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| Localización: Al final de la playa de Ondarreta, en la avenida Satrustegi, está claramente indicada la dirección hacia Igeldo. Cien metros después, comienza el ascenso. |
| Especificaciones: Hasta Igeldo, carretera de unos 6-7 m, perfectamente señalizada, pero sin arcén. Luego se estrecha un poco, aunque el firme está perfecto. Bastante tráfico al principio que va mermando hasta prácticamente desaparecer en la parte final. Sombras abundantes hasta poco antes de Igeldo. |
| Fuentes: No hay ninguna durante la ascensión, pero no hay problema para surtirse en Donostia o dentro del pueblo de Igeldo. |
Descripción: Es una de las salidas más fáciles desde Donostia para los ciclistas que se dirijan por la costa hacia el oeste, dado que la otra posibilidad, la N-634, tiene un tráfico endiablado. Bueno, quizá la más tranquila, en cuanto a tráfico se refiere, sería la que parte del barrio de Igara, por donde últimamente suele terminar la Clásica de Donostia. Pero por contra, nos vamos a encontrar con rampas muy serias (aunque no es necesario subir hasta Igeldo por una de esas “paredes” de la Clásica) y un laberinto de carreterillas vecinales en las que es fácil despistarse. Pero es una maravilla de paisaje. Merece la pena aventurarse por esos andurriales. Yendo con esta vertiente por Igeldo, no es que vayamos a encontrarnos con mayores dificultades por cuanto lo más serio lo tenemos al poco de comenzar y apenas llegamos al 9-10% en cuatro puntos. Pero son 2,3 km al 7,5% de media y esa es ya una cifra respetable. Además, en esta zona el tráfico a veces agobia un poco. En esta parte, apenas vamos a disfrutar de vistas debido al denso arbolado, aunque por contra si aprieta el sol nos vendrá bien. Según nos acercamos a Igeldo el paisaje se abre, la pendiente decrece y el tráfico mengua. En el tramo llano que sigue al pueblo, encontramos a la izquierda el final de los tres muros que ha subido la Clásica en los últimos años: Pillotegi Bidea, Bordako Tontorra y Murgil Bidea. Quien quiera, puede descender alguno de ellos y volver a subir por cualquiera, a ver que se siente. Aunque si descendéis por el primero, a buen seguro que se os quitan las ganas de volver a enfrentarse a sus rampas con un 26% de máxima. Siguiendo con lo nuestro, lo que queda hasta el final es para disfrutar del paisaje, hacia el interior y hacia la costa. Y una aclaración final. Lo hemos llamado Mendizorrotz-Venta de Orio, porque el primero es el nombre del monte con antenas que queda a la izquierda al coronar. Y Venta de Orio es el nombre de la vertiente oeste que llega a la misma cota de 348 m un kilómetro más adelante, donde había un par de antiguas ventas. Así pues, las cimas de ambas vertientes están separadas por ese kilómetro prácticamente llano. Y, por último, si alguien quiere llegar a las antenas, que sepa que tendrá por delante 400 m al 11% de pendiente media con máxima del 15%. Pero es el único aliciente de ese tramo, porque verse rodeado de antenas y sin vistas, no es nada motivador. |
| Mapa situación: |
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