LLEIDA BONAIGUA, LA
Esterri d'Aneu
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Altitud: 2076 m Distancia: 19,58 km Desnivel: 1120 m Pendiente Media: 5,72 % Coeficiente: 188
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LL08
Bonaigua, La






Localización: Este puerto permite, desde 1922, el acceso al Valle de Arán desde la comarca de Pallars Subirá. Esta vertiente la iniciamos casi al final de Esterri d’Aneu. El cruce está señalizado.
Especificaciones: En los 3,5 km iniciales, carretera de unos cuatro metros y medio de anchura con buen firme y señalización horizontal lateral. Después, carretera el doble de ancha y señalización completa. Algunas sombras iniciales que van menguando, hasta desaparecer por completo a mitad de puerto. El tráfico turístico es frecuente, aunque no molesto, en especial para acceder a las pistas de esquí.
Fuentes: Una a 50 m del inicio en la plazuela del ayuntamiento. Otra al salir de la herradura del Km 13,4.
Descripción: Fue en el ya lejano 1940 cuando el ciclista luxemburgués Didier coronó por vez primera en cabeza este puerto, entonces aún sin asfaltar. Era la Vuelta de Cataluña la primera prueba que se atrevió a hollar su cima y, desde aquel momento, son innumerables las competiciones que repiten año tras año la gesta que supone pasar junto a un cartel de puerto de montaña que señala más de 2000 m de altitud; hasta el propio Tour lo ha superado en alguna ocasión. Con todo, nadie parece arredrarse ante tamaña empresa por cuanto en los últimos tiempos los organizadores de la Marcha Cicloturista que ostenta orgullosa el nombre del coloso ven crecer y crecer sin descanso el número de participantes.
Iniciamos nuestra escalada al final de Esterri, cerca del ayuntamiento, para abordar de inmediato la primera de las tres partes en que podríamos dividir el puerto, cada una de ellas de una longitud similar y, por tanto, de unos 7 km. Vamos a llamarla la “zona de sombras y herraduras” porque, antes incluso de llegar a la antigua capital del valle, Valencia d’Àneu, habrán sido varias las que nuestra bicicleta habrá ido trazando en cansino pedaleo. Llegamos a la C-28 y dejamos a nuestra izquierda el cruce hacia Son y Jou, que permitiría el enlace con la ascensión al Lac de Sant Maurici y, para cuando acabemos esta zona serán ya trece las revueltas que hayamos tenido que vencer.
Entramos de seguido en la “zona rectilínea y expuesta al sol” que remonta mirando al cielo el Riu de la Bonaigua, fluyendo siempre a nuestro lado. Va a ser en este tramo donde nos enfrentaremos a las rampas más exigentes de toda la ascensión, en especial cuando dejemos a la izquierda la vieja carretera que indica al Bosc del Gerdar. Nosotros transitamos ahora por carretera amplia y señalizada que alcanza en algún momento pendientes del orden del 10%. Al encontrar un nuevo cruce hacia dicho bosque vemos como la carretera se vuelve más sinuosa y la pendiente parece suavizarse, aunque más bien es un efecto psicológico al dejar de ver delante de nuestra bici esos kilómetros rectos tan interminables que hemos dejado atrás.
Nos hemos internado, pues, en la última y definitiva zona de la subida. La llamaremos “zona de herraduras, sol y alta montaña” y en ella sumaremos otras diecisiete nuevas revueltas a las trece del primer tramo. En total 30: una maravilla.
Aún nos protege en breve distancia la sombra de algún árbol hasta que, al quedarnos irremediablemente expuestos al “martillo solar”, podamos divisar sobre nosotros la ermita de la Mare de Deu de les Ares. Si venimos tocados, es el lugar ideal para detener nuestro esfuerzo y deleitarnos en la contemplación de lo ascendido.
Otros en cambio verán en ese nombre el recuerdo del dios de la Guerra en la cultura griega y será en vano que les recordemos que en catalán sólo es el plural de “ara” o altar, el que la Virgen tiene dedicado tan cerca del cielo: la batalla final está servida. Entre paellas y más paellas veremos cómo los más fuertes se alejan y nos van sacando varias curvas de ventaja pero…nosotros a lo nuestro. La Estación del telesilla, dos kilómetros más adelante, nos provocará una tremenda envidia al ver que, si estuviera permitido montarse con la bici al hombro, podríamos aún recuperar el terreno perdido y humillar a nuestros rivales.
Cinco herraduras más y nos pegamos por fin a la ladera de la montaña para, ahora de manera más suave y en trazado rectilíneo, ir avanzando sin prisas pero sin pausa hacia el collado que se observa cada vez más cerca. Cuando entre vacas y señales de las pistas de esquí veamos aparecer por fin el cartel anhelado de Coll de la Bonaigua, sabremos que nuestra empresa ha llegado a un final feliz. Tras dos largas horas quizás lo mejor sea que busquemos rápidamente reparador refrigerio en el Refugio de Cap del Porth y dejemos las fotos para cuando hayamos recuperado las fuerzas.

Mapa situación:

 
 Vídeo:
 
 
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