CÓRDOBA ALTO DE OBEJO
Río Cuzna (Este)
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Altitud: 694 m Distancia: 8,27 km Desnivel: 422 m Pendiente Media: 5,1 % Coeficiente: 77
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: Al sur de la comarca del Valle de los Pedroches, a orillas del río Cuzna, se inicia el ascenso a Obejo por la más dificultosa de sus vertientes. Abandonaremos la mencionada comarca y nos adentramos en la del Valle del Guadiato por la carretera A-3176 en dirección a este precioso pueblo de la sierra cordobesa.


Especificaciones: Carretera recientemente reasfaltada y, por tanto, en excelentes condiciones. De unos 5 m. de ancho, cuenta con completa señalización.
Al hallarse en umbría encontraremos bastantes tramos sombreados, aunque dependerá de la hora del día y la estación del año.
El volumen de tráfico es exiguo.

Fuentes: No hemos observado ninguna durante el ascenso, aunque poco después de abandonar Obejo en dirección a El Vacar, nos topamos con la de la Fuenfría.

Comentario: Cuatro son las posibilidades que tenemos para acceder a la bellísima localidad de Obejo y, por encontrarse ésta sobre un elevado cerro, todas en ascenso.
La que presentamos ahora se inicia en el río Cuzna y resulta ser la que entraña mayor dificultad para el aficionado cicloturista.
En primer lugar nos llama la atención el topónimo “Obejo” escrito tal cual. Ello se justifica, con toda probabilidad, por el hecho de que siglos atrás la norma lingüística no distinguía entre el uso de b y v en la escritura. No se trata, pues, de ningún error ni despiste.
No debemos dejarnos engañar por ese cómodo inicio al fondo del valle, en el precioso paraje que conforma la junta de los ríos Cuzna y Gato, pues muy pronto, cuando dejemos a nuestra derecha el desvío hacia Pozoblanco y un cartel nos dé la bienvenida a la bellísima mancomunidad del Valle del Guadiato, la tendencia ascendente de la carretera se irá incrementando paulatinamente.
El caso es que antes de afrontar las rampas gozaremos durante unos instantes –luego habrá tiempo de poner a prueba nuestras fuerzas- de la ribera del río Gato para adentrarnos posteriormente en un vasto olivar que nos acompañará hasta el pueblo.
Una vaguada a derechas, como todas la de este puerto, será la “voz de alarma” que nos avise de que el asunto se va a poner serio. Al punto, las rampas se sitúan próximas al 10% de pendiente e incluso lo rebasarán en algunos momentos.
Las más duras estribaciones de este ascenso se prolongarán durante algo más de 2,5 km., precisamente hasta alcanzar un lugar denominado “El Puerto”. Hasta allí la carretera serpentea permitiéndonos constantemente comprobar su trazado, tanto por donde hemos subido, como por donde habremos de hacerlo.
Nos vamos aproximando a este primer altillo cuya situación, entre dos lomas, lo hace inconfundible. Sin embargo, no terminaremos aquí nuestra ruta, sino que proseguiremos en pos de Obejo.
En primer lugar, un par de kilómetros de falso llano supondrán un alivio para nuestro pedaleo y nos permitirán recuperar el aliento. Atravesamos una suerte de pradera elevada de suma belleza, siempre, por supuesto, entre olivos. Pero pronto nos da la bienvenida el pueblo. El caserío de Obejo está recostado en las faldas del cerro de la Fuenfría y se desliza suavemente hasta otro a modo de balcón en el que se asoma para recibir al visitante.
Para nosotros, no supone más que la confirmación de nuestras sospechas: hay que seguir escalando.
Abandonaremos el falso llano y nos dispondremos a dar continuidad a nuestro primer esfuerzo. Algunas encinas se mezclan con los onmipresentes olivos y vienen a dar un poco de variedad al paisaje, un paisaje que volverá a abrirse tan pronto como la cuesta se haga más patente para nuestras piernas.
Por un momento, en la última vaguada que atravesamos la vegetación se vuelve más tupida y, por así decir, más verde. La humedad y la umbría propician un hermoso recodo que nos reconfortará, a buen seguro, si decidimos volver en verano por aquí.
Salimos de la vaguada y ante nuestros ojos se abre una extensa dehesa que adorna las proximidades de Obejo. Poco menos de mil metros de ascenso nos restan hasta coronar y no van a ser un paseo precisamente. Los dos dígitos vuelven a hacer acto de presencia por última vez y, para rematar la faena, un tramo de adoquín nos sitúa en la coqueta plaza de España de Obejo, con sus característica balconada.
Ahora, lo mejor, es hacer un alto, dar cuenta de algún que otro aperitivo y, ¿por qué no?, pedalear durante unos instantes por sus blanquísimas callejuelas.

Fotos:

Puente sobre el río Cuzna donde comenzamos esta vertiente de Obejo:


Inicio suave. Atrás las primeras estribaciones de El Caballón, puerto que acabamos de descender:


Carretera en perfecto estado y sin tráfico:


Tras el desvío hacia Pozoblanco dejamos la comarca de los Pedroches para adentrarnos propiamente en la del Valle del Guadiato:


La carretera empieza a picar hacia arriba:


Hermosas vistas sobre el valle excavado por el Cuzna:


Las rampas sobrepasan el 10% en algún punto concreto:


Esta parte de la subida se hace durita:


Entre olivos pedaleamos con la mente puesta en el descanso intermedio:




La rampa de abajo deja ver a las claras que la pendiente es considerable:


Ya estamos próximos a coronar el primer collado:


Un collado que se denomina con el poco original topónimo de “El Puerto”


En el descansillo se deja ver Obejo:


Un par de kilómetros de transición y se reinicia la escalada:


En esta tierra hay olivos para aburrir:


Aunque por momentos la vegetación varía, como sucede en la vaguada que se encuentra a poco más de un km. del pueblo:


Afrontamos el tramo final repletos de moral:


Paisaje característico de la Sierra Morena cordobesa:


Obejo vuelve a mostrarse. Ya está al alcance de la mano:


Atrás la Sierra de la Chimorra y las Umbrías del Castaño:


El pueblo nos recibe con una simpática rampa al 10%


Y, como punto culminante, coronamos el alto por una calle adoquinada:


Altimetrías de Puertos de Montaña
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