| Localización: En la A-1701, un kilómetro antes de Linares de Mora, cruzamos un puente sobre el río Linares. Es el punto de comienzo de la ascensión. |
| Especificaciones: Carretera amplia, en perfecto estado y con señalización completa. Aunque hay buenos tramos de pinar, no vamos a encontrar sombras en las horas centrales del día, dado el escaso porte de los pinos y su separación de la carretera. Tráfico muy escaso, salvo en meses invernales ya que estamos ascendiendo a una estación de esquí. A tener en cuenta la época, ante la posibilidad de problemas por nieve, ya que estamos a 2000 m de altitud. |
| Fuentes: Más de las que en un principio pudiera parecer. La primera, en el Km 1,2 entrando 20 m hacia Linares. La segunda, en el Km 10,3 en el área recreativa Fuente del Espinillo. Otra en Valdelinares, frente al cruce hacia las estaciones invernales. Y la última, Fuente del Pinarico, en el Km 14 nada más abandonar TE-V-3 que lleva a Allepuz. |
Descripción: Estamos en una de las zonas más representativas de lo que se conoce como “la España vaciada”. Buen ejemplo de ello es Linares de Mora, la bella localidad que encontramos al poco del inicio. Típica villa medieval, aún conserva su trazado original y parte de sus murallas, con restos de su castillo del siglo XIII en un roquedo que se eleva sobre la villa. Sus laberínticas, empinadas y empedradas calles te retrotraen siglos al pasear por ellas. Pero la vida allí es muy dura (estamos por encima de los 1300 m) y la gente va abandonando estos bellos pueblos. A principios del siglo XX, Linares censaba casi 1500 habitantes. En la actualidad, a duras penas supera los 200. Y en Valdelinares, la otra localidad por la que pasaremos, aún es más sangrante esta despoblación. En 1900 eran 825 los habitantes; actualmente apenas 75. Y es que Valdelinares, con sus 1692 m es el pueblo más alto de España, con un clima extremo. Bueno, algunos dicen que es Pradollano en Sierra Nevada, pero no es un pueblo al uso, sino una zona residencial, de reciente cuño, de una estación invernal. Dicho esto, estamos ante un puerto muy largo, pero sin demasiadas exigencias. Es un paisaje, sin grandes alardes, pero muy agradable. Grandes manchas de pinares al principio y al final., mientras que en la parte central predominan las praderas de montaña, cada vez más invadidas por la maleza y arbolado, al no ser muchas de ellas explotadas debido a la despoblación de la zona. Yendo con el perfil, podemos decir que lo más serio lo vamos a encontrar en los 3 km iniciales con una pendiente media por encima del 6%. Lo más destacable, un tramo de 600 m a casi el 9% de media, bordeando Linares. Después tenemos un buen trecho de descenso a través de un pinar, hasta llegar a un puente de nuevo sobre el río Linares. Unos metros más adelante arranca una rampa de 300 m al 11% que es la más dura de todo el puerto, No hay que apretar mucho porque, aunque más moderado, sigue un kilómetro que, rampa anterior incluida, arroja un 8% de media. Luego sigue un largo trecho que es un paseo, hasta acercarnos a Valdelinares, donde encontramos otro kilómetro de cierta exigencia antes de llegar al pueblo. Lo que queda de allí hasta el final no va a tener más dificultad que alguna rampa muy corta. La parte final son una serie de toboganes con vista a un mar de pinos en todas direcciones. Lo comentado: no es un paisaje espectacular pero sí muy agradable. Si a esto añadimos la absoluta tranquilidad que nos rodea, hace que sea un puerto para disfrutar de la naturaleza. |
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