ITALIA
FORCELLA, PASSO DELLA
Ovaro
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Altitud: 1824 m Distancia: 9,1 km Desnivel: 1317 m Pendiente Media: 14,47 % Coeficiente: 758
Forcella, Passo della



Localización: En la salida norte de Ovaro por la SR355 encontramos un cruce a la derecha hacia siete localidades, apenas 100 m después del que indica hacia el Zoncolan. Se pasa bajo la carretera citada, se cruza el río y medio kilómetro después encontramos el cruce hacia Luint y Mione, punto en el que se inicia la ascensión.
Especificaciones: Carretera más bien estrecha, sin señalización horizontal y con algunas irregularidades poco importantes hasta Mione. Luego la carretera se estrecha aún más y aunque el firme es bueno, puede estar sucio con hojas y alguna piedrilla suelta. El kilómetro final es de hormigón rayado, dificultad añadida a la ya extrema que presenta su brutal pendiente. Tráfico escaso hasta Mione donde desaparece del todo hasta la cima, salvo algún motero ávido de emociones. Sombras continuas a partir de Mione que desaparecen en el kilómetro y medio final.
Fuentes: Una al final de Luint y un par más en Mione, la segunda de ellas espléndida, justo cuando se enfila la parte más dura.
Descripción: ¿Qué diríais si, situados con vuestras bicicletas en el asturiano pueblo de Riosa, al pie del Angliru, viniera alguien y os dijera?: “Sí, es muy duro, pero al otro lado del río hay uno que es mucho peor”. No daríais crédito, ¿verdad? Pues eso es exactamente lo que sucede en Ovaro. Si estás en la calle principal del pueblo del Friuli, a un lado está uno, y al otro lado el otro; si bien el cruce para el Forcella está en el mismo lado del cruce del Zoncolan, a 300 m en línea recta, sin cartel señalizador, pero con Ostería del Ponte como referencia. Tras tomarlo trazas una amplia vaguada que te hace cambiar de orientación y bajas hasta cruzar un puente sobre el río, y allí se puede decir que comienza esta inédita subida, tomando a mano derecha en el cruce.
Los primeros 500 m son muy suaves hasta llegar a otro cruce que indica Luincis. La pendiente sube a un 10% durante 500 m; luego un ligero descenso en la pendiente al pasar un cruce a la derecha que marca Ovasta nos concede un pequeño respiro. Vuelve la carretera a inclinarse durante otros 500 m al 10%, atravesamos un pequeño puente y entramos en el pueblo de Luint, donde de nuevo vuelve a bajar la inclinación de la carretera. A la salida de Luint la pendiente endurece mucho, con 600 m al 12%. Tras este pequeño sofocón, vienen 300 m muy suaves que coinciden con la entrada en el pueblo de Mione tras haber superado dos herraduras. Esta localidad es la última referencia clara que vamos a tener en nuestra escalada hasta casi el final. Ovaro se ve ya muy abajo. Han sido 2.400 m al 8,8% de media, eso sí, un poco irregulares. En realidad, un paseo con lo que viene por delante. Y lo que resta es la una auténtica locura. Nada más y nada menos que 6.700 m al 16,5% de media.
En las mismas calles de Mione, al dejar a un lado una bonita fuente de la que mana abundante agua (último punto para llenar bidones si se quiere), la carretera incrementa bruscamente su inclinación y te conduce de manera inevitable al inicio de un cerrado bosque. En su interior uno pierde enseguida las referencias visuales, pues Mione y Ovaro que se ven a lo lejos, no tardarán en desaparecer de nuestra vista. El asfalto está en perfecto estado y una señal de advertencia te dice lo que más tarde encontraremos: ¡peligro, pendientes 28%!
El primer tramo del bosque le hace a uno albergar esperanzas de que la escalada puede ser asequible. Los primeros 3 km bajo el arbolado, dentro de una enorme dificultad, son bastante constantes. La pendiente máxima alcanza el 23%, pero rara vez en esta primera parte superará cifras del 20%: salvo en dos puntos concretos la ascensión se puede llevar más o menos controlada. Muchas herraduras que hacen que la subida sea entretenida y hasta algo más asequible que si se tratase de largas rectas. Algunos colegas nos habían dicho que habían tenido que echar pie a tierra pero solo con lo que hemos encontrado hasta ahora, que no está mal, gente experta y con desarrollos no se apea de la bicicleta.
