GRANADA CÁÑAR
río Guadalfeo
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Altitud: 1165 m Distancia: 12,33 km Desnivel: 856 m Pendiente Media: 6,9 % Coeficiente: 194
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
J.B. Rite, M. Baeza y M. Cerván

 

Localización: Nos encontramos en la Alpujarra granadina, justo al pie de Órgiva. Comenzamos en el puente sobre el río Guadalfeo en la A-348 camino de Órgiva y luego seguimos en dirección Este hacia Trevélez por la A-4132 hasta que tomemos el giro a izquierdas en dirección a Cáñar por la GR-4201.
Finalmente travesamos Cáñar buscando el mirador hasta que se acaba el asfalto tras una herradura a izquierdas.



Detalle de los kilómetros finales:

Especificaciones: Carretera en buen estado y con perfecta señalización hasta que entramos en Cáñar. El ancho pasa de los 6 m. en la práctica totalidad del puerto a los 3 m. en la travesía de Cáñar.
El tráfico es algo más voluminoso hasta el cruce de Cáñar, luego apenas sí molesta.
No disfrutaremos de sombras durante el ascenso.

Fuentes: Hemos observado tres fuentes, una en la travesía de Órgiva y un par más en Cáñar.

Comentario: Nos encontramos en la granadina comarca de La Alpujarra para afrontar uno de los múltiples ascensos que podemos encontrar en este auténtico paraíso ciclista.
El río Guadalfeo divide la cordillera de Sierra Nevada de las sierras de Lújar y la Contraviesa, más meridionales y que miran hacia el Mediterráneo. Precisamente, en lo más profundo de este valle vamos a comenzar este hermosísimo ascenso que comparte inicio con otras subidas no menos interesantes: Lanjarón, Soportújar, Capileira y Trevélez.
Desde abajo, siempre que la nieve no equilibre el paisaje, podemos atisbar perfectamente la blanca mancha que conforma el pueblo en la enorme ladera sur de Sierra Nevada. Hasta allí habremos de salvar unos 700 m. de desnivel que se verán ampliados al atravesar el pueblo y continuar por la carretera hasta que se acaba el asfalto.
Las rampas iniciales no supondrán mayor desgaste que ir calentando motores de cara a los 6,5 km. finales, de mayor exigencia. Pero para llegar a ese punto tendremos que alcanzar primero el pueblo de Órgiva y atravesarlo.
Es Órgiva el pueblo considerado como capital de la comarca alpujarreña y ello se percibe principalmente por el tráfico existente en sus proximidades y por el tamaño del caserío, bastante más grande de lo que es común encontrar por estas montañas. Se extiende por una pequeña planicie, muy fértil, de ahí que en época nazarí se denominara con el nombre de Albastch, “llanura”, por lo que durante muchos años fue conocido como Albacete de Órgiva.
Además, al no estar encaramado en las zonas altas, no guarda la estructura típica de otros pueblos alpujarreños como Capileira, Trevélez, o el propio Cáñar. Pero no carece de encanto la plaza, ya que consta de monumentos varios, como la Casa Palacio de los Condes de Sástago (ss. XVI-XVII), El Castillejo (vestigios de la fortificación construida allá por los ss. XI y XII) y, sobre todo, la iglesia de Ntra. Sra. de la Expectación que, aunque iniciada en 1580, se alza sobre una edificación del año 1045, según dejó al descubierto una obra de restauración.
A título de curiosidad, destacamos también la biblioteca del pueblo, ya que la Sala Cervantina “Agustín Martín Zaragoza” cuenta con 150 ejemplares en 42 lenguas diferentes y 3 dialectos de 'El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha'… Ahí es nada.
Pero volvamos a los pedales. La travesía dulcifica unas rampas iniciales ya de por sí suaves, sin embargo, pronto alcanzamos la carretera que atraviesa transversalmente la Alpujarra, punto donde la pendiente vuelve intensificarse. A partir de este instante gozaremos de una cada vez mejor visión del valle del Guadalfeo y la Sierra de Lújar, aunque desde luego, la panorámica tornará insuperable más adelante.
Aunque ya previamente habremos trazado algunas herraduras, desde este punto la carretera se convierte en una culebra serpenteante trepando por las laderas de Sierra Nevada. Una veintena de herraduras aliñan un trazado espectacular que nos hará gozar de lo lindo. Pero, para ponernos las cosas más difíciles, la pendiente aumenta situándose constantemente entre el 7 y el 9% con picos ligeramente superiores al 10%. Salvando las distancias, por supuesto, nos recuerda a un Alpe D’Huez en miniatura.
Al llegar al pueblo de Cáñar la cuesta da un poco de tregua, lo suficiente, como para que podamos recuperarnos un poco y disfrutar de la visión de este coqueto rincón alpujarreño: casitas perfectamente enjabelgadas, apiñadas unas junto a las otras y entre las que destaca, sin desentonar con las planas techumbres pizarrosas, la torre de la iglesia de Santa Ana, construida sobre los restos de una más antigua mezquita.
Seguimos por la carretera hasta que nos introduce, inevitablemente, en el trazado urbano del caserío, de callejuelas estrechas y empinadas. Una curva a izquierdas por una calle hormigonada da continuación al puerto, ya que seguiremos hasta que se acabe la pavimentación de la carretera. Las indicaciones que hemos de seguir son las de un mirador que encontraremos a las afueras de Cáñar.
La salida del pueblo, con rampas del 17% y un notable estrechamiento de la carretera –con asfalto bastante reciente-, nos va a obligar a poner todo nuestro empeño a cada pedalada. Pero es que, además, aunque encontraremos algún descansillo, lo peor está por llegar, ya que nuestro inclinómetro aún alcanzará a marcarnos un 20% de pendiente máxima. Por desgracia el asfalto se acaba al salir de una curva de herradura a izquierdas.
No obstante, la pista continúa en aparente buen estado y con tramos cementados, según pudimos saber, hasta un precioso paraje natural conocido como Puentepalo, donde un denso pinar abriga el nacimiento del río Chico, paraje en que encontramos un área recreativa a unos 1.700 m. de altitud.
Con la promesa de regresar algún día para explorarlo, nos damos la vuelta y nos contentamos, por el momento, con las maravillosas vistas que nos deparará un descenso que se nos antoja vertiginoso.


Fotos:
El “puente de los siete ojos” sobre el río Guadalfeo nos ve iniciar la subida:


Suaves rampas iniciales con la nieve en las cumbres durante casi todo el año:


Casi sin darnos cuenta ya hemos llegado al pueblo:


Transitamos junto a edificios importantes, como la casa-palacio de los Condes de Sástago o la iglesia de Ntra. Sra. de la Expectación:


Al atravesar ese puente sobre el río Chico abandonaremos Órgiva:


Y nos encaminamos al cruce de Cáñar por una carretera en perfectas condiciones:


Pedaleamos con precaución porque en este tramo suele haber tráfico:


Antes de tomar la carretera de Cáñar ya se suceden algunas herraduras:


Nos vamos relamiendo pensando en que lo mejor aún está por llegar:


Y comenzamos el tramo final:


Asfalto impecable y poco tráfico:


Comenzamos a ganar altura sobre el valle:


A base de curvas, por supuesto:


El mareante trazado se dibuja en la ladera de la montaña:


Y las rampas se han ubicado en un punto siempre cercano al 8%:


Órgiva a los pies de la Sierra de Lújar:


Cuanto más alto estamos mayor es el espectáculo:


A lo lejos vemos cómo el curso del río Guadalfeo se ve cortado por el dique del embalse de Rules:

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