GRANADA CÁÑAR
Órgiva
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Altitud: 1166 m Distancia: 12,16 km Desnivel: 847 m Pendiente Media: 6,97 % Coeficiente: 186
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Cáñar


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Localización: La altimetría se inicia en el mismo puente sobre el río Guadalfeo. Es la A-348 que recorre toda la Alpujarra, aunque en la localidad de Órgiva deberemos abandonarla para tomar la GR-421 en dirección a Trevelez. Unos dos kilómetros más adelante deberemos tomar a la izquierda la que se dirige a Cáñar.
Especificaciones: Asfalto reciente en muy buen estado y con señalización horizontal. No hay sombras y muy escasa circulación de vehículos motorizados.
Fuentes: Deberemos buscar una en Órgiva, porque hasta el pueblo de destino no hallaremos ninguna otra.
Descripción: Cáñar, uno de los primeros núcleos que encontramos desde la entrada a la Alpujarra granadina por el oeste, goza de la imagen típica de los pueblos alpujarreños: una arquitectura singular en sus viviendas, perfectamente adaptadas a lo quebrado del terreno y a la climatología de la zona, que se ordenan en estrechas calles donde perdura la memoria de su pasado morisco.
El río Guadalfeo divide la cordillera de Sierra Nevada de las sierras de Lújar y la Contraviesa, más meridionales y que miran hacia el Mediterráneo. Precisamente en el Puente de los Siete Ojos sobre su cauce iniciaremos nuestra ascensión con el incomparable marco de Sierra Nevada al fondo.
Pero lo que de verdad atrae a los cicloturistas son las 26 curvas de herradura que remontan desde lo más profundo del valle del Guadalfeo hasta superar los 1100 m de altitud. Desde su mismo inicio hasta atravesar la ciudad de Órgiva -donde deberemos poner atención a los semáforos y al tráfico- ya vamos experimentando en nuestras piernas los primeros esfuerzos que la ascensión les exige. Nos hallamos en la capital de la comarca alpujarreña y ello se percibe por el tamaño del caserío, bastante más grande de lo que es común encontrar por estas montañas. Se extiende por una pequeña planicie, muy fértil; de ahí que en época nazarí se denominara con el nombre de Albastch, “llanura”, por lo que durante muchos años fue conocido como Albacete de Órgiva.
Antes de abandonar la ruta de Trevélez, que atraviesa toda la Alpujarra, ya habremos superado los cinco primeros lazos, ganando en vista panorámica sobre el idílico valle granadino. Y a partir del cruce hacia Cáñar iremos encadenando una tras otra las restantes diecinueve, sin ninguna rampa que podamos considerar terrorífica aunque sí con una dureza significativa en su 5 km de escalada hasta alcanzar el núcleo de población. El mirador a la entrada del pueblo nos permite hacernos conscientes de la gesta lograda. No, no es el Alpe d'Huez, pero constituye sin duda un reto magnífico para todos nosotros y siempre podremos decir que le supera en herraduras. ¿Os imagináis ver vuestro nombre escrito en alguna de ellas?
Los más osados incluso pueden atreverse con la pista que, con sucesivas rampas de doble dígito, continúa hasta el helipuerto y aún más arriba, alternando el hormigón y la tierra perfectamente transitables en la flaca. Y cuando el asfalto se acaba, la pista continúa en aparente buen estado y con tramos cementados, según nos cuenta nuestro amigo Martín Cerván, hasta un precioso paraje natural conocido como Puentepalo, donde un denso pinar abriga el nacimiento del río Chico, paraje en que encontramos un área recreativa a unos 1700 m de altitud.
Mapa situación: