A CORUÑA ENXA
Porto do Son
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Altitud: 536 m Distancia: 7,32 km Desnivel: 502 m Pendiente Media: 6,86 % Coeficiente: 112
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AC05
Enxa






Localización: Si vamos desde Ribeira hacia Noia, al poco de salir de Porto do Son, unos metros después de pasar una gasolinera de Cepsa a nuestra izquierda, nosotros debemos girar a la derecha obedeciendo el cartel que indica hacia Laranga y Monte Enxa.
Especificaciones: La carretera es estrecha en su totalidad, si bien variará su ancho en varios tramos. La señalización vertical es suficiente, pero la horizontal se limita a una línea continua para reflejar la luz de los coches en los numerosos días de niebla cerrada. Asfalto botoso y algún que otro bache, pero sin ser impedimento para hacer cumbre. Después de días de lluvia es fácil que haya bastantes zonas cubiertas de pinochas, conocidas por aquí como picaños. Las sombras nos acompañarán desde la aldea de Laranga, si bien las más frondosas continuarán hasta el paso canadiense.
Fuentes: Hay una a la altura del Km 5,4 escondida entre las hierbas de la cuneta izquierda en sentido de nuestra marcha, pero sería conveniente subir provistos de agua.
Descripción: Sin ser un “pata negra”, lo cierto es que se trata de una subida no exenta de dureza. El comienzo es muy llevadero: tras una primera rampa que nos puede poner en un estado de alerta exagerado, hasta la entrada de Laranga, es una larga recta entre pequeñas tierras de labranza y con numerosos cruces a ambos lados de nuestro vial. En uno de ellos, habrá un indicador que nos invita a girar a la derecha, pero no le hacemos caso y seguimos de frente. En Laranga pasaremos bajo una parra de unos 3 m de altura, y una vez hecho esto empezará el meollo de la subida. Enseguida llegaremos a un cruce en el que deberemos girar a la izquierda dejando a nuestra diestra la calzada por la que vendríamos de haber hecho caso al anterior indicador.
Aquí empezarán las rampas más duras que nos vamos a encontrar y una serie de herraduras, algunas próximas entre sí, que van a hacer que ganemos altura rápidamente. Tras las herraduras viene otra recta que da la sensación de que apenas tiene inclinación, pero nuestro clinómetro nos dirá que hay rampas del 12-13% entre un frondoso bosque de pinos en un tramo menos duro que la zona de herraduras anterior.
Cuando lleguemos a una nueva intersección, dejando a la izquierda la pequeña carretera que viene desde O Catadoiro, Sendia y Torón, sí que llegaremos a una zona donde realmente vamos a poder recuperar un poco las fuerzas: son 500 m con muy poca pendiente y que nos meterán de lleno en una encrucijada de caminos, con un cruceiro a nuestra izquierda y a la que llegaremos tras cruzar un paso canadiense. A esta zona se la conoce como Chans do Cruceiro o Montemuíño.
Al girar parece que nos vamos a empotrar de lleno contra el Enxa, ya que tenemos la cima situada justo enfrente y se ve en el alto, de manera majestuosa el enorme ventanal del Centro de Salvamento Marítimo, casi colgado sobre nuestras cabezas. Poco a poco la carretera va rodeando la montaña, y durante más o menos 1,5 km iremos encontrándonos rampas que se mueven en torno al 10%. A nuestra izquierda podemos empezar a disfrutar las primeras vistas sobre la ría, salvo que los eucaliptos de repoblación nos impidan divisar las aguas de este “fiordo a la gallega”.
Según vayamos ganando altura, lo que quedará a nuestra izquierda será el cordal que une Iroite con Os Forcados, donde se encuentran los puntos más altos de toda la sierra, aprovechados para producir energía eólica. Entre la carretera por la que vamos y las cumbres de la sierra, hay un pequeño valle, pero muy bonito, conocido como Val de Quintáns, en el que están, casi encajadas, pequeñas aldeas, donde apenas vive gente a día de hoy.
Al ir rodeando la montaña va cambiando nuestro punto de vista del paisaje, y las vistas sobre el valle darán paso a una llanura, conocida como Campo do Seixo, donde suele haber gran cantidad de caballos y un pequeño hipódromo. Aquí es donde se celebra el Curro o Rapa das Bestas da Enxa.
En este llano llegamos a un nuevo cruce, quedando a nuestra izquierda la carretera que viene desde Porto do Son o desde Xuño y Cabrais, por las que podemos bajar si no queremos repetir camino. Las tres vertientes tienen sus últimos 1300 m en común, y a fe que son los más espectaculares de toda la ascensión. Las rampas, que vuelven a tener su grado de dureza y una serie de espectaculares curvas de herradura, confieren a estos últimos metros el toque maestro que hará que gocemos de una de las subidas más bonitas de toda la provincia. Las herraduras que negociamos hacia la derecha parecen estar colgadas sobre el mar, y durante el descenso, si la meteorología lo permite, será difícil que resistamos la tentación de detenernos a contemplar la espectacularidad del paisaje. En la cima, podemos apoyar nuestra bici junto al Vértice Geodésico y contemplar toda la ría de Muros y Noia con la sensación de que estemos sobre un auténtico fiordo noruego.

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