GRANADA PEÑA ESCRITA
Torrecuevas
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Altitud: 1198 m Distancia: 13,7 km Desnivel: 1148 m Pendiente Media: 8,38 % Coeficiente: 465
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COLORES RAMPAS

GR12
Peña Escrita




Comentarios adaptados de Martín Cerván


Localización: Iniciamos la subida en Torrecuevas, en la A-4050 que une Almuñécar con Jete y el Mirador de la Cabra Montés. El cartel hacia el Parque de la Naturaleza a mano izquierda se localiza sin dificultad.
Especificaciones: Carretera estrecha, en aceptable estado, sin señalización horizontal y la vertical limitada a algún indicador de dirección en ciertos cruces. Firme de hormigón en los 2 km finales. No hay sombra alguna y el tráfico brilla por su ausencia.
Fuentes: Solo hay una en una vaguada a 2 km para finalizar, por lo que deberemos aprovisionarnos antes de iniciar la escalada.
Descripción: En ese privilegiado rincón costero del sur de Granada en que se ubica Almuñécar, encontramos uno de los más inesperados parajes que un cicloturista pueda imaginar: el puerto más duro de España, quizás tras el Angliru (aunque esto es discutible), que finaliza en un antiguo parque zoológico en plena sierra de la Almijara a 1.200 m de altitud. Ese parque se cerró hacia 2017 debido al precario estado de los animales y, que se sepa, a finales de 2025 continúa cerrado. Desde 2021 parece que se ha solicitado la reapertura como Espacio Natural, pero a esta fecha aún no hay noticias de una nueva apertura. Así que lo más probable es que nos encontremos con la puerta cerrada en el km 10,8 y no podamos enfrentarnos a los tres terroríficos kilómetros finales. Esperemos que más pronto que tarde den una solución para llegar a la cima de este coloso.
Toda la ascensión, si exceptuamos quizá los kilómetros más duros, presenta un perfil absolutamente irregular con continuos cambios bruscos en la pendiente. Ya en el primer kilómetro, aún entre las calles de Torrecuevas, nos enfrentaremos a rampas que rondan el 20%, si bien algunos descansillos nos conceden respiro mientras nos hacemos a la idea de lo que nos aguarda. Tras el paso bajo la autovía, llama la atención una especie de rosca de tornillo que se retuerce en la ladera de enfrente hacia la que nos dirigimos. Atravesado el puentecillo sobre el arroyo Seco, una brutal rampa se sitúa ya por encima del 20% para hacer frente a continuación a un total de siete herraduras en un kilómetro por encima del 13% de pendiente media. Pero es que el siguiente tramo kilométrico, al 12%, nos exige un esfuerzo descomunal por cuanto también nos opone rampas que llegan a ese inhumano, por ahora, 20%. Será tras salir de una doble herradura cuando la pendiente media de la subida vaya en progresivo descenso y varios tramos de descanso nos permiten recuperar la mente, casi más que las cansadas piernas.
Abandonamos los cultivos tropicales a la par que ganamos la cuerda de la montaña por la que vamos a crestear durante los siguientes kilómetros. A esta altura de la subida la cuesta se ha tornado irregular, con constantes repechones de fuerte pendiente y descansillos. La vegetación tropical abandona el margen de la carretera, quedando los bancales en las laderas vecinas; sólo algunos chalets y albercas jalonan nuestro camino. Pero pronto, la visión frente a nosotros de la carretera ascendiendo recta por una ladera nos produce un escalofrío. El susto no será en vano, ya que se trata de un tramo de poco más de 200 m. en que la pendiente no baja del 20%… Suerte que luego nos topamos con un último falso llano previo a la traca final, porque el “repechito” nos dejará mermadas las fuerzas de cara a los últimos 4 km.
La pendiente irá in crescendo hasta superar claramente la inhumana cifra del 20% (anotamos alguna rampa al 26-27%), pero en esta ocasión, además, lo hará de forma mantenida durante un kilómetro completo. La elección del desarrollo se torna esencial llegados a este punto. El portón de “Peña Escrita” además de entrada al parque, marca el inicio de ese devastador kilómetro al 16%. El abrupto paisaje, la roca escarpada, se hallan en perfecta consonancia con la cuesta, si bien, apenas podremos apartar la mirada de la carretera mientras nos esforzamos por mantener el equilibrio para no acabar con los huesos en ella. El hormigón viene a sustituir el asfalto en los dos últimos kilómetros, aunque la pendiente en un tramo intermedio se vuelve algo más humana: a estas alturas consideraremos descansillo una rampa del 10%. Pasado el cartel indicativo del “Mirador de los Leones” la fiereza del puerto vuelve a mostrarse en su máxima expresión dándonos un buen zarpazo con unas rampas que llegan al 25-26%.
Tras varias herraduras alcanzamos el Mesón Cantalobos, cerrado en la actualidad, y por unos momentos pensamos que ya está todo hecho, hasta que nos percatamos de que a nuestra izquierda el cemento sigue remontando la montaña… Unos últimos cientos de metros a más del 15%, una última herradura a derechas, la pista de despegue de parapentes y allí, junto a una casetilla, la carretera muere, sin salida alguna. Insípido postre para un menú tan suculento. Las vistas, eso sí, no defraudan: la Almijara, con la carretera de la Cabra Montés rayando la montaña, el Mediterráneo, Sierra Nevada, la Sierra de Lújar… Desde luego, no se le puede pedir más a un puerto.
Mapa situación:

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