SEVILLA CUESTA DE LA MEDIA FANEGA
Antigua N-630
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Altitud: 328 m Distancia: 4,1 km Desnivel: 206 m Pendiente Media: 5 % Coeficiente: 31
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: La cuesta se ubica en la antigua N-630. Viniendo desde la capital hispalense podremos acceder por un desvío (seguir el cartel que indica Central hidroeléctrica) situado en la Venta del Alto. Viniendo desde el Norte hay que desviarse a la derecha en dirección al Embalse de la Minilla. Las localidades de referencia son El Ronquillo (por el Norte) y Las Pajanosas (por el Sur).

Especificaciones: Se trata de una carretera ancha y con señalización vertical y horizontal, aunque esta última muy borrosa. El asfalto es rugoso y se halla algo deteriorado, pues desde que hicieron el nuevo trazado no ha vuelto a ser arreglado. Aunque sin arcenes, esta vertiente carece completamente de tráfico regular y sólo aquellos que se desvían hacia el Embalse de la Minilla o hacia la central hidroeléctrica toman esa carretera. No obstante, debido a las obras de la nueva autovía, podemos encontrarnos tráfico de camiones en la parte final de la ascensión. Carece de sombras en la práctica totalidad de la subida.

Fuentes: No existen, pero podemos avituallarnos en la Venta del Alto

Comentario: "Presentamos, a continuación, la vertiente clásica de ascensión a la Cuesta de la Media Fanega entre los cicloturistas hispalenses: la antigua y deteriorada Nacional 630. Se trata del primer escollo que nos encontramos en la Vía –que no ruta- de la Plata cuando la recorremos de Sur a Norte.
Una vez lleguemos a la Venta del Alto, hasta donde habremos ido ascendiendo suavemente desde Las Pajanosas, tendremos que descender la cuesta hasta poco antes de alcanzar el río Rivera de Huelva que transcurre por el fondo del valle que aparece ante nuestros ojos. Una vez descendida, procedemos a ascender, junto a un área de recreo que conecta con la nueva N-630, sus algo más de cuatro sinuosos kilómetros. Pese a que la zona no es en absoluto húmeda, encontramos bastante vegetación, sobre todo en la parte baja aunque, a medida que vayamos superando las primeras rampas, iremos comprobando, quizás como consecuencia de la inclinación de la ladera, que decrece su espesor: típico paisaje de dehesa y monte bajo, algún que otro ejemplar de palmito y de pita más bien huérfanos y vegetación de ribera en la parte baja cercana al río es cuanto podemos encontrarnos por estos lares.
Empezamos la subida, siempre con rampas suaves, y vamos dejando el valle abajo poco a poco. En una recta algo más empinada, ya metidos en faena y en el segundo kilómetro de ascensión, dejamos a la izquierda el cruce que se dirige a la central hidroeléctrica, carretera conocida por los cicloturistas con el nombre de “Kung fu” y de la que hablaremos en otra ocasión. Poco a poco vamos girando a la izquierda acercándonos a una primera curva de vaguada. La situación en la que estamos nos permite contemplar perfectamente los quitamiedos de la carretera que va ascendiendo frente a nosotros. Justo antes de la primera curva de vaguada, a la izquierda, entre unos arbustos brota un manantial donde es posible beber agua: ello dependerá del aprecio que le tengáis a vuestro estómago. En cualquier caso, si el "lorenzo" aprieta en demasía, podrá servir para refrescarnos. Pasada esta primera curva de vaguada –en realidad se trata de dos curvas de noventa grados unidas por una corta recta- la pendiente descenderá levemente, aunque no conviene que nos confiemos, pues nos queda todavía algún tramo algo más duro aunque, eso sí, siempre corto. Ahora, a nuestra derecha, las vistas de lo que hemos ascendido son preciosas.
Continuamos nuestra marcha serpenteando y buscando con la mirada el final de la subida, aunque éste aún no quiere mostrarse y es sólo justo después de la segunda curva de vaguada cuando podemos vislumbrarlo: ya está hecho, el último tramo es facilón. Llegamos al cruce con la nueva N-630 que sólo podemos tomar a la derecha y coronamos, después de cien metros, justo al lado de la Venta del Alto, punto de parada para las acémilas que ascendían la cuesta ya desde época romana y famosa por ser el lugar donde capturaron al bandolero sevillano Diego Corrientes. Y la verdad es que no es de extrañar en absoluto la importancia histórica de esta venta ya que su situación es privilegiada por ubicarse en la encrucijada entre la Vía de la Plata y la carretera que, por Aracena, se dirige a tierras portuguesas.


Fotos:
Algunas fotos de la ascensión tomadas despues de la primera curva de vaguada:

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