STELVIO por  Bormio

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Distancia: 21,9 km Desnivel: 1560 m % Medio: 7,12 % Altitud: 2758 m Coeficiente: 348

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Localización: La carretera nº 38, entre los valles de la Valtellina y de Venosta, pone en comunicación las localidades de Bormio y Prato allo Stelvio, cuyo abolengo ciclista traspasa fronteras.

Especificaciones: Ruta de tráfico frecuente para acceder a la Estación Invernal y de Montaña que se ubica en el alto. Su suelo se halla en buenas condiciones y la anchura, aunque suficiente, nos obliga a guardar atención en el caso de que se crucen dos automóviles a nuestro lado. Las sombras de esta vertiente son prácticamente inexistentes.

Fuentes: Más nos valdrá habernos provisto de agua a la salida de Bormio porque, para cuando lleguemos a una que se sitúa junto a una casa de Peones Camineros en el Km 15, algunos llevaremos más de hora y media de gasto líquido en nuestro cuerpo.

Descripción: Si hay un puerto en el Giro que merece de los italianos el título de Su Majestad el Rey, es sin duda este coloso de casi 3000 m de altitud, enclavado entre algunas de las cimas más bellas de los Alpes. Vamos a dar comienzo a nuestra escalada en la localidad termal de Bormio, que ya aparecía citada en el siglo I por el historiador romano Plinio el Viejo. Pero cuando un “loco de las cumbres” como nosotros se acerca a esta localidad de la Alta Valtellina no viene a aprender historia sino a enfrentarse cuanto antes a los casi 40 “tornanti” de esta ascensión mítica.
En el mismo cruce hacia Vallfurva y otra de las cumbres míticas de la “corsa rosa”, el Gavia, se inician las primeras rampas de esta magnífica ruta de montaña de más de 21 km de distancia total. Esta vertiente que comentamos no es ni la más larga ni la más dura, ni tampoco la más histórica del “monarca alpino”, ya que semejante condición queda reservada para la opuesta que tiene su punto de partida en Prato allo Stelvio. Con todo, a los autores de estas líneas les queda la duda de cuál es la más bella de las dos y no conseguimos llegar a ninguna conclusión clara. Entre los edificios de la población nos situamos enseguida por encima del 5% y con alguna rampa cercana al 10% en sus dos primeros kilómetros. Cuando dejamos a nuestra izquierda el cruce que se dirige a Livigno, se estrecha la carretera y la pendiente media adquiere una mayor dureza durante los tres mil metros siguientes en los que siempre podremos optar por buscar un relajante baño en los Bagni (Termas) nuevos y viejos que dejamos a un lado. Pero suponemos que no nos hemos llegado hasta aquí para buscar algo que podemos hallar en otros muchos lugares del globo: en cambio, Stelvio sólo hay uno, y en eso estamos.
Tras superar varias rampas ya claramente superiores al fatídico 10% dejaremos de dar vista a las casas de Bormio, lo que nos introduce en la segunda parte de una subida con contrastes espectaculares. Nos adentramos así en la primera zona de continuos “tornanti” (herraduras) que nos sumerge en los primeros túneles y galerías abiertas de nuestra ascensión, mientras las rampas hacen constante acto de presencia. La pendiente media ya está muy cercana al 8% mantenido y puede poner en peligro la atención indispensable para atravesar todos esos huecos en la montaña que la carretera va abriendo en la ladera. Uno de los tramos más exigentes de toda la escalada es el que nos acerca al Mirador y el Bar sobre una espléndida cascada, cuya fuerza es aprovechada desde hace años para producir energía eléctrica para la región. No es mal sitio, no, para detenernos a admirar el espectáculo.
Al superar las siguientes paellas deberemos echar un último vistazo a toda la ruta ascendida para que no olvidemos nunca uno de los más maravillosos panoramas ciclistas que hallaremos en la vida. Luego el paisaje cambia por completo y entramos en una zona de trazado rectilíneo y más llevadero donde podremos distraernos buscando entre las piedras algún ejemplar de los miles de marmotas que tienen aquí su reino. Llegados al cruce hacia el Umbrailpass, que da acceso a la vecina Suiza, ya sólo nos quedará por vencer el tramo final de tres kilómetros en los que la pendiente media vuelve a crecer hasta situarse incluso por encima del 9%. Pero la visión en lo alto de los edificios de la Estación Invernal nos devuelve las fuerzas precisas para vencer un reto que nos venía tentando hace muchos años, desde que descubrimos que nuestra “locura” no tiene arreglo y decidimos dejarnos atrapar por ella. Seguro que, al coronar, las ganas de manifestar a gritos nuestra enorme satisfacción sólo podrán apagarse cuando nos extasiemos ante el magnífico entorno montañoso en el que nos vemos inmersos. La foto junto al monumento al inmortal Fausto Coppi dejará constancia de este momento inolvidable. Su Majestad se ha postrado a nuestros pies y nosotros le rendimos pleitesía: es el Rey Stelvio.

Mapa situación:

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