HUELVA CORTEGANA
Gil Márquez
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Altitud: 696 m Distancia: 13,37 km Desnivel: 433 m Pendiente Media: 3,3 % Coeficiente: 106
 

Altigrafía y comentarios enviados por:
M. Baeza, B. Rite, M. Cerván

 

Localización: Comenzamos en el puente sobre el río Rivera de Olivargas en en la carretera HU-7100 para desviarnos a la izquierda en la aldea de Gil Márquez camino de Cortegana por una carretera comarcal.


Especificaciones: Exceptuando los primeros km. por la HU-7100 en aceptables condiciones y bien señalizados, la carretera presenta un pésimo estado. Al tomar el cruce en Gil Márquez la se estrecha y se encuentra muy parcheada, convirtiéndose en pista de tierra y piedras en las inmediaciones de la vía del tren. Luego el asfalto “mejora”: desaparecen los parches y ganan terreno los baches. Algunos socavones nos los encontraremos en descenso, por lo que conviene extremar precauciones.
Por otro lado, las sombras son prácticamente inexistentes y el tráfico no es, por fortuna, voluminoso.

Fuentes: No hemos observado ninguna durante la subida.

Comentario: La trampa onubense.
Desde luego, así podría definirse la irregular subida que nos conduce desde el río Rivera de Olivargas hasta la serrana población de Cortegana. Pocas cuestas –aparte de la del Cerro de San Cristóbal con la que comparte inicio por esta vertiente- encontraremos en la provincia capaces de ponernos en serios apuros.
Y es que no nos debemos dejar engañar por la pendiente media: un puerto con tantos descansillos esconde siempre grandes rampas en los tramos de subida. Tal es el caso.
Los dos primeros kilómetros desde el río ya cuentan con suficiente entidad como para hacernos sudar. Rampas del 10% salpican el ascenso hasta ganar uno de los múltiples altillos que coronaremos en la ruta. Otro par más de kilómetros, muy cómodos en esta ocasión, nos dejarán en la pequeña aldea de Gil Márquez, donde buscaremos el cruce que nos lleve, no sin penurias, hasta Cortegana.
En el mismo cruce ya intuiremos que no estamos aquí para pasear. Si en Italia se las gastan con el sterrato, en Francia y Bélgica con el pavé, en Huelva contraatacan con un concepto nuevo de carretera: el bacheado-parcheado… ¿Para qué hacer una carretera lisa cuando podemos ir entretenidos dando botes?
Son numerosas las carreteras que se encuentran en este lamentable estado a lo largo y ancho de la Sierra de Aracena y la que vamos a recorrer ahora es un ejemplo significativo de ello. Lástima, porque es un puerto de los que gustaría disfrutar con asfalto liso.
Por si no fuera suficiente, cuando nos aproximamos a la vía del tren el “asfalto” torna tierra por unos cientos de metros y, lo que es aún peor, la tierra torna pedrusco a causa del deterioro de las últimas lluvias. En cualquier caso, no es un medio que, por desgracia, nos resulte ajeno a los locos de las cumbres, resignados como estamos ya a sufrir las inclemencias del piso por doquier.
A todo esto, las rampas se han decidido a apuntar al cielo. Encajonada entre dehesas y con la omnipresente compañía del sus domesticus (el cerdo, que de tan renombrada fama ha dotado a las sierras onubenses, no puede faltar por estos parajes) asciende la carretera de forma violenta, una vez hemos recuperado el estropeado asfalto –que ahora pasa a ser bacheado sin parcheado-, durante algo más de un kilómetro en que la pendiente se sitúa prácticamente al 10% con fuertes rampas que se suceden.
Un nuevo, aunque corto descansillo, nos vuelve a situar en pendientes que alcanzan e incluso superan el 15% camino de las Cumbres de las Veredas.
Pero hasta este punto no hemos hecho más que subir la escalera, porque ahora es cuando de verdad nos vamos a dejar caer por el tobogán. Hemos ganado una zona alta de la sierra, superando los 600 m. Y desde ahí hasta los poco más de 700 en que se encuentra Cortegana salvaremos tan sólo 100 m. Eso no se le escaparía a ningún matemático. Si añadimos que la distancia que hemos de recorrer es de unos 6 km., la pendiente media resultante es casi irrisoria, prácticamente llana. Nada más lejos de la realidad.
Hasta la cima de Venta Quemada nos toparemos con grandes pendientes, pendientes que se harán aún más empinadas en el descenso con rampas negativas del 20% hasta llegar al cruce del Puerto de las Veredas.
La dehesa ha ido dando paso al pinar de repoblación que domina las zonas altas de esta parte de la sierra en las que, debido principalmente a los incendios que suelen castigar la zona, la vegetación se muestra rala.
Desde el cruce de Las Veredas restan tres repechos hasta Cortegana, más corto el primero, el segundo se alarga durante un kilómetro a casi el 8% de estocada, mientras que el tercero nos apuntilla con un breve tramo al 11%.
Ante nuestros ojos, por fin, las primeras casas de Cortegana, localidad destacada por su excelente gastronomía como chacinas y demás productos porcinos, por no mencionar las delicatessen micológicas. En la colina más alta del pueblo destaca su castillo (S.XIII), restaurado hace poco, a cuyo abrigo se celebran unas fiestas medievales durante la segunda semana de agosto.
Menos mal que al pueblo llegamos en descenso, que, si no, íbamos a tener que pensar que se trata de un puerto muy duro. Y Huelva no da para tanto… ¿o sí?


Fotos:
Puente dobre el río Rivera de Olivargas:


Los primeros kilómetros se desarrollan por una carretera aceptable:


Coronamos el primer altillo (km. 2):


En Gil Márquez empeora la carretera:


En esta foto coronamos Cumbres de las Veredas por donde habría de bajarse:


Aquí los ciclistas descienden Venta Quemada por donde habría de ascenderse:


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