MADRID LA PUEBLA
Puebla de la Sierra
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Altitud: 1639 m Distancia: 9,65 km Desnivel: 527 m Pendiente Media: 5,46 % Coeficiente: 93
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La Puebla


Localización: El puerto de La Puebla se sitúa en la carretera autonómica M-110. Para acceder a la ladera sur es necesario llegar hasta la localidad de Robledillo de la Jara y tomar la citada carretera que comienza a la salida del pueblo. En este pueblo hay un “muro” de un par de kilómetros con zonas de pendientes muy por encima del 10%. Pasada esta dificultad, que termina en un cruce que da a parar a un repetidor (camino que hay que dejar a la derecha) la carretera transcurre unos 15 km por una zona de toboganes continuos con alguna que otra subida de consideración. La subida comienza en un puente sobre el río Puebla, poco antes de llegar a la población homónima.
Especificaciones: Hasta el inicio de la ascensión la carretera es estrecha (unos 4 m) con un firme bastante irregular. Hay que tener precaución con los ejemplares de baches celtibéricos que nos encontramos dispersos por el firme, así como con los barrancos que aparecen a uno de los lados de la ruta. En cuanto comienza la ascensión se cruza la localidad de Puebla de la Sierra y a partir de ahí la carretera mejora y pasa a tener un firme excelente con arcén y señalización vertical y horizontal.
Fuentes: Hay varias al paso por la población que da nombre al puerto.
Descripción: La localidad de Puebla de la Sierra se encuentra a 98 km de la capital del estado, justo en el límite norte de su comunidad. El pueblo se encuentra encajonado en el valle del río Puebla rodeado por paredes montañosas que le han conferido un carácter de extremo aislamiento. Y es que cuando se recorren sus (pocas) calles parece mentira que uno se encuentre en la Comunidad de Madrid, a escasos 30 km de la autovía A1. De hecho, hasta hace algo menos de 10 años, la única forma de acceder a este lugar en coche era atravesando este puerto sobre la Sierra del Rincón, partiendo desde Prádena del Rincón (ladera norte). Sin embargo, al volver recientemente a este valle he podido comprobar que el avance de la fiebre constructora que asola nuestra Comunidad empieza a llegar tímidamente hasta este “confín de la civilización”. Es por esto que tanto la población como sus alrededores bien merecen una visita en la que disfrutaremos de un medio ambiente prácticamente salvaje, ideal para hacer senderismo, bicicleta de montaña y por supuesto cicloturismo.
Conviene hacer notar que en este bonito pueblo serrano podemos descubrir un singular parque escultórico al aire libre compuesto por más de un centenar de obras cedidas o donadas altruistamente por sus autores y que están repartidas por sus calles y sus bosques cercanos en una ruta de 1,3 km denominada “Senda por el Valle de los Sueños”. Este Valle de los Sueños comenzó a tener obras escultóricas en el 2006, en la primera bienal, y cada dos años se celebra una convocatoria donde cualquier escultor puede participar con un máximo de dos obras donde el tema de la obra es libre y lo único a tener en cuenta es que las obras se colocarán en plena naturaleza al albur de las inclemencias del tiempo que arrecian en Puebla de la Sierra. Además cuenta con un museo con creaciones originales de artistas como Picasso, Chillida, Barceló y Antonio López, entre otros, así como dibujos y bocetos de Alejo Vera y Estaca.
En cuanto al puerto en sí, es conocido en ambientes cicloturistas por incluirse en la Marcha de la Sierra Norte. A pesar de esto, sigue siendo el más olvidado de los puertos de 1ª de la Comunidad de Madrid (o un 2ª exigente), hasta el punto de que en muchos mapas de carretera, la carretera que lo atraviesa no aparece completa o está erróneamente representada.
Nuestra ascensión a la ladera sur de este puerto comienza en el Área Recreativa a la vera del río de la Puebla. En menos de 1 km de subida cruzamos el pueblo que nos recibe con un suelo empedrado. Una vez superado este breve contratiempo, a la salida de la población nos encontramos con una zona de falso llano que tras un par de curvas y contracurvas nos conduce al inicio de la ascensión propiamente dicha. Esta comienza con un par de rampones con pendiente rondando el 10% seguida de unos 2 km en una zona de bosque de robles y encinas no muy denso con una inclinación mantenida en torno al 5%. A continuación nos encontramos con la primera vaguada en una zona de falso llano que se paga inmediatamente con un repecho corto al 10%.
A partir de este momento, entramos en un bosque de pinos muy densos, que nos protegerán del viento o del sol y donde la pendiente se mantiene entre el 5 y el 10% mientras dejamos atrás varias curvas de vaguada. El paisaje hace que la subida merezca la pena ya que es difícil encontrar nada similar cerca de la hiperurbanizada ciudad de Madrid. Volviendo a nuestros pedales, cuando se supera la última curva de herradura (Km 8,3) aparece otro corto falso llano que nos permite tomar aire antes de afrontar la última rampa recta de poco más de 500 m antes de coronar. Aunque la pendiente se endurece bastante en este tramo, la visión de todo el valle hace bastante llevadero este último esfuerzo. En la cima es casi imperdonable no pararse a inmortalizar el momento y gozar de la amplia panorámica que se divisa desde esos 1639 m de altitud, aunque el cartel la rebaje en 3 m.
A nuestros pies el valle del río de la Puebla, formado por varias masas boscosas, algunas naturales como los robledales y otras de origen humano como las reforestaciones de pinos que se llevaron a cabo en los años 60. Las montañas que se ven desde aquí están salpicadas de arroyos que las erosionan a placer. Se puede distinguir perfectamente el sinuoso trazado de la carretera que baja hasta Puebla de la Sierra y el curso del río, alimentado por todos los arroyos que discurren por estas laderas. A nadie extrañará que Puebla de la Sierra sea una localidad que suele quedar aislada cuando las condiciones meteorológicas son extremas.
(texto adaptado de Carlos Pecharromán)
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