PIRINEOS ARTABURU   por   Esterenzubi   42008 visitas  
Distancia: 12 km Desnivel: 920 m % Medio: 7,67 % Altitud: 1150 m Coeficiente: 302
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Localización: Tomamos en St. Jean Pied-de-Port la D-301 en dirección a St. Michel y Esterenzubi. Tras tres kilómetros de continuos toboganes junto al río Nive (Errobi en euskera) dejamos a nuestra derecha la D-428 que se dirige hacia el col de Arnostegi y emprendemos por la izquierda la dura escalada al puerto que nos ocupa.

Especificaciones: Ruta de montaña para pastores en perfectas condiciones de asfaltado, aunque muy estrecha y sin señalización horizontal. Las sombras son muy abundantes y el tráfico inexistente.

Fuentes: Conviene localizar alguna antes de iniciar la ascensión ya que no encontraremos ninguna hasta alcanzar, casi en el Km 10, el llamado Col de Asketa, junto a un depósito de agua a nuestra izquierda.

Descripción: ¿Cómo era posible que un ciclista de tanta envergadura y peso como nuestro gran Indurain fuera capaz de ascender puertos de una tremenda dureza sin perder la rueda de los escaladores e incluso dejarlos atrás en múltiples ocasiones? Todos sabemos que en este deporte no hay milagros y que sólo un buen entrenamiento va a permitir que nos codeemos con los mejores de cada especialidad. Así hacía Miguel y así haremos también nosotros si acudimos a enfrentarnos con las tremendas rampas de este gran desconocido coloso pirenaico. Nos vamos a encontrar, desde la localidad de Esterenzubi, con una escalada de 12 kms en total si bien los tres primeros discurren junto a las bulliciosas aguas del Nive, en continuos toboganes con alguna rampa ya reseñable antes de afrontar lo que sería el auténtico puerto de Artaburu. El nombre deriva del Pico que nos aguarda en lo alto aunque nuestra ruta no va a alcanzar la cima si bien nos vamos a aproximar hasta su misma cota en la ruta que nos lleva hacia los Chalets de Iratí y el próximo Col de Bagargi. Los 9 terroríficos kilómetros que nos aguardan van a constituir sin duda una de las experiencias más apasionantes que podamos vivir en los Pirineos, porque encierran una dureza de tal magnitud que sólo los que dispongan de un desarrollo adecuado podrán culminar la hazaña de coronar sin echar pie a tierra. Aún recordamos el encuentro en la fuente de Asketa con Chente García Acosta que decía arrastrarse con un 26 en el piñón de su rueda trasera, por lo que más vale que seáis prevenidos. Tras dejar a la derecha la carretera que nos llevará en otra ocasión hacia el Col de Arnostegi, nos enfrentamos de improviso a una rampa de bienvenida que supera con claridad el 15%, para que nadie se llame a engaño. Tras una larga sucesión de curvas de herradura que nos hacen ganar altura con rapidez y las vistas son, pues, cada vez más amplias, las rampas continúan apareciendo de cuando en vez para no permitir ningún momento de descanso en los siguientes 6 kms en los que las sombras van dando paso a las praderas de montaña. Son seis mil metros que se van a hacer eternos en los que el clinómetro no baja del 10% en ningún momento alcanzando cifras hasta del 17% en alguna ocasión. Una nueva herradura derecha entre bordas parece significar el final del calvario pero falsa esperanza. Sólo el col de Asketa va a suponer un pequeño respiro en nuestro esfuerzo y, si fuera preciso, siempre podremos detener el sufrimiento con la disculpa de que necesitamos recargar el botellín de agua en la fuente que allí parece servirnos de salvadora excusa. Pero aún nos queda algo más de mil metros y una rampa al 18% y otra entre rocas al 16% hasta alcanzar el col de Artaburu. No es sin embrago éste el punto más alto de nuestra ruta por cuanto aún deberemos continuar otro kilómetro más en ascenso, ahora más llevadero y con algún descenso intercalado hasta alcanzar la cota más alta al encontrarnos con una pista a mano derecha. Desde este punto podremos optar por volver sobre nuestros pasos o descender hacia la otra vertiente de dos kilómetros y varias herraduras con un 8,5% de pendiente media y que da paso a una zona de sucesivos puertos, no excesivamente duros ni largos, pero que van a terminar de machacar nuestras doloridas piernas antes de llegar a los chalets de Iratí. Estamos en uno de los lugares más paradisíacos del Pirineo navarro. Otra cosa será que nos quede la lucidez suficiente para apreciarlo.

Mapa situación:



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