BIZKAIA FARO BILLANO
Gorliz
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Altitud: 144 m Distancia: 2,05 km Desnivel: 136 m Pendiente Media: 6,63 % Coeficiente: 26
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Josemi Ochoa

 

Localización: Tenemos que llegar hasta la playa de Plentzia e ir hasta el final, que es ya la playa de Gorliz o Astondo. En los mapas, veréis que la carretera continúa a lo largo del borde de la playa, pero en la actualidad termina hacia mitad de la misma, continuando hacia el interior, junto a un hermoso parking. Hasta el otro extremo de la playa continúa un precioso paseo, con un carril bici por el que circularemos sin problemas. Llegados al final, a la derecha nace una carretera que a la vez sirve de parking. Es el punto de inicio de la ascensión.


Mapa de situación

Especificaciones: Carretera estrecha, sin señalización horizontal y asfalto bastante rugoso y descarnado en algunas zonas, aunque sin baches. La parte final es muy estrecha, tan solo de unos dos metros de anchura. Mediado el primer km hay un tramo de cien metros sin asfalto, no sabemos la razón, pero que no presenta problemas para superarlo. Solo hay alguna sombra al inicio y el tráfico no existe al estar prohibida la circulación a vehículos con motor. Únicamente habrá que tener una cierta precaución al descender, ya que mucha gente pasea por la zona y va un poco “a su bola” y llevando perros sueltos, aunque también está prohibido.

Fuentes: Hay varias en el paseo de la playa y cerca del inicio.

Comentario: No se trata de una ascensión que merezca el nombre de puerto, pero su excepcional entorno y las magníficas vistas nos han animado a publicarla. Un paseo de increíbles contrastes: al principio parece que nos encontramos en el Mediterráneo o en la costa onubense, con el pinar autóctono en las dunas arenosas. Luego nos dará la impresión de estar ascendiendo un puerto cántabro con sus típicos pastizales y en el tramo final creeremos que estamos recorriendo algún acantilado escocés. Para disfrutar.
Tras contemplar la bonita bahía de Plentzia con su espléndida playa, buen lugar para un baño después de una excursión por la zona, iniciamos la ruta en la carretera citada. Unos cien metros después, justo donde se inicia el pinar, giramos a la izquierda. No hay pérdida: dos señales de dirección prohibida y una serie de carteles anuncian el comienzo de este encantador paseo. Un suave inicio entre el pinar a la derecha y arbolado autóctono a la izquierda, va dando paso a un continuado aumento de la pendiente hasta situarse cerca del 9% a mitad del primer km, donde nos encontramos con un paso canadiense y enseguida, con menor pendiente, con el corto tramo sin asfaltar. A partir de aquí circularemos entre praderas, llegando unos metros después a las únicas edificaciones que vamos a encontrar: se trata de una granja de la Diputación y un Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre. Aquí hay una bifurcación, donde seguimos por la derecha (señalizado hacia el faro), en dirección a un solitario caserío que se ve enfrente. En este punto existe una puerta que a veces está cerrada. Se supone que es para impedir el paso a vehículos ya que, aunque lo tienen prohibido, a veces hay algún “gracioso” que se mete por ahí y luego, dada la estrechez de la carretera, si hay un desprendimiento (algo habitual) tiene imposible dar la vuelta, con el peligro que conlleva dar marcha atrás en este terreno.
Si la puerta está cerrada, no hay dificultad para sortearla por un paso peatonal a la izquierda. Entramos aquí en la parte más dura de la ascensión, medio km al 10% de media, con rampas sostenidas del 12%, dos herraduras y puntas de hasta el 14%. Acabado este tramo, damos ya vista al faro y la carretera nos regala el tramo más suave para que podamos disfrutar de la maravilla que nos ofrece la naturaleza. Hasta el final, circulamos por el borde del acantilado entre brezos, helechos, matorral y alguna encina chaparra. Poco antes de finalizar, cruzamos un pequeño viaducto, donde podemos parar y contemplar el cortado, que impresiona. Para llegar al faro, solo nos queda superar una corta y fuerte rampa que llega a alcanzar un máximo puntual del 18%.
Bajo el faro, quedan los restos de una antigua batería costera (aún conserva un cañón), construida después de la Guerra Civil por presos republicanos. Era la parte final de la “Línea P” ideada por Franco para prevenir un posible ataque aliado, que cruzaba España del Mediterráneo al Cantábrico a través de los Pirineos, con más de 6.000 instalaciones defensivas. Y ya solo queda disfrutar de las vistas. Bajo nosotros queda el islote de Billano que parece un enorme rinoceronte chapoteando en el agua. Hacia el este, podemos contemplar una extensa panorámica de Cantabria, que alcanza a más de 60 km de distancia: comenzando por la derecha llegamos a ver el cabo de Ajo, luego vemos la entrada de la bahía de Santoña y Laredo, Castro Urdiales, e incluso asoman los montes de Valnera que cobijan los colosos cántabros de La Sía o Lunada. Y el mar, 150 metros bajo nosotros. Solo hace falta que el tiempo acompañe. Los mejores días son los de viento sur, cuando hay poca calima. ¡Que lo disfrutéis!.

Fotos:

Inicio en la carretera/parking que vemos atrás.


Al de cien metros, giramos a la izquierda.


Primeros metros, por zona boscosa.


El corto tramo sin asfaltar. Comienza la zona de praderas.


Bifurcación junto a la granja. Si la puerta está cerrada, la podemos sortear.


Describimos un par de herraduras.


¿A que parece que estamos ascendiendo un puerto cántabro?.


Vista hacia la playa del inicio.


Llegamos a la zona más suave y ya vemos el faro al fondo.


Otra bonita vista, ya por terreno virgen.


Un detalle de la estrecha carretera y el pequeño viaducto.


La rampa final, aunque corta, es bastante dura.


El islote de Billano que parece un enorme animal dándose un baño.


Una vista hacia atrás por donde hemos ascendido.


Una vista hacia la costa cántabra. Hemos ampliado un poco la zona de los altos picos de Valnera y Hornijo.



Altimetrías de Puertos de Montaña
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