LA RIOJA SANTA MARINA
Robres del Castillo
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Altitud: 1253 m Distancia: 10,4 km Desnivel: 508 m Pendiente Media: 4,88 % Coeficiente: 109
Santa Marina
   

Localización: Es la LR-477 que desde el mismo valle del río Jubera, al sur de la provincia riojana, remonta las laderas de la sierra que lo separa del Cameros viejo. Poco después de Robres del Castillo deberemos tomar a mano derecha este solitaria carretera.
Especificaciones: Buen asfalto en general, salvo algún bache suelto en la zona más alta, con señalización horizontal a tramos. Las sombras se agradecen en los kilómetros centrales y el tráfico brilla por su ausencia.
Fuentes: En la parte baja del pueblo final de nuestra ruta.
Descripción: Un cartel en la misma plaza de la pequeña población que lleva el nombre de la santa titular de la ermita nos indica que nos hallamos en el pueblo más alto de La Rioja, a casi 1250 m sobre el nivel del mar. Verdaderamente hay lugares de los que con razón puede decirse que fue allí “donde Cristo dio las tres voces”…y “ni Dios le oyó”.
Bueno, Dios sí (por lo menos eso dicen), y también los escasos ocho habitantes que allí permanecen durante todo el año, soportando los rigores invernales mientras se procuran su sustento con el cuidado de los rebaños de vacas, cabras y ovejas que les brindan lo necesario para subsistir. Y la verdad es que la necesidad les ha enseñado a sacar partido de su propia realidad cotidiana y, gracias a ello, los pocos turistas que como nosotros hasta allí acuden, podrán hacerse con alguno de los quesos más puramente artesanales que en España existan. Sólo por eso ya habría motivo suficiente para subir hasta aquí arriba; pero para los “locos de las cumbres” hay una razón aún más poderosa: se halla en la montaña y nos está aguardando.
Remontar el río Jubera desde su unión con el Leza se convierte en un agradable paseo por alguno de los pueblos menos conocidas de La Rioja y que iremos descubriendo con auténtico asombro, mientras avanzamos por un paisaje agreste e inhóspito, bajo la vigilancia atenta de los castillos medievales de Jubera y Robres. A poco de pasar esta última localidad se nos aparece la primera rampa de la ascensión a Santa Marina, una auténtica pared que enseguida alcanza la tremenda cifra del 15% y que va a mantener toda su…¿brutalidad? durante tres durísimos kilómetros: menos mal que son los primeros y el paseo anterior no nos ha exigido ningún esfuerzo especial.
Las seis herraduras de ese primer tramo nos van sirviendo de referencia en nuestro pedaleo y nos permiten ir abriendo una perspectiva cada vez más amplia y novedosa sobre un entorno en el que, casi de manera milagrosa, no se ve ni un miserable tendido eléctrico: luego entenderemos por qué. Al internarnos en el pinar, nuestro pedaleo se vuelve mucho más fluido y ahora sólo debemos centrarnos en admirar un paisaje tan distinto al mundo real que nos parece estar sumergidos en un mundo mágico y sobrenatural. Cuando en la lejanía vislumbramos unos molinos de viento es como si Don Quijote viniera a cabalgar junto a nosotros.
Tras una curva que nos abre la visión a una panorámica cada vez más inmensa, empezamos a atisbar allí a lo lejos el caserío de Santa Marina que se asemeja a un grupo de casitas del Belén navideño. Un agradable tramo en descenso nos enfrenta al postrer kilómetro cuesta arriba sin ninguna dificultad a reseñar y siempre alejados de todo signo de civilización.
Llegamos enseguida al punto más alto y nos dejamos caer embelesados hasta las mismas puertas de la ermita de la santa gallega de la que se cuenta que murió decapitada por mantenerse en su fe cristiana frente al gobernador romano, su propio padre. En el lugar donde sufrió el martirio brotó una fuente de agua clara llamada hoy "Aguas Santas" en Orense: allí se levantó la iglesia que guarda sus reliquias. Se le puede pedir protección para que las aguas del río, de la fuente, o de nuestro propio grifo de casa salgan limpias y no contaminadas. O también, y en su onomástica del 18 de julio, para que limpie los corazones de las personas de todo tipo de odio, de maldad y de rencor.
Y tras un breve agradecimiento a su ayuda en nuestra empresa nos dejamos caer hasta la solitaria fuente, abriéndonos paso entre cabras y ovejas, para saludar a alguno de los pocos vecinos que nos contará cómo son capaces de subsistir con la única electricidad que producen los paneles solares que se ubican en los tejados de las casas de esta aldea de otro tiempo. ¡Qué más prueba evidente queréis de que es posible vivir “lejos del mundanal ruido” en pleno siglo XXI!
Mapa situación:



La mayoría de los mapas están obtenidos del MAPA DE CARRETERAS editado por el Ministerio de Fomento o de Google Maps