MÁLAGA OJÉN-REFUGIO DE JUANAR
Marbella y Ojén
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Altitud: 789 m Distancia: 18,66 km Desnivel: 768 m Pendiente Media: 4,12 % Coeficiente: 136
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: Comenzamos la ascensión en el cruce de la Avenida Severo Ochoa (se trata de la N-340 que, con distintos nombres, atraviesa Marbella de Este a Oeste) con la Travesía Huerta los Cristales. Así callejearemos durante algo más de un km. por la localidad marbellí siempre de manera ascendente hasta alcanzar la A-355. Transcurridos algo más de 5,5 km. nos desviaremos a la derecha por la carretera antigua para pasar por Ojén y retomando la nueva justo al coronar el puerto homónimo. Finalmente, después de 1 km. de descenso, giraremos a la izquierda por la MA-469 para encaminarnos hacia el Refugio de Juanar.

Especificaciones: La carretera está en perfecto estado de piso, aunque hay que distinguir el primer tramo, hasta el cruce de Ojén, que es de nuevo trazado y mucho más ancho, de la carretera antigua, bastante más estrecha. Posee señalización vertical y horizontal. El tráfico es abundante hasta el cruce y decrece hasta Ojén, aunque a partir del pueblo los últimos km. son poco transitados. Al coronar el puerto volvemos a salir a la carretera nueva hasta que, después de un km., nos desviamos a la izquierda para afrontar los últimos 5,5 km. por una carretera de unos 4-5 m. de ancho y en buen estado. Las sombras escasean durante el recorrido y los arcenes, cuando los hay, son excesivamente estrechos.

Fuentes: Hay una poco antes de llegar a Ojén, justo después de una pequeña rotonda y un mirador. También ha una fuente en el pueblo, aunque tendremos que desviarnos de nuestro camino.

