PIRINEOS
BALÈS
Mauléon-Barousse
1263 visitas
Altitud: 1755 m Distancia: 19,3 km Desnivel: 1186 m Pendiente Media: 6,15 % Coeficiente: 268
Balès



Localización: Rodaremos por la D-925 que desde el departamento de Altos Pirineos nos lleva al de la Alta Garona por la cima de este collado, en que cambia su denominación para convertirse en la vertiente opuesta en la D-51d.
Especificaciones: Carretera estrecha y espectacular, en buen estado, que tras discurrir algo más de 16 km por un bonito bosque nos deja, a falta de unos 3 km para coronar, inmersos en una bonita y clásica zona de praderas de alta montaña.
Fuentes: Una en Mauléon-Barousse, en el inicio del puerto. Al paso por las zonas habitadas podemos también intentar surtirnos de agua, que nos va a ser necesaria para coronar con éxito nuestra empresa.
Descripción: Permitidnos antes de comenzar una breve digresión aclaratoria. Todos sabemos que en Francia a los pasos de montaña se les denomina “cols”, siendo este de Balès que nos ocupa uno de los pocos que opta por el nombre de “port”. Como nos resultó curioso tal detalle, hemos investigado para concluir que el término “port” se suele usar en alguna zona pirenaica, así como el de “hourquette”. Y así es, por cuanto además de en este paso de montaña cercano a Luchon, podemos encontrar también su uso en el Port d’Envalira y, como ejemplo más oportuno, en el llamado Col de Port en el Ariège. En la región de los Alpes, en cambio, prefieren llamarlos “pas”, “cormet” o “forclaz”. En fin, decididos por una u otra denominación, nos estamos refiriendo a una estructura en forma de “silla de caballo” donde se ubica el punto de paso menos alto sobre la línea de cresta montañosa entre dos vertientes.
Y nos hallamos en la Barousse, valle pirenaico de media montaña en el SO de Francia que abarca la cuenca del río Ourse, afluente del Garona. Tal nombre se deriva según algunos del euskera ibar (valle) y del río Ourse, que lo atraviesa. Este idílico enclave ha sido reconocido fundamentalmente por tres motivos: su “fromage” de oveja o vaca (o mezcla de ambas); sus aguas que han dado lugar a una empresa embotelladora en St-Nérée, por donde luego pasaremos; y a nivel internacional por sus canteras de mármol, de diversas variedades de color, que ha sido utilizado en esculturas de personajes célebres, en retablos de catedral y en chimeneas de ayuntamientos y mansiones, como la del propio Napoleón III que se expone en el Louvre parisino.
Pues bien, desde la localidad de Mauléon-Barousse daremos comienzo a la exigente ascensión a uno de los puertos menos conocidos del Pirineo, aunque desde que se pavimentó en 2006 ha visto pasar diversas ediciones de la Route du Sud, del Tour (quién no recuerda el ataque de Contador a punto de coronar, aprovechando la salida de cadena de la bici de Andy Schleck en 2010; o a Valverde pasando en cabeza en 2012 antes de ganar en Peyragudes) y de la propia Vuelta (2013) .
Vamos a aprovechar las palabras de nuestro amigo Raül Massabé en su web ramacabici.com para describir este escondido puerto sobre la Barousse: “Tres palabras pueden definir este nuevo "coloso" pirenaico: bonito, duro y tranquilo” .
Un primer kilómetro de cierta entidad da paso a un agradable paseo de 6,5 km mientras remontamos el cauce del Ourse, atravesándolo en varios puentes y conociendo la pequeña población de Ferrère y el manantial de St-Nérée, de donde parte una de las más importantes redes francesas de agua potable que surte a 150 pueblos de la Barousse y Comminges. Este enclave se ha convertido hoy en una zona de albergues turísticos para grupos de todo tipo.
Desde este punto la carretera se estrecha aún más y, siempre bajo el abrigo protector de las constantes sombras, llegaremos al inicio del auténtico puerto al paso por un puente y el cruce con la ruta forestal de la Salabe, que dejamos a la derecha. Tenemos aún 12 km por delante, con una primera mitad que sube como a escalones e incluye el kilómetro más exigente de todo el puerto. Las peñas rocosas quedan a nuestra derecha y el valle del río se va encajonando a nuestros pies en la parte opuesta.
Superado el refugio de la Saubette, una amplia vaguada entre praderas, dará inicio a la parte final de la ascensión, ya sin tregua alguna, a medida que paulatinamente el bosque irá desapareciendo y ganamos en panorámica sobre el collado que se destaca en lo alto y las vistas sobre lo ya conquistado van quedando a nuestra espalda. La herradura derecha final nos permitirá despedirnos con un “au revoir”, porque seguro que volveremos a gozar de este “puerto ideal para disfrutar sufriendo”.
Mapa situación: