que no lo abandonan en todo el año. El túnel de un km antes de la cima no va a darnos ya ninguna envidia porque mil metros más no van a evitar nuestro éxito, aunque el porcentaje de ese último kilómetro no nos va a poner las cosas fáciles. Pero...¡lo hemos conseguido!, ya estamos en la cima en la que dedicaremos largo tiempo a gozar de la gesta y del panorama que se observa por la vertiente ascendida y por la opuesta del Col de Lautaret. Nos hallamos en el paso entre la Saboya y la Provenza, dos de las regiones más conocidas de Francia, pero nos sentiremos como en el cielo. Y estamos bien cerca de la realidad.

Mapa situación:



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