ASTURIAS CRUZ DE LINARES
Proaza
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Altitud: 841 m Distancia: 7,06 km Desnivel: 640 m Pendiente Media: 9,06 % Coeficiente: 200
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AS15
Cruz de Linares






Localización: Medio kilómetro después de las últimas casas de Proaza, en dirección hacia Bárzana, encontramos un cruce a la derecha señalizado hacia Banduxu y Sograndiu. Es el punto de comienzo de la ascensión.
Especificaciones: Carretera estrecha, de cuatro a cinco metros, con escasa señalización vertical y la horizontal reducida a algunos retazos de líneas laterales bastante desaparecidas. En cualquier caso, el asfalto se encuentra en buen estado. Abundantes sombras hasta Sograndiu, donde empiezan a mermar, para desaparecer por completo en el Km 5.
Fuentes: Una, al entrar a Sograndiu a la izq, pero que en verano puede no tener agua. Otros cien metros después de la última casa. Una tercera en el Km 6,1, trescientos metros después de un paso canadiense. Tráfico testimonial.
Descripción: Cuando publicamos por primera vez esta altimetría, hace ya un montón de años, comentábamos que “esta novedosa ascensión puede llegar a ser una escalada habitual en etapas de cualquier prueba ciclista, ya que por ambas vertientes —ésta que comienza en Proaza y la de San Andrés, más al norte— reúne la suficiente dureza como para convertirse en una auténtica encerrona que, con absoluta seguridad, rompería cualquier pelotón profesional”. Esta reflexión se materializó en La Vuelta a España de 1923, en la que este puerto fue final de etapa por la vertiente de San Andrés. Y el vencedor fue Remco Evenepoel que metió casi cinco minutos, bien es verdad que ya no se jugaba nada, al resto de favoritos.
El área montañosa en la que se adentra está formada por una serie de cordales muy desarrollados y perpendiculares a la Cordillera Cantábrica, abriéndose camino entre ellos el río Trubia que dibuja hermosas vegas en su trayecto. Se origina de este modo una orografía con grandes diferencias en la que podemos observar suaves vegas y empinadas pendientes. Más del 60% del terreno tiene una altitud mayor a los 400 metros, y aproximadamente un 16% es la extensión que supera los 1.200 metros. Tan singular relieve provoca diversidades climáticas respecto a la zona en que nos encontremos, bien sea en las zonas altas del concejo o en sus valles, siendo más benévolo el tiempo en estas últimas, con inviernos más templados y veranos cálidos y secos. También es destacable en esa zona baja la abundancia de nieblas. Conviene, pues, tener en cuenta estos aspectos a la hora de planificar nuestra salida en bicicleta, para no vernos sorprendidos por el malévolo Nuberu.
No encontraréis grandes monumentos artísticos en el valle, aunque se tiene constancia cierta de poblamientos prehistóricos y de épocas prerromanas. Y alguna torre medieval en Proaza nos recuerda la lucha que mantuvo durante dos años el conde Gonzalo de Pelaez contra el rey Alfonso VII en el siglo XII. Fue esta localidad de propiedad eclesiástica, hasta que consiguió liberarse de esa pertenencia en el reinado de Felipe II. Por su parte, Linares, coto señorial de caza, no se incorporó a Proaza hasta bien entrada la decimonovena centuria. Y basta de datos de información turística: vamos a lo nuestro.
Los cuatro kilómetros iniciales son de asustar a los más valientes que, o disponen del desarrollo adecuado o pueden acabar pagando cara su osadía echando pie a tierra. Todas esas herraduras y las continuas rampas del 14% y hasta el 17% no dejan indiferente a ningún aficionado a las grandes aventuras en bici de carretera, como es nuestro caso. Especialmente el kilómetro que va buscando el camino entre las casas de Sograndiu es el más terrorífico de toda la ascensión, lo que, unido a que puede haber algún vecino acechando nuestro paso, nos obliga a un esfuerzo sobrehumano para no vernos humillados por esas rampas mortales. No les vamos a dar ese placer, ¿verdad?
Viene luego un tramo más llevadero hasta que empezamos a ver la antena en lo más alto de la sierra, pero ni así debemos caer en confianzas excesivas, ya que alguna zona de descanso se ve enseguida perturbada por una rampa con dos cifras de nuevo. Y así, sin especiales novedades salvo la espectacularidad del panorama que se brinda a nuestros extasiados ojos, concluiremos nuestro descubrimiento de una de las subidas más interesantes que se pueden encontrar en Asturias. Y si le encontramos interés dentro de esta tierra de tantísimas escaladas de postín, imaginad lo que sucedería si la situáramos en cualquier otra provincia española: ya tendríamos el lugar de entrenamiento ideal para quien quiera preparar una marcha cicloturista de esas que tanta pasión provoca.
Mapa situación:

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