VALENCIA MONDÚVER
Gandía
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Altitud: 830 m Distancia: 14,21 km Desnivel: 768 m Pendiente Media: 5,61 % Coeficiente: 230
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Mondúver


Localización: A la salida de la AP-7 en dirección a Barx, tomaremos la CV-675, a las afueras del núcleo urbano de Gandía. Iniciamos la medición en el Km 0 de dicha ruta y, al llegar a La Drova, nos desviaremos a la derecha en la calle final de la urbanización. Es el Camí de l’Esparterola.
Especificaciones: Suelo en perfecto estado y de unos 6 m de anchura (aunque se estrecha a partir de un puente), con señalización horizontal hasta La Drova. Incluso algunas sombras nos cubren en algunas zonas, mientras el tráfico, en especial de bicicletas, se hace notar los fines de semana. A partir de la desviación, el suelo aparece hormigonado a tramos y las sombras nos dejan solos ante el peligro en una carretera muy estrecha y sin señalización.
Fuentes: Con solo desviarnos 150 m a nuestra izquierda en La Drova, hallaremos una magnífica que nos brindará toda el agua que necesitemos.
Descripción: Seguro que a muchos de vosotros os habrá sucedido algo parecido al coronar uno de esos impresionantes colosos que nos han hecho sufrir de lo lindo, pero que, vencidos, nos regalan un espléndido panorama sobre el entorno circundante. Si al monte valenciano en cuestión se le puso este curioso nombre, “monte desde donde ver”, por algo sería. Y, en efecto, creemos sinceramente que la felicidad, esa palabra tan poco usada para describir nuestros estados de ánimo habituales, debe conseguirse a base de vivir pequeños momentos de dicha como éste. Lo que pasa es que algunos no son conscientes de ello.
La sensación que produce a primera vista el Mondúver cuando circulamos por la AP-7 en las tierras bajas de La Safor; atrae de inmediato nuestra atención hacia esa impresionante sierra a modo de balcón que se asoma al mar y pincha el cielo con sus antenas. Y es que allí donde haya una antena tiene que existir una ruta que le sirva de acceso; la suerte, y a veces lo difícil, es que esté asfaltada. Parece que hasta hace no demasiado tiempo era imposible acceder en bici de carretera hasta la cima del Mondúver a 843 m, pero… el progreso es lo que tiene. Los puristas dirán que es una pena, pero a nosotros nos permite unas experiencias que no tienen nada que envidiar a lo de los montañeros más avezados. Y además una barrera impide el paso de vehículos motorizados hasta la cumbre, respetando así el entorno.
Esta ascensión tiene dos tramos bien diferenciados. El primero de ellos nos sirve de aproximación a la mole montañosa, pedaleando tranquilos al comienzo entre huertas y urbanizaciones tranquilas. Precisamente la entrada a una de ellas, la llamada Montesol, nos sirve de referencia del inicio de la auténtica subida al Coll dels Mollons, en la que ya deberemos enfrentarnos a diversas rampas por encima del 10%, a la par que dejamos a nuestra derecha la pista a la Cueva del Parpalló, justo al pie de las antenas y que, con las más de 5000 piezas en ella encontradas, está considerada como uno de los más importantes yacimientos del Paleolítico hispano. Más nos vale que aprovechemos bien ese kilómetro y medio en ligera bajada hasta llegar a la última casa de la derecha en La Drova, porque es en ese punto donde empieza de verdad la batalla con los 4 km definitivos donde el puerto hace honor a su fama, por desgracia aún muy poco reconocida.
El Camí de l’Esparterola, de hormigón, va ganando de manera paulatina en pendiente: al superar el 15% empezamos a sentir las piernas y cuando alcanzamos el 20% lo que nos falta es el aire. Es una buena manera de hacernos conscientes de nuestro propio cuerpo, ¿no os parece? Giramos a la derecha al final de la calle y el asfalto nos saluda de nuevo en un tramo que nos permite ir cogiendo el ritmo apropiado que habíamos perdido en esas brutales rampas que acabamos de vencer. Es cierto que en algunos tramos suaviza bastante, pero en otro volvemos a enfrentarnos a porcentajes superiores al fatídico 20%. Una barrera con cartel de prohibido el paso (ni caso,…para que rime), nos introduce en un tramo muy exigente, con curvas de herradura y nuevas rampas aún más duras, si cabe. Así llegaremos al Collado de les Bigues, pasado el cual un breve pero empinado descenso nos deja ante el muro final, de algo más de un kilómetro, en el que deberemos superar seis herraduras impresionantes y en donde se nos aparecerá, amenazante al final de una recta, la visión fantasmagórica de la rampa del 23%. ¿La hemos vencido? Pues entonces ya estaremos seguros de que el Mondúver no nos va a derrotar. Y desde su cima daremos vista a una amplísima panorámica sobre el Golfo de Valencia, que incluye el cabo de San Antonio, la ciudad de Valencia y, si el día presenta una buena visibilidad, incluso la misma isla de Ibiza. Por eso os decimos que la dicha que sentiréis será inmensa y os quedarán ganas de seguir buscando ascensiones de este nivel para recargar siempre que os sea posible las pilas de la felicidad.
Mapa situación: