PORTUGAL
MONTEMURO
Nodar
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Altitud: 1268 m Distancia: 16,18 km Desnivel: 1023 m Pendiente Media: 6,32 % Coeficiente: 265
Montemuro



Localización: Es la CM-1212-1 que, desde el río Paiva y una de sus playas fluviales en el pequeño núcleo de Nodar, remonta hasta alcanzar la N-225 en Parada de Ester. Ahí tomaremos a la derecha hasta toparnos con la M-550-1 en dirección a Faifa. Al encontrar casi 7 km más adelante con la N-321 nos dirigiremos a mano izquierda hasta el alto en las Portas de Montemuro, donde continuaremos en ascenso a mano derecha hasta alcanzar el punto más alto asfaltado.
Especificaciones: Son diversos los tramos de carretera y todos se hallan en buen estado, especialmente las nacionales, también de mayor anchura. Pero estas tienen el inconveniente de soportar más tráfico, aunque no es molesto en ningún momento. Las sombras del primer tramo van desapareciendo a medida que ganamos altura.
Fuentes: En Parada de Ester hay una. Y más vale aprovecharla.
Descripción: El geógrafo portugués, Amorim Girão, la bautizó como “la más desconocida sierra de Portugal”. Y aunque esto es algo que valdría para cualquiera de las sierras incluidas en las Montanhas Mágicas, no podemos negar que esta línea de montañas comprendidas entre el río Duero y el Paiva se muestra como un macizo escarpado prácticamente en toda su extensión. La sierra está poblada hasta cerca de los 1100 m de altitud, con numerosas aldeas dispersas, casi siempre cerca de cursos de agua.
En estos magníficos paisajes en invierno cubiertos de nieve, se encuentra el punto más alto de las Montanhas Mágicas, el Pico Talegre con sus 1381 m de altitud. Y en estos parajes podremos descubrir rocas particulares que cuentan leyendas e historias de la Tierra con muchos millones de años; vestigios arqueológicos, iglesias, capillas, aldeas y antiguas poblaciones que demuestran la remota ocupación de este territorio; y artesanos que llevan muy lejos el nombre de esta sierra.
No es este ahora nuestro reto, sino que nos conformaremos con vencer una ascensión de 16 km que parte de un puente sobre el río Paiva en la localidad de Nodar. Y como tantas veces en estos entornos el primer kilómetro, para ganar altura sobre el cauce fluvial, nos obliga de entrada a un esfuerzo considerable. La carretera sigue en ascenso hasta Parada de Ester, el pueblo más grande de toda la subida, para darnos después 2 km de tregua antes de abordar el tramo definitivo de la ascensión.
Al abandonar la N225, que continúa hacia Ponte da Hermida y Castro Daire, nos sorprende una fortísima rampa al 17%, un pequeño anticipo de lo que nos espera. Luego, el Km 10 va a exprimirnos al máximo por cuanto la pendiente media ronda el 12%, cifra que superaremos continuamente enlazando diversas rampas muy exigentes. No acaba aquí el sufrimiento puesto que las rampas no desaparecen hasta que alcancemos la N321, mucho más ancha y con mejor suelo, y que no es más que otra vertiente de esta escalada que parte de Sobradinho. Poco a poco la pendiente va disminuyendo hasta coronar en las llamadas Portas de Montemuro, topónimo con referencias desde el siglo XIII, y que hace referencia al cruce de caminos y a las murallas de un antiguo castro fortificado de la Edad del Hierro, si bien otros hablan de un origen romano o medieval. El monumento, que parece inacabado y está en ruinas, consiste en una gran valla de piedra con un perímetro de más de 1,5 km, y que aprovecha los accidentes naturales y afloramientos de granito. Hay también una pequeña capilla, dedicada a Nuestro Señor del Amparo dentro de una pequeña muralla, junto al cruce, que podrá servirnos de refugio en días donde el viento sople con fuerza, que aquí no son raros.
Pero nosotros siempre buscamos el punto más alto, por lo que tomaremos la pista, asfaltada en un tramo, hacia los aerogeneradores que rodean la cota más alta de la sierra. Nuevas rampas, alguna al 17% de nuevo, acaban por introducirnos en una pista de tierra, que hemos optado por no incluir en la altigrafía, aunque nosotros pudimos continuar durante varios kilómetros hasta el mismo pie del Pico Talegre. Y ciertamente mereció la pena, porque en días de cielo limpio es posible tener, desde aquí, una panorámica privilegiada sobre el norte y centro de Portugal.
Mapa situación: