LA LÍNEA por  Calarcá

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Distancia: 21,9 km Desnivel: 1725 m % Medio: 7,88 % Altitud: 3287 m Coeficiente: 429

Datos obtenidos y facilitados por Gustavo Duncan

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Localización: A 5 kilómetros de Armenia, capital del Departamento del Quindío y zona cafetera por excelencia, se halla el municipio de Calarcá. En el extremo nororiental, frente a una estación de gasolina comienza la subida. Es de fácil ubicación porque es una carretera nacional importante que comunica la zona cafetera con la capital Bogotá. Cualquier peatón le indicará a donde dirigirse. Al final de la subida había un cartel que indicaba el puerto, pero al parecer el viento del páramo lo tumbó.

Especificaciones: Por ser una carretera nacional importante, la vía es amplia, sobre todo en las curvas y pasos más empinados, y el tráfico es intenso. La señalización es buena pero no existen carteles con las pendientes, no se utilizan en Colombia. Existe bastante vegetación y por consiguiente sombra, aunque no hará falta porque por lo general no hace calor y en los últimos tramos lo normal es la niebla y la lluvia.

Fuentes: Antes de los 2.500 metros de altura no existen fuentes. Han sido canalizadas hacia los cultivos de los campesinos locales. Existen, eso sí, cualquier cantidad de paradores donde avituallarse. Arriba de esa altura las fuentes son innumerables. Colombia es uno de los países con mayor riqueza hidrológica.

Descripción: La Línea es parte de la historia del ciclismo colombiano. Allí sentenciaron vueltas a Colombia ciclistas como Lucho Herrera y Oliverio Rincón. Es un puerto duro tanto por su pendiente promedio como por su extensión. No presenta rampas explosivas por encima del 20% pero el castigo que se sufre es tan constante que cuando explota un corredor es fácil imaginar que al final de la etapa la pérdida es de al menos cinco minutos. Desde el inicio la pendiente se sitúa entre el 8% y el 9% con algunas puntas del 10% y del 12%. Se suceden curvas y contracurvas entre sembrados de plátanos y cafés. En algunos trechos se pueden apreciar bosques de guaduas, un árbol parecido a los bambúes de la China que refrescan el ambiente tropical. Al llegar al tercer kilómetro y medio de subida, una curva muy cerrada nos arroja la vista del valle del Quindío y de los primeros tramos de la carretera. Hasta el kilómetro 9 la pendiente permanece constante salvo algunos descansos entre el kilómetro 7 y 8. Los siguientes dos kilómetros y medios son los más fáciles de toda la subida, entre el 4% y el 5%, con algunos trechos muy cortos de planos y un leve descenso justo antes de comenzar la parte crucial del puerto. En las transmisiones radiales cuando el locutor grita, -en Colombia los locutores de cualquier deporte incluso ajedrez no hablan sino que gritan-, "comienza Cansa Perros", es que se viene la orden de batalla. Es aquí entre dos curvas de herradura sucesivas y una rampa del 16% que las carreras suelen saltar en pedazos. Recuerdo mucho la Vuelta a Colombia de 1989, en que un Oliverio Rincón de tan sólo 21 años, hizo explotar a un Fabio Parra recién llegado de Europa luego de ser segundo en la Vuelta a España (sólo por la interesada generosidad de Ivanov). En estos últimos 10 kilómetros de ascenso la pendiente rara vez va a bajar del 8%, con picos del 10% y en ocasiones del 14% y 13%. Paulatinamente la vegetación se cubre de pinos y la niebla lo cubre todo. A 3.000 metros de altura entramos en la zona del páramo donde podremos ver los frailejones y la palma de cera del Quindío, el árbol nacional de Colombia. Después de pasar por un pequeño puente con abismos a ambos lados de la carretera sabremos que estamos a menos de mil metros de coronar. En lo que queda de subida la pendiente se relaja alrededor del 6%. Al llegar a la cima se comienza el descenso por la otra vertiente hacia el valle del Magdalena.

Mapa situación:

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