Comentario: No encontrarás motivo para ir de veraneo a la playa y dejar la bici en casa si decides que vas a pasar las vacaciones en Marbella, pues, como suele ocurrir en la Costa del Sol, además de los placeres del mar también podrás disfrutar de los de la sierra.
Así es que os proponemos ascender un puerto de esos que lo tiene todo: belleza, rampas importantes (aunque sin dureza excesiva, para no amargarnos el descanso estival), panorámicas espectaculares, curvas de herradura e, incluso, la posibilidad de empalmar con otro tramo más de ascensión, el Refugio de Juanar, si después de subido el puerto nos sabe a poco.
Prácticamente a nivel del mar vamos a iniciar la subida en las calles de Marbella con rampas bastante sostenidas que sólo la parada obligatoria en los semáforos logrará aliviar. Una vez que dejamos a la derecha la plaza de toros veremos el puente sobre la autovía y la dura rampa que le da continuidad: es sólo un aviso de lo que nos esperará al final, pero si no hemos calentado bien y nos cebamos en nuestro empeño, acabará por pasarnos factura en los siguientes y algo más llevaderos kilómetros. Esta vez el estado del asfalto no será impedimento para nuestro rendimiento, pues se halla impecable, así que las excusas debemos buscarlas en otro lado.
No obstante, la pendiente nos concederá un respiro justo cuando el trazado de la carretera comienza a virar hacia la izquierda y ello nos permitirá ir cogiendo un buen ritmo que, hasta este punto, por un motivo u otro, nos había sido imposible. Vamos remontando una especie de valle y a nuestra derecha podremos observar los vestigios de distintos incendios que, por desgracia, asolaron las lomas cercanas: las causas pueden Ustedes suponerlas.
Así, sin mucho sobresalto, alcanzaremos el cruce a la derecha en dirección a Ojén, situado en un puente con una dura rampa que provocará que nos levantemos del sillín. Es justo en este momento cuando comienza la segunda parte del puerto, cambiamos de carretera e iniciamos un leve descenso que vendrá seguido de un falso llano hasta alcanzar el pueblo que, por cierto, en la primera curva a izquierdas se mostrará ante nosotros en todo su esplendor. Este tramo nos concederá un ligero descanso y nos permitirá deleitarnos en la sublime belleza de Ojén: diríase que el pueblo ha sido pintado por el pincel de un gran artista en la ladera de la montaña. Se trata –lo decimos sin empacho- de una de las más bellas localidades de la Costa del Sol, con sus cuevas, sus casas primorosamente encaladas, las flores en sus balcones, sus callejuelas estrechas, sus vistas hacia el mar, maravillas todas que hacen a Ojén bien merecedor de un pausado paseo a pie, aunque en otro momento, porque aún nos queda el último tramo –y quizás el más atractivo- de toda la subida.
Atravesaremos Ojén y pronto la carretera vuelve a empinarse paulatinamente, y es que aún nos queda una buena subida hasta empalmar con la carretera nueva justo en la cima del puerto, trayecto éste que vamos a salvar con una serie de cinco herraduras bellísimas -¿a qué loco de las cumbres no le gustan las herraduras?- conocidas con el nombre de “Caracolillos de Ojén”. Pero a la belleza se le va a unir el aliciente de la dureza, pues las rampas al 10% no van a escasear hasta el final.
Cuando coronemos el puerto de Ojén, un km. en rápido descenso nos permitirá tomar oxígeno antes de continuar nuestra marcha ascendente hasta el refugio de Juanar. Y falta que nos hará el respiro, porque las primeras rampas del Juanar nos reciben con porcentajes de dos dígitos, que a estas alturas nos exigirán el máximo esfuerzo.
Cuando levantemos la cabeza podremos observar el cambio en el paisaje, en un principio nos tapará una tupida foresta de pinos, de los pocos tramos sombreados del recorrido, para dar paso luego a una zona más abierta en que la roca caliza de las montañas circundantes dominarán el panorama a medida que ascendemos por un valle que se va cerrando paulatinamente.
Para que podamos disfrutar de tanta belleza el puerto se apiada de nosotros suavizando sus rampas, que se mantendrán siempre en torno al 5 y 6% sin demasiados sobresaltos hasta que lleguemos al Refugio de Juanar donde se acaba el asfalto.


Fotos:
En esta foto podemos ver el inicio de nuestra ascensión:


Primer tramo de subida:


Saliendo de Marbella, apunto de pasar sobre la autovía:


Después de la autovía alcanzamos los dos dígitos de pendiente:


Después de dejar atrás Marbella, la carretera se encuentra en perfecto estado, aunque el tráfico suele ser abundante:


Descender por aquí es toda una gozada:


Llegamos al cruce de Ojén y abandonamos el trazado nuevo para adentrarnos en la parte más hermosa de la subida:


Al poco de comenzar el descenso, aparece ante nuestros ojos el pueblo de Ojén:


Una primera vaguada:


La única fuente del recorrido en un rinconcillo con abundante vegetación:


Ojén, precioso sobre todo en su parte baja:


Al salir del pueblo retomamos suavemente la trayectoria ascendente:


Un vistazo hacia atrás:


Las piernas comienzan a ponerse pesadas justo cuando contemplamos al fondo “Los Caracolillos de Ojén”


Y es que las pendientes se sitúan ya por encima del 7% en todo momento:


Un par de kilómetros nos separan de la cima. Ahora comienza la parte más bonita de este puerto:


Las primeras herraduras:


Las anteriores paellas y una pequeña vaguada:


Coronamos el Puerto de Ojén en el cruce con la nueva carretera:


Vista de “Los Caracolillos” desde una loma cercana:


Cruce del Refugio


Se estrecha la carretera. Primeras rampas de dos dígitos:


Primeros kilómetros entre pinos:


Como podemos apreciar, ascendemos por un valle muy amplio, aunque, a partir del giro a izquierda que traza la carreter


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