ÁVILA NOGAL DEL BARRANCO
Arenas de San Pedro
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Altitud: 1100 m Distancia: 8,7 km Desnivel: 600 m Pendiente Media: 6,9 % Coeficiente: 131
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Nogal del Barranco
   

Localización: Desde el centro de Arenas de San Pedro, con el castillo de Don Álvaro de Luna como referencia, tomaremos la calle de Santa Lucia para enseguida, en una bifurcación de caminos tomar, a la izquierda, la carretera de Guisando
Especificaciones: Carretera en buen estado, ancha y sin señalización horizontal. Pasado Guisando se estrecha y estropea algo el suelo. El tráfico de montañeros que acceden a la Plataforma se deja sentir los fines de semana.
Fuentes: Muy abundantes en todo el recorrido, encontraremos alguna tanto en Arenas como en Guisando, pero además hay otras dos de agua fresca, una de ellas a nuestra izquierda poco antes del Km 2 y otra, más bella aún, en la misma plataforma final.
Descripción: Subida repartida a partes iguales en dos partes claramente diferenciadas. Poco después de abandonar Arenas de San Pedro dejaremos a nuestra derecha el bonito embalse del río Cuevas, cuyas turquesas aguas nos dejarán disfrutar, los días sin viento, del reflejo casi perfecto del Macizo Oriental de Gredos.
Nuestros primeros kilómetros serán prácticamente a cielo abierto. Los almendros, pinos, cerezos y olivos no evitarán que nuestra vista repare en los altos y bellos picos nevados, desde Los Campanarios a Piedra Caballera. La cuerda siempre estará por encima de los 2.000 m y nos dejará admirar la grandeza de formaciones montañosas como la Mira, los Galayos, Peña del Medio Día, la Albujea, o el espectacular Torozo. Escondido entre ellos, podremos adivinar la depresión del puerto del Pico, utilizado ya por los romanos para comunicar las dos Castillas.
Aunque la subida en general no es muy peliaguda, en este primer tramo, el desnivel es ya para tenerlo en cuenta: en los tres primeros kilómetros habremos ascendido más de 230 m, superando rampas superiores al 10% poco antes de llegar a un cruce que saliendo hacia la derecha nos llevaría al pueblo de El Hornillo.
Nuestro camino continúa hacia Guisando, ahora ya por un tramo que con poco más de un kilómetro nos dejará relajar las piernas con incluso algún ligero descenso y disfrutar así de un tranquilo encuentro con el pueblo entre pinos y duros cultivos de olivo, que ganan terreno a las fuertes pendientes de la ladera con casi perfectas alineaciones irregulares de terrazas hechas con piedra oscura.
Cruzaremos Guisando, pueblo típico abulense de poco más de 600 habitantes. Calles empinadas y estrechas, construidas con piedra. Huele a chimenea y al dulce olor de las higueras. Detrás de sus casas el bosque de pino va perdiendo algo de terreno con los cultivos. Sale humo de sus tejados, las paredes son de tonos claros y blancos y las tejas de color tierra fuerte, los torrentes y cañerías naturales inundan de sonido y de humedad sus rincones. Para los que se atrevan a aventurarse por sus calles empinadas bien merece la pena una visita para admirar su preciosa y diferente plaza de toros, construida con la típica roca redondeada habitual en toda la provincia.
Si alguien tiene la inquietud de preguntar por los famosos Toros de Guisando, que no cometa el error que cometí yo cuando, mucho más joven, pregunté a la entrada del pueblo dónde los podría encontrar, según pude comprobar por la sonrisa y el comentario de un buen hombre. Suele ser una de las preguntas más típicas de los forasteros cuando pisamos por primera vez la calles de Guisando. “Los Toros de Guisando no están en Guisando; están en el Tiemblo” -me contesto risueño.
Pasado Guisando empezaremos con el segundo tramo claramente diferente del anterior. La carretera se hace mucho más estrecha, a la par que la vegetación y el mantillo arrebatan protagonismo al asfalto. Este último, mucho más irregular y áspero nos hace subir con menos comodidad. Las altas copas de los numerosos pinos nos encierran en un manto, en el cual hacen prácticamente imposible el paso del reflejo claro de las formaciones rocosas de las cumbres que esperan detrás el más mínimo descuido de la masa forestal para hacernos saber de su presencia. Trazaremos alguna bonita herradura, en especial una con un gran depósito de piedra blanco que contrasta con el verde de tan frondoso pinar. La carretera nos llevará poco a poco, y sin ya ningún descanso, hasta nuestra meta. Puentes, quitamiedos de piedra, acompañados por el sonido del agua que desde el corazón de Gredos baja por el río Pelayo para así contribuir con el necesario pago al cauce del Tiétar que tanto marca toda la comarca.
Una recta de 70 m al 12% será el último esfuerzo para llegar a la plataforma del Nogal del Barranco. A diferencia de cientos de montañeros, nuestro camino termina allí, donde tantas y tantas veces han empezado ellos sus aventuras. Venidos de todo el mundo, están dispuestos a descubrir las maravillosas sensaciones que la montaña de Gredos guarda en sus altas cumbres. Esas cumbres que han servido siempre de cobijo para la cabra hispánica, esas cumbres que podemos sentir desde esta primera propuesta del valle de Tiétar, en pleno corazón de la Sierra de Gredos.
Mapa situación:



La mayoría de los mapas están obtenidos del MAPA DE CARRETERAS editado por el Ministerio de Fomento o de Google Maps