Cuando llevamos unos 2,6 km desde que entramos en el bosque, en la cota 1.140, divisaremos una casa bien cuidada en la ladera izquierda de la montaña. Una herradura a la derecha cambia la orientación y aparece una segunda casa en una recta cuyo porcentaje baja muchísimo. Gozamos por un momento de 200 m al 6%. Ya podéis beber y tomar un gel rápido en ellos, porque a partir de ese momento el puerto no va a tener piedad. Una tercera casa y de color azul, alejada de la ladera y metida dentro del bosque junto a una herradura a izquierdas, marca el inicio del terrorífico final de la escalada: ¡¡¡3,5 km al 18,4% de media!!!
Tras dejar la casa y tomar la herradura, una imponente rampa al 24% te da la bienvenida. Impresiona aún más porque vienes de un 6% y visualmente asusta. Pasas el calentón y regresas durante 400 m a pendientes del 16% y piensas que igual esto sigue como al comienzo del bosque, pero de pronto una serie de tres herraduras en 200 m al 27% de media, te dan a entender que ya no va a ser así. Pendientes así sostenidas te rompen el ritmo y te obligan a esfuerzos que luego los puedes pagar y como no sabes lo que viene, hay que guardar todo lo que puedas.
Tras otros 200 m al 15% donde necesariamente tienes que recuperar, siguen de nuevo 100 m al 24% y uno ya empieza a tener claro que este tramo del puerto no es uniforme y discurre a base de escalones. Otros 400 m de tregua al 14%-16% y otro tramo infernal de 100 m al 25%. Luego, recuperación por llamarlo de algún modo de 200 m al 18% y nuevo tope de 100 m al 24%. El puerto literalmente te está rompiendo. Increíblemente, tras este último 24% pasas durante 100 m a un bien recibido 6%. Te da para mirar el Garmin y ver que estás en la cota 1.520. No hay que olvidar la advertencia premonitoria: “el último kilómetro es el más duro de todos” .
El frondoso bosque ya no lo es tanto, hay menos árboles y las inclinadas laderas cada vez dejan más huecos. 600 m más al 14%-16% que tienen que servir para seguir recuperando, porque la cota 1.606 da paso al inicio del tramo de hormigón. El bosque desaparece por completo y el asfalto, perfecto hasta ahora, pasa a ser una pista de hormigón blanco, rayado y muy grueso. Suponemos que si lo han dejado así en hormigón, será porque lo que viene tiene que ser aún más duro. ¿Más aún?: ¡¡¡1000 m al 22,5%!!!.
Si esta parte final estuviera asfaltada como lo está la casi totalidad del puerto, se subiría más fácil y mejor. El hormigón, que está muy cuidado y limpio, se agarra muchísimo, y cuesta horrores que la bici ruede por ahí. En este hormigón te quedas literalmente clavado y hay que hacer mucho más esfuerzo y fuerza que en el asfalto para idéntica pendiente.
Comprobad los datos cada 100 m en la altigrafía y veréis el inhumano esfuerzo al que nos va a obligar. En la última rampa, la peor de todas, se ve la cima, casi la tocas, y pese a todo te preguntas: “¿Después de todo esto me voy a bajar a falta de 80 m?”
Exultantes en la cima, nuestra alegría estará más que justificada. Veredicto: un nuevo monarca reina ya en la región del Friuli. Si solíamos oir que “los kilómetros duros del Mortirolo son los suaves del Zoncolan”, podremos añadir ahora con conocimiento de causa que “los kilómetros duros del Zoncolan son los suaves del Forcella”. Si toda la subida fuese como el primer tramo del bosque, sería un Zoncolan; algo más duro, pero al nivel. Si prosiguiera como el segundo tramo del bosque tras pasar las casas, sería mucho más duro, pero aún hablaríamos de algo factible. Con el último kilómetro con esas pendientes y el plus del hormigón, es una subida que te lleva al límite absoluto. Puede que muchos lo ignoren, pero la comarca del Friuli ha cambiado de rey. Paradójicamente Ovaro, que presume y saca pecho de tener la subida “piu forte de Europa”, sigue manteniendo tal condición, aunque el puerto con el que reinan no es el que ellos creen. Y quizás hasta muchos de ellos ni siquiera lo sepan.

(Texto extractado de Rubén Berasategui en el nº 24 de ZIKLO)
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