CÓRDOBA SANTUARIO DE Nª Sª DE ARACELI
Lucena
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Altitud: 863 m Distancia: 8,23 km Desnivel: 425 m Pendiente Media: 5,2 % Coeficiente: 75
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
Miguel Baeza y Martín Cerván

 

Localización: Nos hallamos en Lucena, capital de la cordobesa Comarca de la Subbética. Iniciaremos el ascenso en la N-331 a las afueras del pueblo para, después de callejear durante un par de kilómetros, tomar la CO-7216 que asciende hasta el Santuario de Nuestra Señora de Araceli.


Especificaciones: Carretera en buen estado y con correcta señalización. El tráfico, más abundante en la travesía, pierde intensidad al salir del pueblo, si bien es frecuente cruzarse con turistas que, como nosotros, acuden al Santuario.
Las sombras son inexistentes.

Fuentes: Hemos observado una, la "Fuente la Virgen", al concluir el cuarto kilómetro de ascenso.

Comentario: Nos encontramos en una de las más prósperas ciudades andaluzas: Lucena es una localidad que tiene su origen en la Eliossana judía de época musulmana y que aún hoy conserva, en buena parte, esa maraña de callejones estrechos y recovecos tan característicos de la estructura de sus ciudades. Capital de la Comarca de la Subbética, Lucena es a día de hoy uno de los principales productores de aceite, de muebles y de frío industrial del país.
Y, en efecto, cuando nos aproximamos a las estribaciones de la subida al santuario de Nuestra Señora de Araceli, no nos pasará desapercibida la multitud de naves industriales existentes en las afueras de la ciudad.
Como fruto de esta ingente fuente de prosperidad ya originaria de antaño posee Lucena una gran cantidad y riqueza de monumentos difícilmente superable en la provincia cordobesa, entre la que vamos a mencionar, como es de suponer, la obra barroca del Santuario que guarda la imagen de la Virgen de Araceli, patrona de la ciudad y del campo.
Hasta lo más alto de la Sierra de Aras nos disponemos a subir a lomos de nuestra bicicleta, una vez más en busca de ese lugar con encanto especial que nos haga disfrutar de nuestra pasión por el deporte del pedal.
Como puede observarse en su altigrafía no se trata de ningún coloso, antes bien, es un simple puerto de segunda y, además, tampoco está escondido, sino que resulta de sobras conocido por los cicloturistas cordobeses y por los ciclistas profesionales que, en alguna ocasión, han probado sus rampas.
Así que advertido este detalle, conviene notar que el principal atractivo de esta subida lo vamos a encontrar en la impresionante panorámica que se observa desde su cima, unas vistas de 360º que permiten contemplar, sin exageración alguna, media comunidad autónoma adaluza.
Pero como las grandes empresas hay que comenzarlas por el principio, vayámonos a su inicio. Hemos situado el comienzo de la subida a las puertas de la ciudad, en un puente sobre un arroyo a partir del cual la carretera comenzará a inclinarse suavemente hasta alcanzar las calles de Lucena.
La travesía es fácil pues existe completa señalización hacia el Santuario y no hay mucho callejeo: un primer giro a derechas para tomar la larga Avenida del Parque, un giro a izquierdas al final de la misma, luego pasamos junto a la Iglesia y Hospital San Juan de Dios (S. XVIII) y pronto volveremos a desviarnos, ya definitivamente, a la derecha para enfilar la carretera del Santuario.
Es en este punto donde la cuesta pasa a ser más pronunciada con un kilómetro por encima del 8% y rampas que alcanzan y superan en varias ocasiones el 10% de pendiente.
Ascendemos por una carretera abierta, rodeados de olivos por doquier, y pronto, sin percatarnos, tendremos el pueblo a nuestros pies.
A punto de concluir el cuarto kilómetro nos encontraremos con un pequeño descansillo. Haremos bien en parar y echar un trago de agua en la “Fuente la Virgen”, sobre todo en los meses en que aprieta el calor.
Sobre un montículo, en la Sierra de Aras, ya intuímos -y pronto veremos- el Santuario. Después de un kilómetro próximo al 7% coronamos un collado y afrotamos otro descansillo aún más largo para disponernos a rodear la colina en que se construyó la obra.
Nos restan dos kilómetros y medio para coronar, tal vez los más espectaculares. Es en este momento cuando aparecen los clásicos malecones, que siempre lucen cualquier puerto. Al punto, para mayor comodidad, la carretera se estrecha y pasa a convertirse vía de sentido único, existiendo otra variante para la bajada.
Rodear el cerro y el descenso de la pendiente nos van a permitir concentrarnos completamente en la contemplación del entorno. Si tenemos suerte y el día está despejado, no quedaremos defraudados.
Finalmente, tras una última herradura, pasaremos una rampa durísima de unos cien metros que, no sin un leve sobresalto, nos situará en el Santuario.
Una vez aquí arriba sentémonos un rato, concedámonos un respiro y dejémos que nuestra mirada se pierda en el horizonte.


Fotos:
En las calles de Lucena. Las indicaciones del Santuario no faltan:


Al abandonar el pueblo afrontamos el kilómetro más duro de ascenso:


Estas señales se ven cada vez en mayor número de carreteras:


Los olivos que no falten:


Coronamos el collado del km. 5. La niebla tapa el Santuario:


Después de una bajadita, retomamos el ascenso y, por fin, vemos el edificio:


Una primera herradura. Atrás queda un hotel:


La carretera se bifurca en dos con sentido único. A la vuelta bajaremos por la salida de la izquierda:


Nos acercamos al último kilómetro:


Con la humedad de las habituales brumas y el frío encontramos la carretera escarchada:


La pendiente ha suavizado:


Y nos asomamos al balcón:


Lástima de niebla:


Última herradura con la durísima rampa final:


Coronamos:


Foto de rigor con el Santuario a nuestras espaldas:


Agradecemos a F. J. García González la cesión de las fotografías.


Altimetrías de Puertos de Montaña
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