SC DE TENERIFE TEIDE
Puerto de la Cruz
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Altitud: 2354 m Distancia: 45,5 km Desnivel: 2346 m Pendiente Media: 5,16 % Coeficiente: 403
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SC04
Teide






Localización: Partimos de Puerto de la Cruz por la TF-31 en busca, siguiendo siempre las indicaciones de la TF-21 que nos lleva por La Orotava y Aguamansa hasta las mismas Cañadas del Teide. El desvío final a la derecha nos lleva a la estación del teleférico.
Especificaciones: Carretera en perfecto estado y con señalización horizontal. Los primeros kilómetros hasta pasar La Orotava son de abundante tráfico. Y las sombras nos acompañarán solo en la Corona Forestal.
Fuentes: Ninguna a la vista: para eso están los bares.
Descripción: Como hemos comentado el nombre del Tenerife significaba para los guanches algo así como “monte blanco”. Y blanca suele estar frecuentemente la cumbre de la cima más alta de toda España, el Teide, nuestro “gigante dormido”. Las desgracias que sus erupciones volcánicas han producido a lo largo de la historia han dado paso en los últimos tiempos al placer inmenso que proporciona esa sensación incomparable de sentirse en el balcón más privilegiado sobre el archipiélago canario y la inmensidad atlántica.
Y hacia él nos dirigimos desde la población colonial y turística de Puerto de la Cruz. Es, quizás, la subida más agradable al coloso tinerfeño por cuanto el tráfico es menos abundante que por la vertiente de la capital isleña, y las sombras más tupidas que en las que acceden desde el sur. Nuestra altimetría se inicia al nivel del mar, junto a la playa y el inmenso azul del Atlántico, atravesando nada más comenzar un largo túnel abierto que permite contemplar el mar a nuestra izquierda. Tras pasar bajo la autopista tomaremos a la derecha y deberemos afrontar la rampa más dura de toda la ascensión al 15%, que nos las hará pasar moradas para entrar en el casco urbano de La Orotava, donde nuestra atención debe redoblarse para atender al enorme caos circulatorio que se produce a ciertas horas. Abandonada esta población que da nombre al enorme valle (no confundamos valle con llanura, ya que es totalmente inclinado y nosotros deberemos superar esa inclinación) iremos atravesando diversos pueblos cada vez a mayor altitud hasta llegar al más importante de todos ellos, Aguamansa. Por cierto, id provistos de suficiente agua en el botellín, o de dinero para reponer líquidos en alguno de los bares de la ascensión.
Enseguida entramos en la Corona Forestal que rodea al Teide y bajo la sombra de sus verdes pinos y, admirando a nuestros pies el magnífico panorama que se divisa sobre el valle de La Orotava y Puerto de la Cruz, continuaremos nuestra escalada pasando por varios miradores y áreas recreativas, hasta detenernos a admirar la singular Piedra de la Rosa, un capricho de la naturaleza en el que podemos sorprendernos con esa flor tallada en la roca. De vez en cuando alguna pequeña rampa al 9% nos exige redoblar nuestro esfuerzo, hasta alcanzar tras más de 30 km el cruce de El Portillo donde nuestra ruta se une a la que viene de Santa Cruz por La Esperanza. Este es el lugar habitual de descanso de automovilistas, moteros y ciclistas en la larga ascensión al Teide.
Aún nos faltan casi una docena de kilómetros y más de 300 m de desnivel para, en un terreno muy rompepiernas, llegar al punto más alto de nuestra ruta en bicicleta, pero los recorreremos encantados y extasiados ante la belleza incomparable de las Cañadas del Teide en las que acabamos de introducirnos. El entorno nos sorprende por su diversidad, nos inquieta por sus enormes ríos de lava petrificada y nos impresiona por sus rocas derruidas por la erosión y por las colosales dimensiones de este caos mineral. Como contraste, en primavera ofrece un maravilloso jardín lleno de flores de todos los colores y aromas, único en el mundo. De entre todas ellas el ejemplar más característico de estas altitudes es la conocida como violeta del Teide.
Y siempre bajo la estructura dominante del Teide, imponente edificio volcánico que ofrece un aspecto muy distinto según el lugar o la época en que sea observado, deleitando siempre al espectador con sus múltiples caras. A sus pies se extiende un mar de rocas volcánicas tan recientes, que la erosión no ha tenido tiempo de alterar, conformando un amplio catálogo de formas y materiales volcánicos de mil colores contenidos en el gran anfiteatro definido por la pared de Las Cañadas.
Detengámonos las veces que queramos para admirar la impresionante belleza que nos envuelve mientras contemplamos la Montaña Mostaza, las Minas de San José, el Tabonal Negro y la Montaña Blanca, a cuyos pies alcanzaremos la cota más alta de la ruta de solo 9 m más que la estación del Teleférico, adonde llegaremos en poco más de 2 km en bajada salvo el desvío final (500 m al 9%). Ahí podremos decidir, conseguida la autorización correspondiente, si queremos alcanzar en cabina y luego a pie la cima de una de las montañas más emblemáticas del mundo: el Teide. Y mientras nos decidimos, podremos hacer la apuesta de éxito seguro de que regresaremos a este idílico enclave.
Mapa situación:

 
 Vídeo:
 
 
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