SC DE TENERIFE CRUZ DE HILDA-MASCA
Buenavista del Norte
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Altitud: 1060 m Distancia: 20,72 km Desnivel: 932 m Pendiente Media: 4,5 % Coeficiente: 308
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SC11
Cruz de Hilda-Masca






Localización: Es la TF-436 que partiendo de Buenavista del Norte se dirige a Santiago del Teide.
Especificaciones: Suelo en buen estado, sin sombras, de unos 7 m de anchura y señalización hasta Las Portelas; se estrecha luego a 4 m y desaparece la línea central. A partir del Mirador de Baracán la anchura permite justo el paso de dos coches y el asfalto se vuelve más rugoso.
Fuentes: Se desconocen, por lo que hay que aprovechar los pueblos o los bares de la ruta.
Descripción: Adentrarse en el Parque Rural de Teno es entrar en un mundo irreal y mágico que parece arrancado del tiempo y del espacio. Nuestra ruta va a partir de la bella localidad costera de Buenavista del Norte, alejada de los principales centros turísticos de Tenerife y que gracias al relieve montañoso de gran parte del municipio, que propicia cierto aislamiento, es de las poblaciones en que mejor se ha preservado la antigua cultura canaria, la guanche. Profundos barrancos entrelazados de lujosa vegetación verde acompañan la curvada carretera que vamos a recorrer. Esto era hasta hace poco terreno virtualmente desconocido, pero ahora se ha convertido en un centro de atracciones para los que viajan por la isla. Pero llegar hasta lo más alto del Mirador de Masca en bicicleta constituye un auténtico reto para nuestra peculiar locura de las cumbres.
Desde Buenavista el puerto se nos presenta con tres tramos bien diferenciados. En el primero de ellos, con pendientes constantes entre el 6 y el 7%, alcanzaremos entre herraduras y vistas panorámicas el valle de El Palmar, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido, uno de esos sitios en los que podemos sentir con desacostumbrada intensidad cuán viva está la tierra que pisamos.
Sin abandonar aún este valle llegamos a Las Portelas, lugar de residencia de los “medianeros” que trabajaban en las grandes fincas de las zonas altas de El Palmar, entre ellas la de Bolico. En un primer momento, estos campesinos se desplazaban hasta aquí para trabajar a medias -tenían que entregar la mitad de las cosechas a los amos y además darles una décima parte de lo restante-, regresando luego, cada día, a su lugar de origen. Pero, poco a poco, se fueron estableciendo junto con sus familias en las laderas del valle, al pie de estos montes y junto a las fincas donde servían, consiguiendo consolidar una próspera comunidad que desarrolló una agricultura y una ganadería florecientes.
Cuando dejamos atrás las últimas edificaciones de Las Portelas, nos quedarán apenas 3 km para llegar al Mirador de Baracán, que era originariamente un cruce de senderos, usado como lugar de descanso, como haremos nosotros para admirar la cordillera de Abeque, el Alto de Baracán, y el barranco del Carrizal, así como esas singulares y curiosas huellas dejadas en el volcán de La Montañeta por antiguas extracciones de picón (material volcánico constituido por fragmentos de lava irregulares).
Nos lanzamos de seguido, en espectacular descenso recortado en la roca, hacia el cruce a Los Carrizales donde da inicio la segunda parte del largo puerto que estamos describiendo, la que corona en un nuevo mirador, el de la Cruz de Hilda, con unas vistas privilegiadas entre los barrancos de Juan López y Masca que nos llevan hasta los Llanos de Guergue dejando a la derecha los riscos de la fortaleza de Masca recortados en el horizonte.
Cuando uno llega a este lugar y se ve inmerso en semejante panorama entiende rápidamente el singular atractivo turístico que este lugar despierta en todos aquellos que pisan Tenerife y, por supuesto, el marco que seduce una y otra vez a bohemios, pintores y demás artistas, que encuentran en este lugar su fuente de inspiración.
Masca es un pueblo fundado por piratas en un enclave inimaginable pero de estratégica posición sobre la estrecha abertura del barranco al que da nombre y que permitía controlar el paso de embarcaciones por esta parte de la isla. Hoy el descenso en unas tres horas hasta una pequeña cala en el mar se ha convertido en una de las rutas de senderismo más visitadas de la isla.
Desde el punto de vista cicloturista también nos va a resultar difícil el olvidar esta pared final de poco más de 4 km pero con unas rampas impresionantes, varias curvas de herradura, sin descansos y sin ninguna sombra que nos pueda proteger de un sol abrasador en ciertos días. Los paisajes que desde el Mirador de Cherfe en lo alto se divisan son verdaderamente mágicos y las casas de Masca se ven colgadas sobre estrechos barrancos de dramáticas formaciones rocosas. Es, sin duda, uno de los lugares más impresionantes de la geografía nacional, por lo desértico del paisaje, por sus escarpados precipicios y por el amplio panorama que nos subyuga: un lugar para recordar.
Mapa situación:

 
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