SALAMANCA SAUCELLE
Salto de Saucelle
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Altitud: 660 m Distancia: 10,2 km Desnivel: 510 m Pendiente Media: 5 % Coeficiente: 97
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Saucelle




 
Localización: En Salto de Saucelle (más conocido como Poblado del Salto de Saucelle), junto a las aguas del Duero, se inicia esta ascensión hacia Saucelle por una carretera denominada Colada de Hinojosa de Duero.
Especificaciones: Unos 5 m de anchura para una carretera con firme reasfaltado y en perfecto estado. Poco tráfico y ausencia de sombras.
Fuentes: Una en una plazoleta del Poblado del Salto de Saucelle. En Saucelle hay al menos otra detrás de la iglesia.
Descripción: Entre las aguas del río Huebra y las del Duero aparece Saucelle, una localidad típica de los Arribes salmantinos. Habitada desde la prehistoria, una gran variedad de civilizaciones tomaron estas tierras por la fuerza. Así fue asentamiento vettón y después romano, pasó por manos visigodas y musulmanas para adentrarse en la historia de la Reconquista de la mano del monarca leonés Ramiro II. Durante algún tiempo su dominio osciló entre castellanos y portugueses.
El "Ocellum Vettonum" es un enclave privilegiado cuya topografía serpenteante motiva el contraste climático y la variedad de flora y fauna. El clima del pueblo de Saucelle es igual que en el resto de la comarca pero en los terrenos situados en las orillas del río encontramos todo un microclima, donde las temperaturas nunca bajan de cero grados en invierno. Nos hallamos en el primer salto del Duero a su paso por Salamanca, construido aquí en 1956, en una pequeña presa cerca de la cual fluye el río Huebra. Iberduero (hoy Iberdrola) es la empresa que gestionó y gestiona el uso energético del embalse con una producción media anual de 760 GW/h.
Vamos a descender al Poblado del Salto de Saucelle, que nos recibe con casas ajardinadas de naranjos y limoneros.

Desde él comenzaremos, en sentido inverso, a una subida por una carretera de gran pendiente, serpenteada, que parece escapar de las entrañas del propio Duero. A mitad de camino, aparece un mirador desde el que se puede contemplar la belleza de las rocas en los márgenes del cauce y el pequeño poblado que acabamos de abandonar. También podemos ver cómo el Huebra llega a su fin, para desembocar en el gran río Duero. Ya en el segundo kilómetro, encontraremos las mayores dificultades de toda la ascensión, con rampas de dos cifras y una pendiente media cercana al 9%, mientras varias herraduras nos permiten gozar de un panorama espléndido que va transformándose a medida que superamos cada una de ellas.
En el tramo intermedio del puerto, con pendientes entre el 6 y el 7%, encontraremos el Merendero del Llano, hasta donde se desplazan las gentes de Saucelle el jueves posterior al lunes de Pascua, a merendar los productos típicos de la tierra, el hornazo y los dulces de almendra. Es un lugar magnífico para disfrutar del sosiego y el encanto de estos parajes arribeños. Si continuamos, otras herraduras nos dejan ver que la carretera que, atravesando la presa, se adentra hacia la vecina Portugal es una pista de tierra no apta para nuestras bicicletas: una auténtica lástima. Llegados después a una zona de berrocal, un nuevo merendero nos tienta al descanso que, francamente, no necesitamos. Pero si el abuelo Felipe dejó su nombre a este sitio será porque en él encontraría sin duda grandes satisfacciones. En esta zona la pendiente ya ha suavizado definitivamente, y así, aunque nos detengamos, nadie podrá acusarnos de falta de fuerzas, pues apenas nos restan un par kilómetros para llegar a un cruce desde el cual podremos continuar hacia Saucelle o dirigirnos al apartado Puerto de la Molinera, otro paraje inolvidable al que deberemos acercarnos sobre nuestra montura metálica.


 
Mapa situación: