| Localización: En el Km 134 de la C-26, 2,5 km al oeste de L’Espunyola, encontramos un cruce a la derecha señalizado hacia Capolat. Entramos por ahí y 800 m después cruzamos un puentecillo del arroyo Rasa de Traserra. Es el punto de inicio. |
| Especificaciones: Carretera de 4 m de anchura, con buen firme y pintura algo borrada en los laterales. Entre los kilómetros 1,5 y 4, el firme pasa a ser de hormigón liso, algo rugoso en zonas, con ciertos pasos estrechos y sin señalización alguna. En los últimos 500 m vuelve el asfalto. Sombras esporádicas y se puede decir que tráfico inexistente. |
| Fuentes: Hay que ir aprovisionados de líquido ya que no hay fuente alguna donde podamos llenar el bidón. |
Descripción: Para situarnos un poco, digamos que nos encontramos en la parte más occidental de la barcelonesa comarca de Berguedà, lindando con la provincia de Lleida ya que, tras coronar, apenas quedan 500 m hasta la divisoria entre ambas provincias. En una zona muy despoblada, vamos a ascender hasta una meseta formada por los Plans de Taravil y de Traserra, a los pies de la Serra dels Tossals. Y no va a ser tarea fácil; basta con echar un rápido vistazo al perfil que presentamos. El primer kilómetro y medio va a ser un tramo bastante cómodo, sin más sobresaltos que un par de cortísimas rampas, la primera en el mismo punto de inicio. Esto nos permitirá ir disfrutando del entorno y de la tranquilidad que nos rodea, mientras vamos calentando las piernas. La situación cambia de forma brusca al llegar a la altura del cruce hacia la la iglesia de Sant Sadurní del Cint, donde el firme pasa a ser de hormigón y donde encontramos una señal del 16%. No os llaméis a engaño porque la pendiente máxima supera con creces esta cifra, hasta llegar en algún punto a la psicológica cifra del 20%. Por delante tenemos 2 km con una pendiente media del 12%, en los que no vamos a tener ningún punto por debajo del 10%. Sigue un descanso de 200 m para bajar un poco las pulsaciones, antes de acometer un postrer repecho de otros 800 m con un 13% de media y rampas de hasta el 18%. Los pocos cientos de metros que restan para coronar, de nuevo sobre asfalto, nos van a parecer poco más que un paseo. Todo el trecho hormigonado es un espectáculo, con varias herraduras muy cerradas y empinadas, con la ruta abriéndose paso a duras penas mordiendo el roquedo de la derecha y con un par de puntos que nos deparan unas maravillosas vistas hacia el valle, puntos en los que es casi obligatoria una pequeña parada para disfrutar de ellas y de paso para darnos un merecido respiro. Es difícil de situar la cima, ya que no hay ningún cartel y no es el típico puerto que tiene una vertiente opuesta. Ya hemos comentado que termina en una meseta y lo que sigue es prácticamente llano. Para finalizar, comentar que si no tenemos prisa, es del todo aconsejable no volver a descender por donde hemos subido, sino continuar adelante hacia Capolat atravesando toda la meseta, hasta alcanzar la BV-4241 a la altura de la boca del túnel de Capolat. Ese tramo es una delicia para la vista. Prácticamente llano, total ausencia de tráfico y un paisaje sin igual entre praderas de montaña, bosques autóctonos, masías aisladas y entrañables iglesias. Luego solo queda dirigirse hacia Berga y, antes de llegar, tomar una carretera que baja por el polígono industrial y sale a la C-26 para retornar al punto de inicio. |
| Mapa situación: |
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