CASTELLÓN BEL
Rossell
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Altitud: 962 m Distancia: 8,6 km Desnivel: 520 m Pendiente Media: 6,05 % Coeficiente: 96
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Bel


Localización: Es la CV-104 que desde Rossell asciende al pueblo de Bel.
Especificaciones: Carretera sin tráfico, buen suelo, aunque no muy ancha. Las sombras escasean.
Fuentes: Ninguna en la subida, pero una que nos salvará en días de calor en el bonito pueblo que da nombre al puerto.
Descripción: Bel es uno de los siete pueblos de la Tinença de Benifassà, subcomarca natural situada al norte de la provincia de Castellón. Ubicada al noroeste del municipio de Rossell, esta localidad de origen islámico fue conquistada por Jaime I y estuvo bajo el dominio del monasterio de Benifassà. A principios del XVIII Felipe V fortificó la población y en 1971 fue anexionada a Rossell. Sin embargo, a finales del siglo XX Bel quedó despoblada completamente, aunque con el nuevo milenio poco a poco va recuperando su población. Parece ser que ese topónimo hace referencia al color “negruzco” de estos parajes. Y a las escasas familias que aquí residen durante todo el año se les llama belencs, aunque no les falten visitas los fines de semana.
La ascensión hasta Bel se inicia al pie de la capital municipal, Rossell, en la conocida como Font de Baix. La rampa inicial ya nos avisa de que, aunque no es una subida especialmente exigente, sí que nos hará emplearnos a fondo para vencer esos casi 9 km con varios “escalones” por encima del 10%. Ninguno de esos kilómetros supera el 8% de pendiente media, pero su coeficiente de dificultad le acerca a ser un puerto de 1ª categoría.
Poco antes de llegar al Km 6 de la subida y tras dejar atrás una amplísima vaguada derecha, un espléndido mirador nos brinda unas magníficas vistas sobre el Barranco de N’Arques. Si no es ahora, nos detendremos a contemplarlas en el descenso, ya que Bel no tiene salida asfaltada si no es la que traemos.
Todo el entorno rocoso en el que estamos inmersos desde el inicio confiere un particular encanto a esta ascensión. Pero es el bello pueblo que aquí nos ha traído el que recordaremos durante mucho tiempo. Bel mantiene la misma fisonomía que adquirió en época medieval, con muy pocas casas, la mayoría con las típicas puertas de dos hojas. Aparte de las paredes dobles, los agujeros son mínimos, como protección ante el frío invierno. Visto desde la distancia, Bel parece ser un pequeño tren de vapor, con la iglesia convirtiéndose en una chimenea improvisada. Tres caminos llegan a la plaza, de donde parten sus dos calles principales: la Mayor y la del Sol.
También encontramos el ejemplo de iglesia románica más interesante de la comarca. Se trata de la de Sant Jaume, austera y funcional, representativa de las pocas que han sobrevivido a la etapa inicial de la ocupación cristiana. Destaca su portada con una única archivolta de medio punto. Completa el conjunto el viejo cementerio adosado a ella, una configuración que fue habitual en buena parte de los pueblos de estas comarcas hasta finales del siglo XVIII. De su antiguo castillo solo quedan las ruinas.
El paisaje de la zona, dominada por la Peña Bel, presenta grandes similitudes con el de la vecina comarca de "Els Ports". Bosques de pinos, encinas, robles y una gran variedad de formas arbustivas brindan un gran atractivo y lugares donde resulta fácil ver aves rapaces, cabras salvajes, buitres… Para admirarlo nos deberemos adentrar en su caserío hasta el grandioso mirador sobre toda la Tinença. Y… a dejar pasar el tiempo.
Mapa situación: