ZARAGOZA ALTO DE MONTNEGRE
Mequinenza
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Altitud: 408 m Distancia: 3,21 km Desnivel: 330 m Pendiente Media: 10,3 % Coeficiente: 113
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Bernabé Oscuro

 

Localización: En el Valle del Ebro es difícil encontrar grandes subidas, incluso de mediana entidad. Donde el gran río penínsular deja tierras de Aragón para entrar en Cataluña, una serie de pequeñas sierras le dificultan el paso, encajonándose en lo que se ha aprovechado para construir dos embalses, los de Mequinenza y Ribarroja, que unidos dan lugar al conocido Mar de Aragón.

Mequinenza se encuentra en la confluencia del Cinca y Segre, que desaguan en el Ebro. El pueblo antiguo fue inundado al construirse el embalse entorno al año 1.960, con lo que hubo de construirse uno nuevo, algo más al norte. Dominando el pueblo, y el cruce de ríos y caminos, se encuentra el Castillo de Mequinenza, majestuoso e histórico, y observando todo desde una altura ligeramente superior, una sierra pelada y grisácea rematada con el vértice geodésico de Montnegre.

La subida al alto de Montnegre se inicia en la entrada a Mequinenza si venimos por la N-211 desde Fraga. La primera calle a la derecha, sin indicación alguna, nos enfilará directos hacia las antenas que habremos de tener como referencia de nuestra meta.

Mapa del recorrido:

Especificaciones: La primera calle de Mequnenza tiene el suelo de cemento, pero en apenas 100 mts. encontramos un asfalto en buenas condiciones. Cuando llevamos 2,6 kms. el piso cambia a hormigón perfectamente ciclable en los 600 mts. que restan hasta el alto.

Fuentes: Ninguna fuente en toda la subida, ni siquiera arriba. Habremos de proveernos en algún bar de Mequinenza o en el camping situado a 100 mts. del punto de inicio. En verano no hay ni una sola sombra en todo el recorrido, así que no olvidemos salir con los bidones llenos.

Comentario: Mientras nadie me diga lo contrario, creo son los 3 kms. seguidos más duros de Zaragoza. Tres mil metros con una media del 10 % no son fáciles de encontrar por estos lares.



Cuando llegamos a Mequinenza, vengamos de Fraga o de Caspe, recorremos la avenida principal y observamos las antenas que coronan la sierra de Montnegre.



Si venimos de Fraga, hemos de tomar la primera calle a la derecha, si venimos de Caspe, la última a la izquierda, no hay pérdida. La calle es de cemento, pero según avanzamos vemos el asfalto al final, y el comienzo de la ascensión.



Después de una primera toma de contacto con las primeras rampas, se nos acaban las casas del pueblo y llegamos a la primera herradura.



Una recta suave nos deja ver los tejados de Mequinenza a la izquierda, y al fondo, el castillo histórico antes de los Moncada, hoy propiedad de ENHER. El embalse comienza a verse tiñendo de azul el valle y pasamos junto a unos depósitos de agua.



A los 660 mts. de recorrido, y tras relajarnos con un ligero descenso que sirve para echar un trago y tomar aire, llega el único desvío de la subida: hemos de girar a la derecha, porque si seguimos recto volvemos a Mequinenza por otras calles.



Nada más girar, tenemos ante nosotros una larguísima recta a más del 10% que nos hará ganar altura rápidamente, mientras contemplamos el pueblo y el embalse. Echando la vista atrás...



Las rampas duras no dan tregua, el piso está fantástico para rodar, y la contemplación de las antenas allí arriba nos puede distraer un poco.



Seguimos avanzando y llegando al 2º kilómetro nos aparece la rampa más dura, que llega a alcanzar el 18%.



Alcanzamos la segunda herradura de la subida, justo debajo de las antenas que nos observan retándonos,,,



y contemplamos otra larga recta donde no habremos de bajar del 15% en mucho tiempo, el espacio se va agrandando y la vista alcanza cotas más lejanas.



Cuando llegamos al km. 2,6 dejamos el asfalto para seguir por suelo de hormigón. Está en muy buen estado y no habrá problema alguno en seguir. Si miramos atrás vemos lo que hemos ganado.



El hormigón no nos va a impedir seguir avanzando, siempre y cuando sepamos luchar contra este 16% de esta curva...



Para ver cómo las antenas se van aproximando, la pista traza una amplia curva a derechas buscando el mejor modo de llegar a la planicie superior de la sierra.



Llegamos al 3º kilómetro, y la vista de este enorme pino nos indica que estamos llegando al final.



Hasta que coronamos el alto, donde el hormigón se convierte en pista de tierra, después de 3 exigentes kilómetros.



Podemos parar a contemplar la vista hacia el este, con los lejanos Torrente de Cinca y Fraga, bañados por el Cinca. Hay una señal que indica que estamos en el sendero de Gran Recorrido GR-261, y que si seguimos recto podemos ir hasta Torrente de Cinca, pero sólo si llevamos BTT. Para llegar a las antenas de Montnegre y el vértice geodésico, tomaremos la pista de la izquierda...



... en la que no habrá problemas para continuar si tenemos paciencia y cuidado. En sólo 300 mts. llegaremos a las antenas, y podremos asomarnos al precipicio y contemplar la maravillosa vista que nos hemos ganado, la confluencia del Cinca-Segre con el Ebro, el pueblo que se ha quedado pequeñito, y el castillo que vigila la escena.



Aun podremos ganar un par de metros más si escalamos, bici en mano, al monolito de hormigón del vértice geodésico. Y respirar desde uno de los puntos más altos que otean el Ebro en su parte media. Mereció la pena el esfuerzo.


Altimetrías de Puertos de Montaña
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