| Localización: Frente al Centro de Salud de A Guarda encontramos un cruce señalizado hacia el Monte Santa Trega. Es el punto de comienzo. |
| Especificaciones: Buena carretera, con señalización completa, aunque carente de un mínimo arcén. Ninguna sombra y escaso tráfico. Nosotros la subimos hace unos años, pero vemos que han puesto una caseta de peaje. Parece que a fecha de 2025 las bicis no pagan, pero lo comentamos por si acaso. |
| Fuentes: Hay una en el inicio, junto al Centro de Salud. No hay más en toda la ascensión. |
Descripción: A Guarda es el municipio costero gallego más meridional, asentado en la desembocadura del río Miño, lindando con Portugal. Hay evidencias de pequeños asentamientos poblacionales desde hace 12000 años. Dada su estratégica situación, bastante después fue lugar de contactos con fenicios y griegos. El mayor asentamiento, el espectacular Castro de Santa Trega junto al que pasaremos en la ascensión, tuvo lugar hacia el siglo I a.C. y apenas se mantuvo un par de siglos, ya que con la llegada de los romanos sus moradores se fueron asentando en los valles para cultivar la tierra. En la cima del monte encontramos un pequeño museo con restos arqueológicos y la Ermita de Santa Trega (Tecla), originaria del siglo XII, pero con muchas reformas posteriores. Probablemente a más de uno le sorprenderá que, con todo lo que hay por Galicia, este puerto con tan escaso coeficiente de dificultad haya sido incluido dentro de Reto CIMA que recoge los más importantes de la península e islas. Pero quienes se precian de ser amantes de puertos, primero valoran la historia ciclista y la dificultad, pero también la belleza del mismo. Y éste, rebosa belleza por sus cuatro costados. Presenta una pendiente bastante regular y exigente de entre el 7 y 8%, con algunas puntas que llegan al 10%. Pero es muy corto y no nos va a exigir un exagerado esfuerzo. Hasta llegar a la barrera de peaje en el km 1,3 ya habremos tenido unas fugaces vistas hacia A Guarda y la costa. A partir de aquí, una serie de nueve herraduras nos permitirán continuos cambios de vista hacia el Atlántico y hacia la ría del Miño. Varios miradores nos permitirán contemplarlas con mayor tranquilidad si así lo deseamos. Mediado el tercer kilómetro atravesamos los restos del espléndido Castro de Santa Trega y aquí sí que merece la pena una parada porque todo lo que nos rodea es puro espectáculo. Y si no es subiendo, que sea al descender. Es de esos lugares que nunca se olvidan. Lo que resta hasta coronar, sigue en la misma tónica. Y para qué contaros las vistas desde la explanada de la cima donde no falta el típico “cruceiro”. Ascensión absolutamente recomendable.


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Vídeo:  |
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