SEVILLA PUERTO DE CHIRIVÍA-LOMA DEL AIRE
Río Onza
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Altitud: 735 m Distancia: 19,21 km Desnivel: 390 m Pendiente Media: 2 % Coeficiente: 80
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: Nos hallamos en las últimas estribaciones de la Sierra Norte de Sevilla, en el término municipal de Alanís de la Sierra, lindando con la provincia de Badajoz y la de Córdoba. Comenzamos el puerto en el puente sobre el río Onza en la A-447.


Especificaciones: El firme de la carretera A-447 está en pésimas condiciones desde el cruce de Azuaga hasta Alanís de la Sierra, siendo el descenso de Chirivía y el ascenso a la Loma del Aire algunas de las zonas en peor estado de todo el recorrido. No nos encontraremos con socavones, pero sí con un firme muy rugoso, desgarrado y parcheado. Cuenta con señalización vertical, aunque carece de horizontal.
El tráfico es nulo y las sombras exiguas.

Fuentes: No hemos observado ninguna durante la subida. De hecho no hemos observado ninguna desde el cruce de Azuaga hasta Alanís, es decir, durante 39 km., por lo que hay que ser muy precavidos con la hidratación.

Comentario: Camino de Alanís de la Sierra desde la carretera A-447, previo ascenso del puerto de Martín Alonso, nos toparemos sin solución de continuidad con estas dos dificultades encadenadas que, para dotar de una mayor enjundia, hemos decidido considerar como una sola.
Estamos desgraciadamente ante uno de los puertos más bonitos y duros de la geografía hispalense y decimos “desgraciadamente” porque la carretera se encuentra en un estado tal que uno se lo piensa dos veces antes de repetir la ruta.
El encadenado, de casi 20 km. de distancia, comienza con unas suaves rampas después de pasar el puente sobre el río Onza y, de hecho, nunca nos vamos a encontrar con rampas de entidad, sino que será el firme el que se encargue de ponernos en apuros.
Entre encinas y matorrales ascendemos dándonos un festín de curvas por una carretera estrecha. Nada nos molestará en nuestro esfuerzo, a menos que el viento se entrometa. Pocas veces experimentamos la sensación de soledad que transmite el entorno en que nos encontramos.
Rodeados por doquier de lomas y vegetación, subimos preguntándonos por dónde saldremos de aquí cuando vemos que la carretera traza un giro en su dirección y cómo luego prosigue por encima de nuestras cabezas. Después de pasar una abierta vaguada a derechas nos situamos en el punto que habíamos visto un par de kilómetros más abajo.
Desde aquí arriba la panorámica ha mejorado sustancialmente y no dejará de hacerlo hasta que coronemos el puerto de Chirivía. Un tupido manto de matorral y alguna encina extraviada adornan una sucesión de navas que se pierden en el horizonte hacia las provincias de Córdoba y de Badajoz.
La dirección de la carretera vuelve a girar hacia el Oeste y la pendiente, que se mantendrá durante varios kilómetros próxima al 5% de media, acabará por ceder paulatinamente. Nosotros, mientras tanto, volvemos a hacernos preguntas, pero esta vez sobre cuándo terminará el puerto, pues los casi diez kilómetros de que consta se hacen eternos debido al asfalto.
Vaguada tras vaguada pensamos que al salir de la curva terminaremos de subir y luego volvemos a toparnos con una nueva rampa ascendente. Sin embargo no será hasta que tomemos una última a derechas, después de un falso llano bastante largo, cuando coronemos el puerto en un postrer repunte de la cuesta.
Por una vez el descenso es más incómodo que el ascenso. El estado del firme empeora y no sólo no nos permite adquirir la velocidad deseada, sino que nos vemos forzados a frenar más de la cuenta e incluso a ponernos de pie sobre la bici para evitar castigar nuestras posaderas.
Así pues, nos pasamos la bajada más pendientes del suelo y de no sufrir ningún percance que del entorno que nos rodea. Sí que nos queda la sensación de que la vegetación se ha espesado e incluso parece que hay alguna sombra que, en cualquier caso, no tenemos tiempo de disfrutar.
Tras una herradura a izquierdas, una recta nos sitúa en un repecho bastante exigente que no es más que un preludio del próximo puertecillo.
Otro kilómetro de descenso nos deja ya por fin en pleno ascenso a la Loma del Aire. La carretera sigue culebreando entre distintas vaguadas y la ingente masa de encinas apenas sí deja espacio para otro tipo de vegetación.
Durante 4,5 km. la pendiente se va a mantener próxima nuevamente al 5% de media sin que haya rampas de demasiada exigencia, ni tampoco descansos que nos permitan recuperar el resuello. Será nuevamente el estado de la carretera lo que, unido al cansancio acumulado, marcará un ascenso que, como el anterior, nos regala magníficas panorámicas, sin que sepamos dónde acaba una provincia y empieza la otra.
Coronamos a pocos kilómetros de Alanís de la Sierra, en el Mirador de la Loma del Aire, con unas estupendas vistas hacia el Noreste.
Un par de puertos preciosos para una provincia sin montañas muy elevadas, pero con multitud de rincones ideales para la práctica cicloturista como éstos. Lástima que la carretera no invite a pedalearlos.


Fotos:
En el remozado puente sobre el río Onza comenzamos el ascenso:


Desde el inicio rampas suaves:


En todo momento vamos viendo un buen trecho de la carretera:


El asfalto es de los que agarra:


Es muy importante hidratarse adecuadamente y no malgastar ni una gota de agua pues no hay fuentes en todo el trayecto:


La pendiente aumenta y se sitúa entre el 5 y el 6 por cien:


La señales verticales parecen de otro tiempo:


Nos aproximamos al tramo más serio de la subida:


La pendiente máxima alcanza en esta vaguada el 10%:


Al salir de la curva la vegetación se abre...


Y también la panorámica:


Llevamos un buen rato subiendo y esto no se acaba:


A ver si detrás de aquella loma...


Pues va a ser que no:




Curva tras curva continuamos ascendiendo:


Menos mal que gozamos de unas vistas excepcionales:


La mirada se pierde hacia la provincia de Badajoz:


La pendiente va a menos:




Incluso llegamos a una última vaguada en descenso:


Para volver a subir en los metros finales...


Hasta coronar el puerto de Chirivía:


El asfalto empeora en la bajada:


Descendemos con muchas precauciones:


Hemos cambiado de vertiente y ahora miramos hacia el Sur:


La vegetación se ha espesado durante el descenso:

Altimetrías de Puertos de Montaña
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