BARCELONA QUERALT, SANTUARI DE
Berga
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Altitud: 1128 m Distancia: 10,26 km Desnivel: 533 m Pendiente Media: 5,2 % Coeficiente: 99
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COLORES RAMPAS
Queralt, Santuari de


Fotos cortesía de ZIKLO
Localización: Tras pasar por la capital del Berguedà, tomaremos la BV-4241, que pasará a ser la BV-4242 en dirección al santuario, dejando a nuestra derecha la ruta que se dirige a los Rasos de Peguera.
Especificaciones: Carretera de buen suelo y tráfico abundante en los alrededores de Berga. Luego las sombras nos acompañarán hasta el recinto religioso.
Fuentes: Conviene aprovisionarse al paso por la ciudad.
Descripción: Según una antiquísima tradición, los rebaños y las vacas solían pastar por las vertientes de esta sierra. Un buen día el pastor vio como uno de los toros subía cuesta arriba. No lo pudo atrapar hasta la mitad del acantilado del Castell Berguedà, la cumbre más alta de la cordillera. Al llegar, vio con gran sorpresa al toro arrodillado ante una pequeña imagen de la Virgen medio escondida. La envolvió con su capucha y se la llevó a su casa. Pero cuando quiso enseñarla a sus vecinos, había desaparecido. Repitió la operación varios días con el mismo resultado, hasta que todos entendieron que la imagen deseaba ser venerada en ese lugar.
La Montaña de Queralt es una montaña con presencia, que se alza majestuosa sobre la ciudad de Berga y regala un entramado de caminos, fuentes, cuevas y paisajes fascinantes. El santuario se encuentra a 1200 m de altitud, en el lugar que habría ocupado en su día el castillo de Guillem de Berguedà.
El conjunto lo integran ese santuario en el que se venera la imagen de la Mare de Déu de Queralt y un edificio anexo, que acogió en su momento la hospedería y donde hoy está el restaurante y la estación del funicular inclinado que accede hasta la iglesia del siglo XVIII. Muy próxima se halla la Cueva donde, según la leyenda, fue encontrada la imagen mariana. Y aquí se encuentra también la fita (mojón) que marca el final del Camino de los Hombres Buenos, del que ya hemos hablado.
Para llegar hasta este punto de tanta devoción en el Berguedà, lo haremos desde el mismo punto de inicio de la ascensión a los Rasos de Peguera, al pie de Berga, pero en esta ocasión subiremos por el castillo de Sant Ferran, para evitar la dureza de las rampas del puerto hermano. Desde el cruce donde ambas ascensiones se separan, la cosa se pone seria y las rampas de doble dígito serán frecuentes. Como contrapartida favorable, la sombra nos acompaña hasta el mismo final y ocho herraduras se suceden otorgando a esta subida un encanto especial y sobre todo un agradable frescor en las jornadas en las que el calor aprieta.
A los pies del santuario la espectacular panorámica sobre el Pla de Santa Maria y todo el Baix Berguedà, así como el vecino Bagès y las cumbres pétreas de Montserrat, nos hace entender por qué se conoce a este enclave como “el balcón de Catalunya”.

Mapa situación: