MÁLAGA PUERTO DE LAS ABEJAS
Río Grande (Este)
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Altitud: 822 m Distancia: 14,83 km Desnivel: 629 m Pendiente Media: 4,2 % Coeficiente: 97
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: En la A-366 después de dejar a un lado el desvío de Tolox, en dirección Alozaina, llegamos al puente sobre el río Grande y damos comienzo a esta ascensión.

Especificaciones: Carretera en perfectísimo estado después de haber sido arreglada. De hecho también ha sido mejorado el trazado de la misma. Así pues, está adecuadamente señalizada y tiene un arcén que bien puede ser transitado por ciclistas en fila india. Eso sí, el mencionado arreglo -unido al auge turístico de la Sierra de las Nieves- ha provocado un considerable aumento del tráfico, por lo que es recomendable extremar precauciones. Encontraremos algunas sombras, sobre todo en la zona intermedia.

Fuentes: No se ha observado ninguna fuente, aunque transitaremos por varios pueblos donde será posible surtirse del líquido elemento.

Comentario: "Parece claramente que el nombre del puerto, las Abejas, puede tener relación con el desarrollo de la apicultura en la zona, sin embargo, para los más románticos, reflejaremos, a continuación, una historia local de Alozaina que Luis del Mármol Carvajal narraba a finales del siglo XVI de esta guisa:

Aquí me ocurre por buen ejemplo decir el valor de una doncella llamada María Sagredo, la cual viendo caído a Martín Domínguez, su padre, de un escopetazo que le había dado un moro, llegó a él y le tomó un capotillo que traía vestido, y se puso una celada en la cabeza, y con la ballesta en las manos y el aljaba al lado subió al muro, y peleando como lo pudiera hacer un esforzado varón, defendió un portillo, y mató un moro, y hirió otros muchos de saeta, y hizo tanto ese día, que mereció que los del consejo de su majestad le hiciesen merced de unas haciendas de moriscos en Tolox para su casamiento.


Se trata de la historia de María Sagredo, heroína que defendió Alozaina en una intentona de asalto morisca, a cargo del rebelde Zebalí en 1570, cuando en la villa sólo había mujeres, niños y ancianos. La leyenda popular, no obstante, no concluye con la crónica, sino que asegura que María Sagredo les arrojó unas colmenas y atacaron las abejas a los sitiadores con tal furia que emprendieron la huida con la frase de “malditas sean las moscas de tu tierra”.
Pero dejemos a un lado las leyendas y pasemos a la descripción propiamente dicha. No es precisamente éste un puerto desconocido para el aficionado al ciclismo, pues ya ha sido ascendido en alguna ocasión por la principal prueba profesional del país, en una de esas etapas de media montaña por la Sierra de Ronda que siempre resultan espectaculares para los espectadores.
Se trata de un puerto bastante llevadero, sin grandes rampas, tan sólo los recortes que ha propiciado la obra de la carretera han aumentado en algún punto concreto la pendiente, alcanzándose máximas del 9 y 10% de manera muy aislada. Así pues, lo que convierte esta ascensión en un segunda categoría es su longitud, de casi 15 km., y el siempre agobiante calor, tan característico en esta zona de la península.
Pasado el puente sobre el río Grande, deberemos superar 4 km. en torno al 4 y 5 % con algún descansillo entre olivos hasta llegar a Alozaina, “la pequeña fortaleza”, localidad que dejaremos a nuestra derecha a menos que decidamos –buena elección- detenernos a dar un paseo por sus encaladas callejas para ver sus floridos balcones: por algo fue declarado pueblo más bonito de España en 1977. Sea como fuere, con o sin alto en el camino, continuaremos nuestra ruta no sin llevarnos la sensación de que acabamos de atravesar el umbral de la Sierra de las Nieves. Y es que, en efecto, una vez que dejamos atrás el cruce, tendremos la completa sensación de estar adentrándonos en el entorno serrano a medida que, por otro lado, abandonamos el olivar –más tarde lo recuperaremos- y dejamos abajo, a nuestra espalda, la Hoya de Málaga. Ahora nos dirigimos hacia Yunquera remontando las lomas de la Sierra Prieta, entre pinares, y contemplando las hermosas panorámicas que tanta curva y recurva nos van ofreciendo.
Antes de alcanzar Yunquera, habremos de coronar un primer altillo (señalado con cartel propio antes del arreglo de la carretera) junto a la aldea de Jorox, cuyos orígenes parecen remontarse a la prehistoria, en concreto al neolítico, y donde muchos siglos después hubiera hasta siete molinos de harina. Con casi 8 km. de ascensión en nuestras piernas afrontamos un descenso de aproximadamente 1 km. que nos vendrá de perlas para refrescarnos y comer un poco: aún nos queda prácticamente la mitad del puerto.
Continuamos nuestra marcha en levísimo ascenso deleitándonos en nuestro pedalear con las blancas cimas de la Sierra de las Nieves e intuyendo, entre tanta arboleda, el majestuoso bosque de pinsapos de Yunquera, el más grande del mundo. A la Iuncaria –prado de juncos- romana llegamos, no sin haber previamente torcido una herradura a derechas y haber atravesado un esbelto arco de piedra –tal vez vestigio restaurado de la antigua ocupación romana- que se anticipa graciosamente a darnos la bienvenida a este primoroso rincón serrano: así resulta todo un placer devorar kilómetros a lomos de nuestra bici.
Abandonamos –muy a pesar nuestro- la travesía del pueblo entre algún que otro pinsapo para seguir con nuestro objetivo, que ya no queda lejos: sólo 3 km. en torno al 4 y al 5% nos separan de la cima. Nada podrá privarnos de culminar nuestro reto. Además, como es natural, el puerto, a medida que ganamos en altitud, nos irá regalando unas vistas cada vez más maravillosas y espectaculares. Y, sin darnos cuenta, ya está hecho.


Fotos:
Comienza puerto:


Los primeros kilómetros siempre entre olivos:


Un leve descanso antes de afrontar una dura rampa hasta el cruce del Alozaina:


Dejado atrás el cruce, nos iremos introduciendo en un pinar. La herradura que se ve al fondo pertenece a la carretera antigua, así que ya no hay que pasar por allí:


Y es esta zona, la del pinar, la más sombreada del puerto:


Aunque pronto la abandonamos, de nuevo olivos:


El estado de la carretera es impecable:


Vista del leve y corto descenso del Alto de Jorox:


Herradura previa a Yunquera:


Salida de la herradura, curva a izquierdas y...


...Veremos justo antes de Yunquera este gracioso arco que se adelanta a darnos la bienvenida:


Atravesado el pueblo se siguen las curvas:


Y más curvas, con la Sierra de las Nieves dominando el panorama:


Pronto el pueblo queda a nuestros pies:


Última curva:


Foto de rigor:


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