OTRAS KITZBÜHELER HORN   por   Kitzbühel   49434 visitas  
Distancia: 10,2 km Desnivel: 1278 m % Medio: 12,53 % Altitud: 1989 m Coeficiente: 571
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Datos obtenidos y facilitados por Juan José Benages

Localización: En Kitzbühel (Tirol austríaco), en la salida de la ciudad dirección St. Johann in Tirol, encontraremos este cartel que nos anuncia la carretera de peaje hacia el Kitzbüheler Horn. También es posible acceder a esta ruta desde la estación del teleférico, dando un rodeo de varios kilómetros. La Vuelta a Austria elige esta última opción para evitar el estrecho vano del puente bajo el cual se inicia la carretera de peaje. Para nosotros será preferible la primera.

Especificaciones: La carretera de peaje tiene un cinta de asfalto impecable de 6 m de ancha, que llega hasta el Alpenhaus (Km 7,8). A partir de allí, y tras superar (a pie) una barrera, comienza una pista privada de la ORF de apenas 3 m de ancho con el asfalto/hormigón relativamente bien conservado.
La climatología limita a los meses de verano las posibilidades de realizar esta ascensión. Durante julio y la primera mitad de agosto la temperatura es la ideal (12º-20º a primeras horas de la mañana) para pedalear por estas rampas tan pronunciadas. Es mejor subir antes de las 9 h. para evitar tener que parar en la barrera del peaje (la caseta empieza a funcionar a esa hora: aunque las bicis no paguen, puedes encontrar la barrera bajada si están cobrando a un coche).
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Fuentes: Además de en el restaurante y en el hotel, podremos rellenar el bidón a unos 100 metros antes de coronar.

Descripción: La primera vez que ves esta montaña, te viene a la mente algo así como “La madre de todos los repetidores”, remedando a Sadam Hussein. En efecto, no sólo salva casi 1300 metros de desnivel en un trecho muy reducido, sino que además está coronada por una descomunal antena de la radiotelevisión austríaca de 75 metros sobre un trípode de otros 27, lo que eleva la altura total hasta los 2100 metros.
La etapa reina de la vuelta a Austria suele acabar en la cota 1670 (Alpenhaus) de esta ascensión. Aún sin llegar al final, totaliza 7,5 kilómetros a más del 12 %, por lo que no es extraño que algunos profesionales parezcan cansados al llegar. Es aconsejable llevar desarrollos similares a los necesarios para subir nuestro Angliru (mínimo de menos de 2,5 metros). Por ello, lo más sensato es utilizar 3 platos. No obstante, y dado que no hay que superar nada tan exigente como la infernal “Cueña les cabres”, se puede intentar con un desarrollo compact (34/27 o similar), si se está dispuesto a hacer un par de kilómetros francamente atrancado. No menos aconsejable es hilar muy fino en la preparación física hasta estar seguro/a de poder promediar al menos 4 vatios por kg. de peso corporal durante la hora larga que nos va a llevar la subida.

Los primeros 300 metros transcurren por un núcleo habitado en el que destacan un hotel y un museo etnológico, tras los cuales la ruta proveniente del teleférico confluye con la nuestra. Aquí tendremos que superar ya alguna rampa al 11 %. Después la inclinación cede, moderándose al 4-6 % hasta llegar al km.1. En este momento, la carretera adopta ya un gradiente característico del 12-15 % del que se va a apartar pocas veces. El asfalto está ilustrado por numerosas pintadas de apoyo a los ciclistas locales, aunque las muestras de aliento hacia Töschnig, Vanzelli, Gerrit Glömser y otros escaladores austríacos no fueron suficientes para ayudarles a batir al potente australiano Cadel Evans en la última edición del Tour de Austria. A partir del km 2,2 una recta flanqueada por un denso arbolado va a ir haciendo muy trabajoso mover el desarrollo de 1,5 vueltas de rueda por pedalada. Vale la pena, sin embargo, persistir en el atrancamiento, porque en el km. 2,7 un breve llano (que se vive como un descenso) nos permite recuperar un ritmo vivo de pedaleo. Pasamos entonces por la caseta del peaje, momento en el cual debemos cambiar al plato más pequeño, por que no volverá a haber otro descanso hasta la explanada del Alpenhaus, 5 km. más arriba. En la media hora siguiente de esfuerzo, deberemos evitar que nuestra cadencia de pedaleo baje de 55-60 min., si no queremos que el lactato se acumule en nuestras piernas, lo que implica tener que recurrir al 30/23 y 30/25 casi constantemente. Aún con estos desarrollos, deberemos ponernos de pie sobre los pedales para que una rampa al 19 %, situada en el km. 3,5 no nos haga perder el ritmo. Afortunadamente, al inicio del 4º km, algunas rampas al sólo 6-8 % permiten que la fatiga se haga tolerable. Durante un par de km. más, ninguna rampa va a volver a exceder el 15 %, estando este tramo salpicado además con desniveles asequibles de entre el 8-10 %. De este modo podemos llegar relativamente enteros a un tramo notablemente duro entre los kilómetros 6,3 y 7,2 en el que el gradiente se eleva en demasiadas ocasiones hasta el 18 %. Tuve que subir a la corona más alta disponible (27) para poder negociarlo sentado sin perder totalmente el ritmo. Los 600 metros que nos separan de la explanada del Alpenhaus son mucho menos exigentes. Podremos además bajar un par de coronas y hacer un remedo de sprint, porque al llegar a la explanada del restaurante vamos a tener que tomarnos un forzoso descanso para superar a pie esta barrera, que limita el paso a los vehículos de mantenimiento de la ORF. Antes de desmontar de la bici, recordad poner el desarrollo más corto para facilitar la reanudación de la marcha. Volver a calzar la cala en una rampa al 13-14 % puede ser complicado si no cuentas con nadie que te empuje. Lo fue especialmente para mí, dado que sufro una severa cojera en la pierna izquierda. Tuve que subir los primeros 100 metros de la estrecha pista con la bici de la mano hasta que una cuneta más amplia y llana me permitió volver a montar en ella. Es bastante probable que incluso ciclistas sin minusvalía tengan que repetir la misma maniobra que yo. El descanso que ha supuesto la breve caminata nos permitirá afrontar las rampas del 13-14 % a un ritmo relativamente vivo, bajando incluso una corona. No conviene de todas formas dejarse llevar por el entusiasmo: los últimos 600 metros de la ascensión son los más duros, y hay que llegar a ellos con reservas suficientes. El cartel indicador del jardín alpino (que vale la pena visitar en un paseo posterior) anuncia también el inicio del tramo más duro de nuestra empresa. Esta rampa nos hará ponernos de pie sobre los pedales para superar el 22 % que llega a alcanzar. Tras un brevísimo respiro al 12 %, volvemos otra vez a las rampas máximas en esta sucesión de revueltas que nos lleva a la caseta del teleférico, donde veremos impresa la cota altimétrica 1970. Los 100 metros finales van moderando gradualmente su inclinación hasta conducirnos a la meta, justo en la base del trípode de la descomunal antena. Tras unos 65 minutos de esfuerzo te has ganado el espectáculo de admirar y tratar de identificar las gigantescas moles alpinas que te rodean.

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