MÁLAGA SIERRA CRESTELLINA-PUERTO DE LA CRUZUTO
Río Genal
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Altitud: 428 m Distancia: 11,82 km Desnivel: 340 m Pendiente Media: 2,9 % Coeficiente: 70
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: La subida comienza en el puente sobre el río Genal, al concluir el fuerte descenso del pueblo de Gaucín, en la A-377. A unos 8,5 km. del comienzo giramos a la izquierda en dirección a Casares por la MA-546 hasta alcanzar la cima del puerto a las afueras del pueblo.


Especificaciones: La A-377 a partir del puente es una carretera rugosa y saltarina, aunque sin excesivos baches y de un ancho considerable. Presenta señalización vertical y horizontal, aunque carece de arcenes ciclables. A partir del cruce, ya en la MA-546, el asfalto está impecable.
Carece completamente de sombras y el tráfico no es muy abundante.
En las zonas más abiertas hay que cuidarse muy mucho del viento, puesto que nos encontramos en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar.

Fuentes: Sólo existe una fuente en todo el trayecto y está situada después del cruce que nos llevaría hasta el centro del pueblo de Casares. Si decidimos entrar en el mismo, también encontraremos una fuente en el centro de una hermosa plaza.

Comentario: Además del interés económico que para Gaucín supuso la construcción de esta carretera que unía el pueblo con la costa –hecho vital por el cual se llevó a cabo el proyecto en la década de los setenta del pasado siglo-, el ascenso al denominado alto de la Sierra Crestellina (por no hablar del ascenso al pueblo de Gaucín) y su prolongación hasta el puerto de la Cruz resulta de vital importancia para aquellos cicloturistas que gustamos de enlazar puertos en nuestras rutas, pues se trata de la dificultad montañosa más próxima al puerto de Peñas Blancas por su vertiente más exigente: poco más de 14 km. de descenso y duros repechos separan su cima del inicio del coloso costasoleño.
Con esta carta de presentación, pasamos a describir su ascenso dividiéndolo, como parece natural, en dos partes.
En primer lugar, hasta el quinto km. nos encontramos con una subida de cierta exigencia (habida cuenta de que su pendiente media se sitúa levemente por encima del 6%) albergando en reiteradas ocasiones rampas de dos dígitos. Empezamos el ascenso en dirección Noreste hasta que llegamos a una primera curva a derechas muy abierta, casi una herradura, precedida de un largo tramo al 10% y rematada con una punta superior al 13%.
Así tomamos rumbo Sur por la ladera de la Sierra Crestellina en la que abunda el matorral bajo (allí donde los distintos incendios la han respetado) y, aprovechando un pequeño respiro que nos concede el ascenso, distraemos nuestro pedaleo con la contemplación del Valle del Genal y del pueblo de Gaucín a nuestra derecha o bien con la del elegante vuelo del buitre leonado, morador insigne de los cielos del Hacho de Gaucín y de la Sierra Crestellina.
Al llegar a la siguiente curva –está sí que es herradura- vuelven a aparecer las rampas de cierta exigencia, pero no será hasta la segunda cuando volverá a complicarse un poco el ascenso: picos del 14% y del 12,5% provocarán que nos levantemos de nuestro sillín para intentar salir bien parados del trance.
Durante unos cientos de metros nos oxigenamos y volvemos a afrontar nuevas rampas de cierta exigencia hasta que la pendiente va cediendo paulatinamente hacia la cima de la Crestellina, situada a 401 m. de altitud.
Poco más de 2 km. de rápido descenso nos sitúan en la segunda parte de nuestra subida. Al punto giramos a la izquierda en pos de Casares, blanca maravilla de la costa, notando en nuestras piernas que la carretera vuelve a picar un poquito más hacia el cielo.
Llegamos a una curva a izquierdas y a la par que el pueblo se presenta ante nuestros admirados ojos, la carretera comienza nuevamente a bajar hasta que, tras un puente junto a una impresionante garganta, afrontamos los últimos 1.500 m. de ascenso entre las encaladas casas de Casares con alguna que otra rampa de cierta dureza que pronto cederá para permitirnos distraernos con la singular belleza de esta localidad malagueña declarada conjunto histórico-artístico, y cuyos orígenes parecen remontarse, cuando menos, a época prerromana y que ya en la era romana fue ciudad de gran importancia, como demuestra el hecho de que acuñara su propia moneda.
En definitiva, se trata de un puerto interesante desde el punto de vista ciclista y que no lo es menos desde el punto de vista turístico.

Fotos:

Panorámica de la subida a la Sierra Crestellina desde el castillo de Gaucín:


Puente sobre el genal:


Primeras rampas:


Acercándonos a la primera curva las rampas alcanzan los dos dígitos:


Al virar tomamos el primer contacto visual con la Sierra Crestellina:


El Hacho de Gaucín está siempre presente durante el ascenso a la Crestellina:


Duras rampas antes de afrontar un pequeño respiro:


Tan pequeño que concluye en aquella herradura del fondo:


La misma herradura que nos ofrece esta estupenda vista sobre el valle:


Y afrontamos la siguiente recta:


Tras la segunda herradura, la mole rocosa de la Crestellina parece que se nos vaya a despeñar encima:


A nuestras espaldas quedan las cumbres de la Sierra de Ronda y el pueblo de Genalguacil pintando de blanco la ladera de una montaña:




Y continuamos en busca de la primera cima:


Gaucín y su Hacho cada vez parecen más imponentes:


Tras un repecho sostenido a más del 8% alcanzamos la cima:


Luego, después de un corto descenso, continuamos subiendo hasta el puerto de la Cruz. Primera vista de Casares:


Bajamos un poquito más:


Y seguimos nuestro ascenso. Ya estamos junto a la fuente, donde merece la pena hacer una parada. Al fondo se puede apreciar la garganta por donde acabamos de transitar:


El último trecho que hemos descendido:


El parque eólico paralelo a la carretera de Manilva:


Casares desde la fuente:


Casares desde un mirador un poco más arriba:


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